Estado de mi nación lectora (v): Lecturas de julio

Leer siempre ha sido para el verano. También para otras cosas, seguramente mucho más excitantes, pero aquí hablamos de libros. Los últimos meses no habían sido especialmente fructíferos en lo que se refiere a las lecturas. Había leído bastante menos de lo habitual y ninguno de estos libros había dejado una huella especial. Este mes de julio me he podido concentrar algo más y he podido sacar más tiempo. Sigo con el reto de Javier Miró y su Liga de las Lecturas Extraordinarias, pero he añadido otro reto para este mes de julio. He seguido el reto Black History Month de Trotalibros. Ha sido una buena ocasión para ponerme con esos eternos pendientes o descubrir nuevos autores. Tengo que confesar que de todos los libros que había previsto para este #blackhistoryjuly, solo he podido con uno. Esto de hacer listas de libros y luego hacerles caso no se me da muy bien. Para este reto de literatura negra haré una entrada especial, ya que han tenido bastantes ideas en común con ciertos matices que ya comentaré.

Vamos a hacer la revision mensual pertinente con un pequeño comentario que ya desarrollaré en próximas entradas:

  • So you want to talk about race, de Ijeoma Oluo. Además del año de la Covid, también ha sido el año donde, de nuevo, estamos asistiendo a manifestaciones por la muerte de un negro a manos de la policía. Cuestiones sobre el racismo que está tan irraigado en nuestras sociedades se han puesto a la orden del día. Al leer este texto de Oluo, no puedo negar que en más de una ocasión me he sentido muy alejado de lo que la autora manifestaba, incluso ofendido. Me ha parecido bastante interesante en su mayor parte, una realidad paralela a la mía que solo parezco comprender a través de la ficción.
  • And Still I Rise, de Maya Angelou. Una recopilación de poemas de la gran autora estadounidense. Es una recopilacion irregular con algunos textos muy potentes.
  • Pequeños relatos tortuosos, de Arima Rodríguez Vega. Una recopilación de relatos de terror psicológico en su mayor parte con voz propia.
  • La canción de los vivos y los muertos, de Jesmyn Ward. Uno de los libros que más me han gustado este mes, gran descubrimiento gracias al reto de #blackhistoryjuly. Una historia con una prosa muy colorista y poética, pero que a veces te hace sentir muy mal. Costumbrismo puro en una sociedad injusta.
  • Afrofuturism: The World of Black Sci-fi and Fantasy Culture, de Ytasha L. Womack. Segundo ensayo del mes, también dentro del reto, pero esta vez enfocado a un tema que me interesa especilmente: el movimiento de la ciencia ficción que bebe de las raíces africanas con la esperanza de un futuro distinto.
  • Jim Botón y Lucas el Maquinista, de Michael Ende. Se cumplen este año del vigésimoquinto aniversario del fallecimiento del gran autor alemán. He querido volver a leer esta primera obra suya y que tanto disfruté cuando era pequeño. Ahora la he leído con mi hijo y sigue siendo una historia sorprendente donde Ende ya muestra de lo que iba a ser capaz. Hoy en día, hay aspectos que pueden chirriar, pero decir que es una obra racista me parece excesivo.
  • El demonio vestido de azul, de Walter Mosley. Pura novela negra sin aditivos ni conservantes. Estupenda la recreación de los personajes del maestro Mosley.
  • With the fire on high, de Elizabeth Acevedo. Novela juvenil ambientada en un barrio de Filadelfia, dentro de la cultura puertorriqueña y con la cocina como premisa principal. Me ha parecido demasiado ligera y superficial para los temas que trataba, pero no todo va a ser tratados sobre la crisis existencial.
  • Black, de Kwanza Osajyefo y Jamal Igle. Cómic que tiene la premisa de un mundo donde solo ciertos negros pueden tener superpoderes, lo que conlleva el recelo de las autoridades y que presenta conflictos raciales evidentes. El desarrollo no me ha convencido demasiado.
  • Una nueva historia del mundo clásico, de Tony Spawforth. Abarcar en un solo libro la historia de Grecia y Roma es, cuanto menos, pretencioso. Una vez que aceptamos que un libro así no puede ser muy detallista, Spawforth hace un manual para novatos y, no tanto, bastante riguroso y con un lenguaje muy ameno y fluido. Muy recomendable.
  • The uncommon reader, de Alan Bennett. Este ha sido la sorpresa y el ganador de este mes de julio. Un pequeño divertimento con la estructura de un monólogo teatral que profundiza en el conflicto de la persona pública y la privada. Todo ello a través de la literatura, lo que es una gozada. Humor muy sutil e inteligente.
  • En un lugar del Atlántico, de Fatou Diome. Último libro del reto #blackhistoryjuly y uno de mis favoritos también. La verdad es que he tenido una buena racha final porque me han gustado bastante. Este relato sobre la inmigración conectando la isla Niodior con Estrasburgo es una primera novela semiautobiográfica y con la que conecté desde el principio. Sin ser especialmente melodramática, tiene unos pasajes realmente preciosos. Quiero seguir leyendo libros de esta autora senegalesa. El próximo en versión original.
  • Botchan, de Natsume Soseki. Una novela japonesa publicada en 1906 que tiene mucho que ver con la novela picaresca española pasada por la batidora con La conjura de los necios. Un sentido del humor que aún funciona y una gran disección de la sociedad rural japonesa durante la guerra rusojaponesa. Es muy difícil traducir este tipo de textos, así que hay que alabar el trabajo del traductor José Pazó (algo que habría que alabar siempre).
  • To be taught, if fortunate, de Becky Chambers. Por fin he podido leer algo de Becky Chambers, y por una vez, sin que sirva de precedente, las recomendaciones eran buenas. Esta novela corta, cuyo título viene explicado al final, es una muy buena puerta de entrada al universo Chambers, una ciencia ficción muy humana cargada de reflexiones filosóficas. Es la ciencia-ficción que más me gusta. Vanessa , en su podcast Librorum, la ha recomendado en varias ocasiones y se lo agradezco.

