Estado de mi nación literaria (II) – Marzo

Marzo ha sido un buen mes desde el punto de vista lector. Desde otro puntos de vista, ha sido el mes más raro de nuestras vidas. Cada uno lo pondrá en su top de meses desastrosos, eso sí. En mi top no está el uno, ya os lo digo. En cuanto a mí, lo mejor es haber podido empezar a colaborar con Invita la Casa en la sección Páginas Particulares. También sigo el reto de Goodreads de intentar leerme 100 libros (y cómics), llevando 40 una vez acabado marzo, así que vamos bien. Además, sigo con el reto de Javier Miró, que me está obligando a buscar lecturas más allá de lo que suelo leer. Mi zona de confort literaria está muy poco definida, no sé si en parte gracias a estos retos o a que soy de ojo inquieto.

Este mes de marzo he estado preparando un pequeño monográfico sobre libros del Holocausto para Páginas Particulares, así que me he centrado mucho en leer o revisar material del tema. El diario de Anne Frank, Treblinka o Maus, son algunos de los títulos que he estado revisando. Lecturas dispares y pocas veces placenteras, pero muy necesarias. Diré que el libro más recomendado de todos ellos, por su valor artístico además de documento histórico, es el cómic Maus. Hablamos de muchas cosas en este trabajo de Art Spiegelman, entre otras coas, aprendemos a ver a estos supervivientes no como héroes, sino como seres humanos que fueron con sus defectos y virtudes, y a los que se les privó de ese derecho.

Del resto de lecturas, 2 de ellas ya las había hecho en distintas etapas de mi vida. Locke and Key es un cómic espectacular, del que Netflix ha hecho una serie que aún no he visto. Es tan complicado llevar a cabo ese mundo tan complejo, mezcla de fantasía, bullying, abuso sexual a la pantalla, con niños. Antes de ponerme con ella he creído conveniente revisar toda la colección. El otro libro releído es el clásico Frankenestein, del que ya he hablado en otra entrada anterior. Pero si tengo que elegir un libro que me llamó la atención, que me dejó absolutamente descolocado, tanto que aunque he querido, no he podido escribir todavía sobre él, es Arañas de Marte, de Guillem López. Es difícil de clasificar, en el buen sentido de la palabra. Es ciencia-ficción, es thriller, terror psicológcio. Es una historia dura sobre una pareja que intenta sobreponerse a la muerte de su hijo y que poco a poco, va tomando tintes de pesadilla. Con Arañas tuve esa magnífica sensación de descubrir un libro del que sabías nada y no poder dejar de pensar en él. Que sea así todos los meses.

Espero que la cuarentena os sea leve. Que por supuesto no os suponga un problema estas semanas, ni físico, ni económico, ni mental. Los libros siempre están ahí, si no ahora, dentro de un tiempo cuando haga bueno y podamos leer en un parque al sol. Eso sí que lo echo de menos.

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