Reseña de La pell freda, de Albert Sánchez Piñol

Edicions La Campana, 2002
312 p.
Fantástico, terror, thriller

El primer libro que he terminado en este 2020 ha sido “La pell freda” de Albert Sánchez Piñol. También fue el último libro que empecé en el 2019, por lo que haberlo terminado el primer día del año no tiene ningún mérito. No sé si leer el día de Año Nuevo es algo que se hace mucho, a mí siempre me ha apetecido mucho. Te levantas medio atontado, el resto de la casa duerme o golfea todavía, pillas un buen libro y te pones a hojearlo o, si la cosa se tercia, a leerlo con ganas. Lo he leído en su idioma original, siendo este mi primer libro completo en catalán. Ya me había atrevido con cuentos y artículos, pero nunca con algo tan largo. La lectura se me ha hecho tan amena que enseguida me he acostumbrado y me he olvidado de ese detalle.

“El paisatge que un home veu, ulls enfora, acostuma a ser el reflex del que amaga, ulls endins”

Albert Sánchez Piñol es un escritor y antropólogo catalán, nacido en 1965, y que ya cuenta con una trayectoria literaria importante. Su gran salto nacional e internacional fue con este libro, traducido ya a 35 idiomas y que cosechó pronto un gran éxito. A pesar de haberse publicado en 2002 y de de tratar un tema tan cinematográfico (al menos, para mí) “La pell freda” no tuvo su versión en cine hasta el 2017. No he visto aún la película, aunque creo que las críticas no fueron demasiado favorables.

Faro Les Éclaireurs, Tierra de Fuego

El protagonista sin nombre de esta novela es un irlandés, antiguo miembro del IRA en las primeras décadas del siglo XX, llega a una isla perdida en el Círculo Polar Antártico para trabajar como encargado del faro. El único habitante de la isla, un hosco y huraño austriaco llamado Batís Caffo, no sale a recibirlo y cuando lo encuentra, este no sabe decirle qué ha pasado con el otro habitante de la isla al que el protagonista viene a sustituir. Pronto se dará cuenta el irlandés que lo más peligroso de esta isla no es la soledad o un compañero antipático. Unas criaturas extrañas y salvajes atacan el faro y a sus habitantes, viéndose obligados a unir fuerzas para sobrevivir en un ambiente hostil. La convivencia, enturbiada por los recuerdos del pasado, la improbabilidad de un futuro y las decisiones personales se vuelve cada vez más difícil y asfixiante.

La frontera entre la barbàrie i la civilització depèn d’actes tan mínims com un bon afaitat

“La pell freda” es una novela de aventuras clásica, al menos en el fondo. Aquí tenemos personajes que podrían estar sacados de un Melville o un R.L. Stevenson. También tenemos la angustia existencial de un Poe con su Arthur Gordon Pym, o del Dr. Moreau de H. G. Wells. Comienza con la llegada de un barco a una isla semidesierta, una tripulación que ha visto de todo desconfía de lo que allí se pueda encontrar, un capitán que desaconseja al protagonista que se quede en un lugar tan inhóspito, un personaje oscuro que encierra secretos aún más tenebrosos, un lugar lleno de adversidades con una más que difícil escapatoria. Es una aventura, sí, pero cargada de terror y suspense, además de poseer una fuerte carga de psicología del individuo. Hay momentos de difícil explicación fuera de un contexto tan desfavorable. Está narrada en primera persona, por lo que perdemos buena parte de la objetividad en el relato. Cuando el irlandés nos cuenta su vida en la isla o su pasado, en Irlanda o en la institución para huérfanos Blackthorn, nos va a contar su punto de vista. Nos presenta hechos sesgados o poco claros y no podemos llegar a tener una idea clara de cómo es realmente. Con Batís Caffo ocurre algo parecido, no podemos llegar a comprenderlo en su totalidad porque la visión que nos llega de él es la de nuestro protagonista, alguien que se siente amenazado por Caffo.

El lenguaje es muy directo, en general. La acción y la tensión están muy bien narradas, pero tampoco se queda corto en la descripción de los diferentes lugares donde se desarrolla la trama, tanto interiores como exteriores. En un momento dado, el texto se convierte en una especie de diario con entradas más cortas que agilizan la narración ayudando a comprender el paso del tiempo. Los diálogos son cortos y concisos, lo que tiene bastante sentido viendo la personalidad de los protagonistas. De todas formas, el hecho de estar narrado en primera persona facilita mucho esta situación pues casi todos los datos para avanzar la historia nos lo proporciona el protagonista, dejando a un lado si nos podemos fiar de él o no.

“No hauriem de menysprear la fortalesa dels pensaments solitaris”

Lo maravilloso, en el sentido literario del término, tiene lugar cuando en un contexto realista ocurren hechos extraños, insólitos, fantásticos y de difícil explicación lógica. A veces, ese acto sirve de excusa para explicar algo más importante y real y pronto se convierte en algo con todo el sentido del mundo. Tenemos una isla perdida llena de roedores y ranas, una casa y un faro, donde dos personas desconocidas intentan defenderse de una jauría de criaturas provenientes del mar que intentan acabar con ellos. Pongamos que no son criaturas, pongamos que son simplemente nativos que intentan defenderse de unos colonos invasores que se creen superiores teconológica e intelectualmente. Pongamos que esos colonos se aprovechan de esos nativos por su ignorancia para sacar un beneficio personal, que los explotan de una manera clara para el testigo imparcial, pero no para los participantes de esta historia. Si ponemos todo eso en la mesa, ya no estaría tan clara la dicotomía buenos-malos.

En “La pell freda”, Sánchez Piñol nos pone a personajes en situaciones extremas, ilógicas en un principio, pero que deben reaccionar para poder sobrevivir. Es una novela que te pone en tensión no solo por la acción, sino también por las decisiones de los personajes que te ponen en una situación de incomodidad y malestar. Resulta perturbador meterse en la mente del protagonista, sobre todo en ciertos pasajes que no desvelaré por no estropear nada a los futuros lectores. Hay un tercer personaje del que no he hablado hasta ahora. Su papel es el que provoca la mayor parte de de ese sentimiento rechazo del que hablo, no tanto hacia ese personaje sino por todo lo que acarrea. Por último, quería hablar de Batís Caffo. No tanto del personaje como de lo que significa. Realmente no sabemos quién es nadie, ni siquiera el propio Batís Caffo. Más que un nombre es un símbolo de lo que está pasando en esa isla, de la perdida de identidad de los personajes y de su deshumanización.

Estación Vernadsky en la Isla Galíndez, Antarctica. (Photo: Christopher/CC BY 2.0)

Para terminar, solo me queda recomendar este libro para aquellos que les gusten los libros de aventuras, los manuales de supervivencia por lo que pueda pasar y las historias inquietantes y perturbadoras que te hacen pensar.

Para acompañar esta historia, propongo este tema de Röyksopp, “What else is there?”, con la cantante Karin Dreijer Andersson de The Knife. Un tema y vídeo misteriosos que acompañan muy bien con el ambiente de la novela.

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