Reseña de “To be taught, if fortunate”, de Becky Chambers

Título original: To be taught, if fortunate

Editorial: Hodder & Stoghton (Kindle, 1 agosto 2019)

Páginas: 136 páginas

Idioma: Inglés

Valoración: 8.5


En los últimos tiempos, el nombre de Becky Chambers aparece una y otra vez gracias a las buenas críticas (y premios) que está cosechando con su trilogía de la Peregrina (publicada en español por Insólita). Se alaba el conocimiento científico que la escritora aporta, pero sobre todo su humanización, el corazón que le pone a sus personajes e historias a pesar de estar en terreno desconocido. Tengo esta trilogía más que pendiente ya que me llamó la atención desde el primer día, con ese título tan evocador (El largo viaje a un pequeño planeta iracundo), pero me he encontrado con esta novela corta que, de momento, no ha sido traducida al castellano, y me he lanzado a por ella. He visto que era una de las novellas nominadas en los premios Hugo de este año, pero que al final se lo llevó la extraordinaria This is how you lose the time war, de la que yo comenté algo aquí. Esta historia de Becky Chambers comparte temas y narrativa con su famosa trilogía, pero no está relacionada en cuanto argumento. Se puede leer sin saber nada de la Peregrina.


A principios del siglo XXII, la nave Merian y sus cuatro tripulantes (Ariadne O´Neill, Chikondi Daka, Elena Quesada y Jack Vo) están inmersos en una importante misión de reconocimiento interplanetario. Forman parte de la OCA (Open Cluster Aeronautics), una agencia internacional financiada por capital privado y apolítica. Su tarea consiste en visitar planetas para estudiarlos y ver la posibilidad de ser habitados por la humanidad. La forma de hacerlo no es transformando el planeta, adaptándola a las necesidades del ser humano (terraforming) sino haciendo que los futuros colonos se adapten a ese planeta (somaforming). El cuerpo ya no es un límite para la expansión espacial. Dicha misión se llama Lawki 6, que viene siendo un acrónimo de Life as we know it, y consiste en explorar cuatro planetas habitables que se encuentran a 15 años luz. La tripulación, compuesta por cuatro expertos en su campo, permanecen en estado de letargo durante los viajes, con lo que el tiempo pasa para ellos, pero mucho más para la Tierra, que poco a poco va cambiando.


“…sometimes we go, and we try, and we suffer, and despite it all, we learn nothing. Sometimes we are left with more questions than when we started. Sometimes we do harm, despite our best efforts. We are human. We are fragile.”


Esta primera incursión en el mundo de Becky Chambers me ha encantado. Me ha parecido una mezcla perfecta de conocimiento científico bien aplicado, aunque sea en buena parte especulativo, y sentimientos. Los problemas filosóficos que plantea son perfectamente comprensibles y permiten al lector empatizar con los cuatro protagonistas, especialmente con Ariadne (Ari) que es quién lleva el hilo narrativo principal. La autora emplea un lenguaje cercano, a pesar de ciertos tecnicismos, pero no se hace para nada impostado. Las reflexiones que plantea son sobrecogedoras. Si habéis visto la famosa escena de Interstellar, donde el personaje de Matthew McConaughey rompe a llorar ante la información que recibe de la Tierra, entonces comprenderéis lo duro que se puede hacer para estos cuatro tripulantes. Me ha parecido especialmente conseguido como la autora te va llevando de la misión científica, los pormenores, los detalles de su origen y su objetivo, a la presión que tienen los astronautas, a cómo perciben los cambios que se producen en la Tierra y al miedo a caer en el olvido. Toda la misión tiene lugar alrededor de la estrena Zhenyi cuatro planetas (y lunas): Aecor, Mirabilis, Opera y Votum. Cada uno de ellos nos da una pequeña lección. Los nombres no están elegidos al azar: Aecor es la superficie del mar, Mirabilis significa milagroso, Opera por el sonido de las criaturas que encuentran y Votum, que significa voto o promesa, por algo que no desvelaré ya que es importante en la trama.

To be taught, if fortunate es un libro emocionante, sensible y que provoca en el lector la necesidad de hacerse preguntas, de no darlo todo por sentado. También de replantearse nuestra relación con nuestro entorno y cómo nuestra presencia puede afectar, para bien o para mal. Creo que la sensibilidad de la autora es su punto fuerte, pero sin caer en la lágrima fácil o en la sensiblería. Por cierto, el título de la novela viene explicado en un texto final que tampoco desvelaré, pero me parece un mensaje precioso. Muy recomendable.

Como banda sonora de esta pequeña historia para Chambers, pero grande para todos nosotros, creo que le viene muy bien todo The Soft Bulletin de The Flaming Lips, en especial este What is the light?.

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