Así que ha sido un buen mes con grandes lecturas, alguna inolvidable. El reto de Trotalibros ha sido un extra, pero las cuatro últimas novelas han sido de las que crean afición: ciencia-ficción, drama, comedia, terror, novela negra, ensayos … no le hago ascos a nada. La cuestión es seguir disfrutando de esta afición que tanto nos gusta

P.S. Esta entrada la he escrito con el móvil y será la última así, porque vaya lío.

Reseña de Voz, de Christina Dalcher

“Voz” nos presenta un mundo aterrador donde las mujeres son sometidas a una dictadura que se manifiesta con la limitación de sus palabras. La Dra. Jean McClellan debe superar el rechazo inicial para intentar adaptarse o desaparecer para siempre.

ROCA EDITORIAL, 2019 352 páginas

4/10

La premisa de esta Voz, de Christina Dalcher no podía ser más aterradora: una sociedad que limita la cantidad de palabras que un sector de la población puede decir, en este caso las mujeres. Esto conlleva una serie de implicaciones, no solo que no puedes hablar. Tu voz no es escuchada, no tienes opinión pero tampoco te dan la oportunidad de que tengas una ya que tu formación académica también empieza a no tener sentido. Estás atrapada y nadie puede cambiarlo porque es aceptado sin rechistar. Esto es una pesadilla en toda regla. Una pesadilla que es real en algunos estados y que a más de uno no lo importaría que se hiciera más popular. Todo está bien si tú formas parte del club privilegiado.

Christina Dalcher es una experta en lingüística y fonética que además habla muy bien español e italiano (idioma que tiene una gran importancia en la novela), que decidió aplicar sus conocimientos una novela distópica muy realista con influencias evidentes en otras grandes del género. La más cercana es, sin duda, El cuento de la criada (The hadmaid’s tale) de la gran Margaret Atwood, publicada originalmente en 1985, en plena era Reagan, y que acaba de tener una segunda parte, Los Testamentos (The Testaments). Pero también podemos buscar referencias de 1984, de George Orwell, y casi de cualquier otra gran distopía que tengamos en mente. Aún así, Dalcher usa su formación profesional para darle una credibilidad a la historia.

