Por qué hay que leer Frankenstein

Porque es un mito de la literatura, casi primera piedra de la ciencia-ficción . Porque tiene su propia leyenda alrededor de su creación. Porque los clásicos son muchas veces tomados como referencia, pocas veces leídos y aún menos entendidos. Frankenstein ha sido imitado, recreado en otras artes, desprestigiado, rescatado y puesto en su lugar. A la novela casi le ha pasado lo mismo que a la propia criatura que Victor Frankenstein trajo a la vida en un laboratorio de Ingolstadt.

Lo he vuelto a leer este mes de marzo para el club de lectura Qwerty. Me ha traído recuerdos de cuando me regalaron esa copia con ilustraciones de la colección Tus Libros de Anaya, de la cual todavía tengo unos cuantos volúmenes y que me sigue pareciendo una de las mejores colecciones que he conocido. Aquel libro que me regalaron hace más de 30 años me ha acompañado desde entonces como una de mis lecturas preferidas. También recuerdo un tebeo con una adaptación más corta que leía y leía una y otra vez. Recuerdo con viveza las imágenes de la niñez feliz de Victor, su ingreso en la universidad, su momento de gloria y de caída al mismo tiempo, su lucha contra el monstruo. Se han quedado esas imágenes grabadas en mi retina y ya me parece imposible disociarlas. El destino trágico de un hombre que no pudo controlar su ambición, la desgracia de una criatura rechazada por su entorno y que aprende que la línea entre el bien y el mal es muy delgada.

Es una narración muy ágil, muy accesible para los lectores que rehuyen a los clásicos por considerarlos demasiado ásperos o herméticos. Las referencias a esta novela son tantas en la cultura popular que no resulta difícil entrar en la historia. Una trama que está confeccionada en cajas, es decir una historia dentro de otra. Frankenstein empieza como una novela epistolar, con Robert Walton escribiendo a su hermana Margaret Saville desde San Petersburgo a punto de zarpar el ártico en búsqueda de aventura y fortuna. Durante esas cartas describe como encuentra a Victor Frankenstein moribundo y delirando sobre su pasado. La segunda caja empieza cuando Victor le cuenta su historia y entonces pasamos a tenerlo a él como narrador, en una historia más convencional donde nos pone en antecedentes de todo lo que le ha llevado hasta esta situación de estar medio muerto en el Mar del Norte. La tercera caja es la historia del monstruo tal y como éste se la contó a Víctor. De nuevo volvemos a la historia de Víctor y más tarde a las cartas de Robert Walton. De esta manera hace que tengamos varios puntos de vista narrativos y que podamos empatizar con los infortunios de tanto Víctor como de su criatura. Las preguntas, las cuestiones morales que plantea la novela de Mary Shelley son universales y aplicables a cualquier época.

Hay que leer Frankenstein por su autora Mary Shelley, una autora que contribuyó al nacimiento de la ciencia-ficción con esta novela o a la distopía apocalíptica con El último hombre (1826). Casada en segundas nupcias con el poeta Percy Shelley, su historia merece un capítulo aparte. Como también la historia de la creación del mito, con la famosa noche (o noches) en Villa Diodati, donde se juntaron los Shelley (que aún no lo eran del todo, pues no estaban casados), Lord Byron, su médico John Polidori, y su amante Claire Clairmont (hermanastra de la propia Mary). Confinados en esa casa a mediados de un tormentos mayo de 1816, el año sin verano. Los extraños compañeros de viaje decideron crear una serie de historias de terror que helaran la sangre. Dos de ellas se han convertido en referentes culturales de nuestros días. Frankenstein y El Vampiro de Polidori. Esta última novela ha sido bastante olvidada lo que es bastante injusto, pues supuso la creación de una leyenda tan importante en nuestra cultura popular casi 80 antes que Drácula o 60 antes de Carmila, de Le Fanu.

Hay que leer Frankenstein porque tenemos muchas ideas equivocadas del monstruo, de lo que significó y de las conclusiones que podemos extraer. El cine ha creado una idea algo distinta de lo que Mary Shelley quiso transmitir. El monstruo es un espejo deformado de nuestra sociedad, capaz de abandonar a sus criaturas y luego sorprenderse por el odio o la violencia con la que responden. Las conexiones con el presente están ahí, solo hay que mirar por la ventana.

Otros enlaces donde encontrar más información:

El verano de Villa Diodati

Mary Shelley: La vida monstruosa

En la mente de Mary Shelley (RTVE)

Frankenstein, de Mary Shelley

Frankenstein y la criatura que no siempre entendimos

Un comentario en “Por qué hay que leer Frankenstein

  1. Pingback: Estado de mi nación literaria (II) – Marzo | EL TERCER MIOPE

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