Reseña: “Diario de Italia”, de David B.

Diario de Italia
David B.
Impedimenta
304 páginas

Hace unos cuantos años realicé un curso sobre el cómic. Se trataba de descubrir autores que estuvieran fuera de lo convencional, por lo menos para el gran público. Allí fue donde leí L’ascension du haut mal o Epiléptico, como se publicó en España. Era mi primer contacto con David B. y me hizo ver el cómic de una manera muy distinta, un medio que podía transmitir de una manera sorprendente y compleja a la vez. Seguí leyendo Marvel y DC, no os voy a engañar, pero me abrí a géneros y temas muy diferentes.

Este Diario de Italia contiene los dos volúmenes de Journal d’Italie publicados en 2010 y 2018. El primer volumen tiene lugar durante un viaje por Trieste, Bolonia y Venecia. El segundo cuenta el periplo de David B. en Hong Kong y Osaka. No es un diario en el sentido estricto de la palabra, David B. sí que cuenta momentos y encuentros de su día a día con su esposa Ilaria o con distintos personajes que va encontrando, pero a partir de ahí el autor deja volar su imaginación y nos lleva por su mundo de sueños y pesadillas que tanto ha reflejado en obras anteriores. En su diario por Hong Kong y Osaka, David B. nos habla de mitología china y japonesa, siempre dentro de ese mundo irreal que se mezcla con lo cotidiano.

En Diario de Italia, David B. nos presenta datos curiosos de los lugares que frecuenta pero siempre bajo su enfoque personal. A veces se trata de una deformación de la realidad que nos da la impresión de estar dentro de un sueño, o de un lisérgico gracias al consumo de algún postre en mal estado. Cuando no estás familiarizado con la obra de David B., todo resulta algo extraño y confuso. Él mismo ironiza con eso cuando explica como su amigo Frédéric Boilet le pide que haga un trabajo sobre lo vivido en Osaka y él solo puede hablar de espíritus y fantasmas.

A mí me fascinan los personajes grotescos y alucinógenos que dibuja David B. Es como si pudieras explorar la mente del dibujante, “lo que sucede en mi cerebro” como dice él mismo. Me gusta mucho su reflexión sobre el aprender de lo que uno se encuentra cuando camina. Nos describe el mundo bajo el prisma de su mirada personal, que incluye sus miedos y sus fobias. Desde hechos banales y quizás secundarios para los demás (una cena con amigos, un encuentro casual que lleva a una charla sobre el impresionismo, una rata que pasa por la calle), David B. tiene la necesidad de expresar cómo ve la realidad que le rodea. No es fácil de ver, hay que entrar en el juego surrealista que propone, pero las hipnóticas viñetas tienen esa extraordinaria seducción de lo extraño pero familiar.

Como acompañamiento musical, he escogido este tema de los Subsonica, “Incantevole”. Algo sugerente y que invita a recordar los buenos momentos y a las personas con los que los has compartido, independientemente del camino en el que te encuentres ahora.

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