Voz nos presenta unos Estados Unidos que han caído en una dictadura religiosa (“Movimiento Puro”) en la cual las mujeres tienen limitado el número de palabras diarias a tan solo 100, pudiendo reducirse como castigo o llevarte a una especie de campo de concentración. Si te pasas de ese número, una pulsera te hace una serie de descargas eléctricas que se hacen insoportables. La Dra. Jean McClellan, que es la narradora, debe asumir su nuevo rol de ama de casa cuidando de sus hijos Steven, Sonia, Sam y Leo, además de su marido Patrick. Todo ello sin levantar la voz (o pasarse) con el objeto de convertirse en una verdadera Mujer Pura, lo que martiriza a Jean McClellan que trabajaba como una cualificada neurolingüista y esta dictadura se ha convertido en un tortura para ella y el resto de mujeres del país. Jean debe asistir a la complacencia de su marido ante las atrocidades que se cometen y como su propio hijo mayor, Steven, está cada vez más envuelto en el Movimiento. Los comentarios en la mesa mientras cenan son hirientes y ofensivos, quizás como los de cualquier adolescente rebelde, pero aquí sin posibilidad de defenderse. El propio Steven aprende que el sitio de las mujeres es el hogar, siendo sumisas y aceptando su misión divina. En un momento dado, unos representantes del Movimiento vienen porque el propio presidente necesita la ayuda de un neurolingüista y recurren a ella, entre otros. Es su oportunidad de hacer algo útil, fuera de su papel obligado en la casa. Con reticencias, Jean decide aceptar el trabajo. En un búnker secreto donde se trabaja para encontrar una cura, la protagonista encontrará un viejo amante, Lorenzo, con el que empezará a plantearse aún más su vida.

Lo único que hace falta para el triunfo del mal es que los hombres buenos no hagan nada.

En un principio, esta primera novela de Christina Dalcher tenía todos los ingredientes para interesarme: distopía, lingüística, una heroína que tiene que superar todos los obstáculos habidos y por haber y que busca convertir a las mujeres en un una mera figura doméstica. Es una premisa asfixiante, dura y posible. No sería la primera vez que una dictadura religiosa suprime una parte de su población, no sería la primera vez que las mujeres se ven obligadas a ser madres y criadas sin ningún derecho ni voto en el futuro de sus hijos. Me gustan del libro ciertos detalles como la exposición del efecto que tiene en una niña pequeña la imposibilidad de hablar y de tener una educación limitada, qué problemas a nivel cognitivo puede generar. También me parece muy acertada la imagen que se crea en el sector privilegiado (en este caso, los hombres) del otro sector: las ven como personas que ya tienen suficientes derechos, que se quejan simplemente por crear un problema y que no cumplen la ley porque son criminales. En un momento de la novela asistimos a un momento de delación bastante duro, que es una prueba más de de lo injusto que es una sociedad así pero de eso solo te das cuenta cuanto te afecta directamente a ti. En general, la novela tiene muy buenas ideas y los personajes muy bien definidos. El hijo mayor totalmente adoctrinado por el movimiento que es capaz de despreciar a su madre por ir contra el poder, el padre que intenta controlar la situación con su mujer sin dejar de ser obediente con el régimen, la hija pequeña que está creciendo con varios problemas y que un momento dado ejemplifica perfectamente lo que es adaptarse a esta situación: en un parte de la novela, asistimos al triste episodio en que a Sonia se le da un premio por ser la alumna que menos palabras ha dicho, lo que la llena de orgullo. A su madre, y al lector, de rabia y pena.

Y sin embargo, un libro con tan buena premisa no me ha gustado. Por un lado está el hecho del parecido tan evidente con otras distopías que todos hemos leído o visto. Siempre hay algo original en todas, al menos para que funcionen, y aquí es la lingüística. El problema es que me parece que muchas veces está metida con calzador. Se entiende que la protagonista tiene un trabajo y una misión relacionados con este campo, pero lo explota en situaciones que a mí me sacan de la trama, siendo yo mismo un amante de este tema. Luego está la relación en el laboratorio con Lorenzo, que me parece de todo menos natural. En general, casi todos los personajes están a medio dibujar, especialmente los hombres. Es algo lógico, estos son los culpables de la situación, bien por acción o bien por omisión. Aún así me parecen todos personajes bastante estereotipados y aburridos. Ni siquiera los villanos puros tienen ese encanto que te haga odiarlos. Y luego está toda la parte final que me ha parecido no estar a la altura de lo que prometía, un thriller normalito con un final precipitado y algo decepcionante.

