Estado de mi nación lectora (III): abril y mayo

Otra vez que he esperado dos meses para hacer el resumen de lecturas. Eso es porque no me han entusiasmado o porque, sencillamente, no he tenido ganas de pensar en nada. Sigo con el desafío lector de Javier Miró, lo que me está ayudando a buscar nuevas lecturas que se salen de mis gustos habituales. Estos dos meses, esta búsqueda de aventuras fuera de mi zona de confort no ha sido un éxito precisamente, pero ahí está parte del encanto. En cuanto al club de lectura Qwerty, hemos leído dos libros interesantes, los dos retratando una Barcelona anterior: de los 70 con la democracia en su primer año y de los 90, principios del 2000. Montalbán y Jordi Sierra i Fabra. Interesantes, pero no de las que dejan huella.

La mala noticia del mes de mayo fue la de la despedida de Invita la casa, un podcast que llevaba siete años aportando conocimiento y buenas maneras a esta podcastfera nacional. Esta temporada me había incorporado con mi sección literaria Páginas Particulares en lo que había sido mi estreno con el micrófono. Ha sido un verdadero placer compartir experiencias con Julián y Tesesa, los creadores del podcast, así como Gracia. Mi deseo es retomar Páginas Particulares en solitario y a ver qué tal va esta pequeña aventura. Y si no, siempre nos quedará El Tercer Miope. Vamos con esas lecturas mensuales:

  • Little tales of Misogyny, de Patricia Highsmith. Colección de cuentos amargos y duros como era la propia Highsmith.
  • Kallocaína, de Karin Boye. Una pequeña sorpresa distópica de la que había oído hablar pero que me gustó aún más de lo que imaginaba. La autora también tuvo una vida interesante y trágica. Aquí le dediqué una entrada.
  • Cómo escribir un microrrelato, de Ana María Shua. Pequeño manual pero lleno de información y ejemplos prácticos. Muy recomendable. Y la autora es una gran cuentista en el mejor sentido de la palabra
  • C’era due volte il barone Lamberto, de Gianni Rodari. Uno de los libros y extractos que leí para prepararme el Páginas Particulares dedicado Rodari. Un placer total.
  • La escritura transparente, de William Lyon. Otro manual, en este caso de escritura más periodística que saca las vergüenzas a muchos titulares tendenciosos actuales. Útil y reflexivo.
  • LaGuardia, de Nnedi Okorafor y Tana Ford. La reina del africanfuturism en un cómic mucho más actual de lo que ella quisiera. Ciencia-ficción y multiculturalidad frente al racismo y la xenofobia disfrazada de alienofobia. También tuvo su entrada.
  • Half a king, de Joe Abercrombie. Primer contacto con Lord Grimdark, aunque fuera con una novela Y/A. Me lo pasé muy bien, como ya comenté aquí.
  • Huesos en el jardín, de Henning Mankell. Aquí empecé la casa por el tejado, o por lo menos por el balcón del segundo piso. Mi primer contacto con Wallander fue con una de sus últimas obras. Pronto enmendaría mi error.
  • Escuela de fantasía, de Gianni Rodari. Compendio de artículos y reflexiones sobre la educación y la lectura. Aquí habla sobre todo maestro. Muy interesante.
  • Asesinos sin rostro, de Henning Mankell. Primer caso Wallander. Me ha llamado la atención lo actual que sigue siendo. Un asesinato terrible y un problema de inmigración al que culpar. Kurt Wallander es un detective lleno de defectos al que se le coge cariño.
  • Banda sonora, de Jordi Sierra i Fabra. Novela de iniciación a un mundo del rock que el autor conoce muy bien. El escritor más prolífico que conozco. En esta entrada escribí una pequeña reseña.
  • Carbono Modificado, de Richard K. Morgan. Buena novela de ciencia-ficción distópica, cargada de violencia y sexo, pero con ideas más que interesantes para iniciar un buen debate filosófico. Aquí hablé del libro.
  • Bartleby, el escribiente, de Herman Melville. Relectura de un clásico absoluto para mí. Aún recuerdo lo que me marcó la primera vez que lo leí.
  • Poética, de Aristóteles. Lectura obligatoria para cualquiera que quiera saber de qué va escribir.
  • Une sirène à Paris, de Mathieu Malzieu. Nuevo libro del autor de La mecánica del corazón. Realismo mágico a las orillas del Sena. Azucarado.
  • Ora dimmi di te. Lettera a Matilda, de Andrea Camilleri. Último escrito del maestro siciliano a su nieta Matilda explicándole su vida, el país que la acoge y su visión del futuro.
  • New Avengers, vol. 1, de Jonathan Hickman. Un poco de Marvel que lo tenía olvidado. Me ha gustado la historia y como Hickman da nuevos matices a personajes que todos conocemos.
  • Feliz Feroz, de El Hematocrítico. Una de esas lecturas nocturnas que hago con mis hijos. Este les ha gustado mucho y lo he tenido que leer bastantes noches. Es muy divertido.
  • Medicina sin engaños, de J. M. Mullet. En los últimos tiempos estamos asistiendo a una proliferación de las magufadas y los curanderos, al menos esa es mi impresión. Estoy intentando leer todo lo que puedo sobre ciencia y medicina para no caer en trampas pseudocientíficas. Este libro de Mullet habla sobre cosas bastante conocidas y, en general, transmite muy bien, pero no me gusta la forma con la que da su opinión.
  • Storia dei Greci, de Indo Montanelli. Clásico de la divulgación histórica italiana. Muy entretenido aunque el lenguaje es hijo de su tiempo.
  • Las horas perdidas, de Lorena Franco. Buena premisa inicial, incluso buen final, pero no me ha convencido nada todo el nudo.
  • Elling. Hermanos de sangre, de Ingvar Ambjørnsen. Otra casa por el tejado. Tercera parte de Elling, un sociópata que vive con su amigo Kjell en una casa vigilada de Estocolmo. Humor, buen corazón y crítica social.
  • Extremity, vol. 1 & 2, de Daniel Warren Johnson. Cómic de ciencia-ficción fantástica en la línea de Saga, pero mucho más gore.
  • Voz, de Christina Dalcher. La gran decepción de lo que va de año. En un futuro cercano, las mujeres de Estados Unidos son víctimas de las ideas de una secta cristiana. Solo tienen 100 palabras al día además de convertirse en prácticamente esclavas de su familia. No, no es El cuento de la criada. Buena idea, pero muy repetitivo y con personajes poco atractivos.
  • This is how you lose the time war, de Amal El-Mohtar & Max Gladstone. El libro que más me ha gustado de estos dos meses. Una fantasía distópica que mezcla el romance, la guerra y los viajes en el tiempo. Todo ello a través de la literatura epistolar. Muy imaginativo. Le dediqué una resela en este post. Acaba de ganar el premio Nebula a la mejor novela corta del año.

Y esto es todo. Como siempre, hay periodos en los que disfruto leyendo y otros en los que no es lo que más me apetece. Este tiempo es uno de ellos, seguro que la pandemia y toda esta situación absurda no ayudan. Pero ahora viene el verano, momento de recuperar lecturas pendientes, de volver a perderse entre las hojas de un buen libro. Que tengáis buenas lecturas.

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