Reseña de La magia de ser Sofía, de Elísabet Benavent

La magia de ser Sofía
Elisabet Benavent
SUMA (2017)
528 páginas

Una de las cosas más interesantes que tiene el pertenecer a un club de lectura, en mi caso estoy hablando del Qwerty Club de lectura (El club Qwerty), es el atreverse con lecturas por las que nunca apostarías de no estar ahí. Cada uno tenemos un género, un autor o una temática, por la que no sentimos especial devoción, o incluso rechazo, o simplemente nunca nos ha llamado la atención. La novela romántica o el chicklit sería ese género olvidado en mi estantería. No es que lo desprecie, ni mucho menos, pero no es algo que me apetezca de primeras.

Y heme aquí, con la propuesta lectora de La magia de ser Sofía, de la autora valencia Elísabet Benavent. Ahora ya sé que Beta Coqueta es toda una veterana con muchos libros publicados y aún más vendidos, que su Saga Valeria ya está pensada para una serie en Netflix, que tiene una legión de fans siempre en expansión (glups, cualquiera se pone a despellejar aquí), en fin, que la Benavent no es una recién llegada. También he visto que esta Sofía forma parte de una bilogía cuya segunda parte es La magia de ser nosotros. Son dos libros bastante recientes, publicados en el 2017. Aún así, la autora valencia ya ha publicado varios libros después y está a punto de publicar otro nuevo este febrero. Lo que se dice una autora prolífica.


“Odio los eufemismos, pero lo cierto es que suelen servir para decir las cosas que no sabes describir”


Vuelvo de nuevo a lo del género de esta novela. He colacado esta novela en chick lit sin estar muy claro de qué es lo que quiero decir con eso. Se trata de una novela romántica, de eso no hay duda. Con una carga bastante importante de erotismo, eso tampoco se puede negar. Es la historia de Sofía y Héctor, dos treintaañeros (o a punto de serlo) que se encuentran en El Café de Alejandría, en Madrid, el lugar de trabajo de Sofía y de peregrinación o puesta a punto de una serie de personajes de lo más variado. Tras un inicio no demasiado afortunado, pronto estrechan relación sabiendo que hay varios factores que tienen en contra y (des)oyendo los consejos de sus amigos/familiares/vecinos/hurones. Lo que he dicho, un grupo de personajes de lo más variado.

Elísabet Benavent escribe de una manera muy fresca. Sus personajes están bien presentados y enseguida sabemos situarlos en el contexto de la trama. Tiene diálogos que reflejan la cotidianidad que les rodea. Es fácil tener empatía con los protagonistas de esta historia, o con los secundarios, porque obedecen a tipos que conocemos, quizás nosotros mismos, quién sabe. La ciudad es un personaje más, con todo lo que ello conlleva: sus cafés con encanto como el centro de la acción, tal como mandan los cánones de la sociedad moderna, sus bares de debajo de casa, sus tiendas de barrio donde poder salir del paso, sus grandes establecimientos para poder darnos cuenta de lo bien que estamos en los pequeños cafés. Y como vivimos en la sociedad en la que vivimos, Elísabet Benavent se aprovecha de ella para trufar la historia de referencias pop de todo tipo: música, cine, libros, tiendas de moda online o físicas, vino, tequila…lo que quieras y más. Es fácil reconocer todos estos guiños, aunque a veces se me antojen fuera de lugar, y creo que pueden servir de ayuda para tener una idea clara del mundo en el que se mueven los personajes. La autora sitúa bien los dos mundos, los de Héctor y Sofía, con el pueblo de unos, la ciudad en Suiza de otros, el barrio de los dos. Dedica tiempo especialmente a darle importancia a personajes secundarios que ayudan a la historia principal, especialmente con Mamen (la madrastra de Sofía, pero no de las malas), Oliver (el amigo de toda la vida de Sofía que se preocupa tanto que no para de incordiar), Lucía (la otra o la primera, según se mire), Estela (el sentido común que gusta de restaurar muebles) y muchos más. La historia está contada con dos puntos de vista en primera persona, el de Sofía y el de Héctor. Además, hay otro personaje más al que sí seguimos en sus aventuras amorosas, Oliver, pero su historia es contada en tercera persona por Sofía, o al menos esa es la sensación que tengo, ya que en un principio pensaba que era la voz del narrador omnipresente, pero en ciertos capítulos es claramente Sofía la que habla de él.


“Los besos no tienen conciencia, no sé si me explico. Los besos son cosas que no piensan. Se siente. Y si los piensas, dejan de existir”


¿Y entonces? ¿Ha sido una buena elección esta magia de Sofía?

Pues supongo que sí lo será para los que ya conocen la obra de Benavent, o disfrutan con este género. En cuanto a mí, ha ido perdiendo interés conforme subía la temperatura de la trama. He disfrutado con la presentación de los personajes e incluso del Café (otro personaje más) y me ha divertido como convergía todo para que esa magia del título tuviera lugar. Tengo que decir que no es una novela realmente de humor o amable, ya que en más de una ocasión se nos presentan dilemas morales que no serían plato de buen gusto de vivirlos en primera persona (o de recordarlos, que todos tenemos un pasado). Los diálogos no se me han hecho cargantes, al contrario, ha sido todo bastante ágil e ingenioso sin llegar a lo estrambótico o extravagante. Mi gran problema con esta novela es en el abuso de la fórmula que plantea la autora. Para mí hay demasiadas referencias culturales, no creo que contribuyan a la historia tanto como parece y creo que más bien te sacan de ella. Lo mismo diría del exceso de publicidad y marcas, sí es cierto que pueden ayudar a familiarizarte, pero en muchos casos me parece un truco publicitario sin más que rompe la magia de la trama (sin querer hacer un chiste fácil). Creo que sobran conversaciones que no aportan nada y son repetitivas, al igual que los monólogos interiores de los personajes principales. La trama secundaria de cierto personaje no me aporta nada a la principal, ni siquiera como contrapunto o soporte. Mi personaje favorito es Sofía, una chica normal con sus miedos y sus fobias, pero que se ve envuelta en una historia que (como dicen en el libro) ella quería pero no merecía. Los demás personajes me parecen que encajan en el tone general, aunque los chicos no salimos muy bien parados. Son los personajes más flojos y menos interesantes de todo el libro.

En definitiva, un libro con una historia cercana, llena de detalles ingeniosos, tiernos o crueles, según se mire, pero que peca para mí de reiterada y explícita en ocasiones. Lo que me lleva a lo opaca que resulta en otras. Quizás por eso sería interesante leer la segunda parte, que todo tiene su porqué, aunque a veces cueste reconocerlo.


La magia de ser Sofía tiene ya de por sí una variada banda sonora con todas esas referencias explícitas o implícitas, pero yo me quedo con esta canción de La buena vida, “Qué nos va a pasar“. Creo que encaja perfectamente con todo lo que hemos leído y disfrutado, aunque sea un poco.

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