De la novela me quedo con las ideas principales, con bastantes citas a retener y que te hacen plantearte que un mundo así no está tan lejos (eso es la misión de la ciencia-ficción y la distopía) y con la primera parte del libro.

“sometimes I said sometimes I hear my voice And it’s been here Silent All These Years” Tori Amos

Nuevo podcast: Etimología en su salsa.

Empiezo una nueva aventura podcastera con el nombre de Etimología en su salsa. Vamos a hablar de palabras o expresiones que usamos de forma cotidiana, poniéndolas en contexto y con ejemplos variados.

Somos Raúl y Antonio (@ElTercerMiope) y empezamos aquí una pequeña aventura podcastera hablando de palabras. Los nervios del primero nos han jugado alguna mala pasada y seguro que más tarde seguiremos viendo errores, pero aquí hemos venido a pasarlo bien. El primer programa lo dedicamos a analizar una de esas palabras de las que a veces abusamos, y otras tantas rechazamos. Hablamos de genios. Para completar esta salsa etimológica y darle un poco de contexto, hablamos de Goya y Beethoven. Dos genios que tenían mucho más en común de lo que pudiera parecer. Espero que os guste.

Tenemos la suerte de contar en nuestro primer programa con un invitado muy especial. El gran @jeanbedel nos apadrina con una maravillosa opinión sobre lo que es un genio para él y con ejemplos sorprendentes.



Contenidos:
000:00 Presentación y definición de genio
020:00 Qué es un genio para @jeanbedel.
029:10 El genial parecido entre Goya y Beethoven.
065:00 Despedida

Nos podéis seguir:
. en Twitter, @ElTercerMiope.
. en Instagram, @eltercermiope
. en el blog www.eltercermiope.com

La música del programa está descargada con la licencia Creative Commons en www.jamendo.com:

– Las sintonías:
Mondo Bizarro, de Heiverfescent (https://www.jamendo.com/track/940630/mondo-bizarro-instrumental)
Verboten Lexicon, de Heiverfescent (https://www.jamendo.com/track/1328168/verboten-lexicon)
Sonatina in G major, Anh. 5, Romanze de Beethoven, por Stasnick (Sonatina in G major, Anh. 5, Romanze)

Estado de mi nación lectora (IV): Junio

Este mes de junio ha sido un mes de buenas noticias para casi todo el país: la mayoría de los comercios han empezado a funcionar con cierta normalidad (esa nueva de la que todos hablan), los estudiantes han acabado el curso con mejores notas de las que muchos imaginaban (con honrosas excepciones), ha vuelto el fútbol y sé que esto no es una buena noticia para todo el mundo, llega el verano que es mi estación preferida a pesar del sudor y los mosquitos, en fin, ha sido un buen mes para la vida social. Para las lecturas, que es de lo que se ocupa este blog, no. En junio he leído poco y de ese poco, no ha habido nada que verdaderamente me entusiasmara. Así que procedemos al resumen de lecturas y espero tener más ganas, voluntad y constancia para este julio. Y si puede ser al lado del mar, mejor que mejor.

  • “Io e te”, Niccolò Ammaniti (Einaudi, 2010). El primer libro del mes fue también el que más me ha gustado. Es la segunda novela de Ammaniti que leo este año, la primera fue Anna, una fantasía distópica postapocalíptica que coincidió con el principio de la pandemia de la Covid-19. Es curioso como ambos libros comparten tándem protagonista, dos hermanos con problemas. Este Io e Te me ha parecido tierno y duro a la vez, con personajes y situaciones muy reconocibles.
  • “Mujeres que no perdonan”, Camila Läckberg (Planeta, 2020). Tres historias de tres mujeres distintas que cruzan sus trágicas vidas . Tiene mucho de Extraños en un tren, de Patricia Highsmith. Si la habéis leído o habéis visto la película de Hitchcock, no hace falta decir nada más. Quizás la decepción más grande de todo el mes.
  • Rojo“, de Carlos Sisí (Minoaturo, 2019). Una trilogía vampírica brutal y emocionante la que se ha marcado Carlos Sisí. Es posible que el estilo no sea siempre de mi agrado. Hay diálogos y personajes que me tiran para atrás más que otra cosa, pero si hay algo que Sisí sabe hacer es interesar al lector. A lo largo de estas 500 páginas, asistimos al ataque de unos vampiros que no parecen tener miedo a nada y, lo peor de todo, no tienen rival. Emocionante y muy cinematográfico, por si alguien se anima.
  • “Fundación”, de Carlos Sisí (Minoaturo, 2019). Pocas veces me pasa esto de querer leer la continuación de una trilogía de forma inmediata. Con Fundación, el autor nos amplia la visión de la situación mundial sin olvidarse de los personajes principales de la primera parte. Añade también nuevos protagonistas y nos sigue dando esos interludios con historias autoconclusivas que nos permiten hacernos una idea del conjunto. Me ha gustado todavía más esta segunda parte. Infierno será la tercera.

  • “Orange is the new black: Crónica de mi año en una prisión federal de mujeres”, de Piper Kerman (Ariel, 2010). Este ha sido el libro que hemos leído en junio para el Club Qwerty de lectura. Se trata de las memorias de Piper Kerman donde cuenta su estancia en la cárcel por haber transportado dinero de la droga 10 años atrás. Aunque no me ha gustado demasiado, sí creo que es texto muy importante para transmitir la idea de cómo es una cárcel de mujeres. Se queda muy en la superficie, pero sí da las pinceladas necesarias para entender la historia. La famosa serie de Netflix se encargó de rellenar esas lagunas y darle color a esa pléyade de personajes secundarios que en el libro apenas tienen trasfondo.
  • “Wonder woman: Tempest tossed”, de Laurie Halse Anderson y Leila del Duca (DC comics, 2020). Siempre me han gustado los cómics que tratan temas sociales a través de personajes ya míticos, como es este caso con Diana Prince a.k.a. Wonder Woman. En su 16º cumpleaños, Diana se ve obligada a dejar su isla y ser una más en una Nueva York donde conoce lo mejor y lo peor de la sociedad actual.
  • “Superman smashes the klan”, de Gene Luen Yang y Gurihiru (DC Zoom, 2020). Basándose en los años 50 pero con un toque manga, el autor de American Born Chinese nos habla del conficto racial con un Superman que también lucha por conocer su identidad.

Y esto es todo, amigos. La vida te lleva por otros derroteros y no siempre se tiene tiempo para lo que a uno le gusta. En este mes de julio ya he leído dos libros de los que pronto hablaré, y tengo otros dos en la recámara. Además de seguir en el reto de Javier Miró de La Liga de las Lecturas Extraordinarias, este mes de julio voy a seguir el reto propuesto por Trotalibros y su black history july. Al final de mes (o en agosto) haré un resumen de cómo ha ido. De momento puedo adelantar que está siendo bastante revelador en muchos sentidos.

Termino esta entrada recordando al gran Ennio Morricone que ha fallecido hoy 6 de julio a los 91 años. Siempre fue uno de mis compositores favoritos, sobre todo porque puso música a esa película tan especial como es Cinema Paradiso. Lo dejo con la música que compuso para La leggenda del pianista sull’oceano, la película de Giuseppe Tornatore basada en el monólogo teatra de Alessando Baricco, Novecento.

Estado de mi nación lectora (III): abril y mayo

Otra vez que he esperado dos meses para hacer el resumen de lecturas. Eso es porque no me han entusiasmado o porque, sencillamente, no he tenido ganas de pensar en nada. Sigo con el desafío lector de Javier Miró, lo que me está ayudando a buscar nuevas lecturas que se salen de mis gustos habituales. Estos dos meses, esta búsqueda de aventuras fuera de mi zona de confort no ha sido un éxito precisamente, pero ahí está parte del encanto. En cuanto al club de lectura Qwerty, hemos leído dos libros interesantes, los dos retratando una Barcelona anterior: de los 70 con la democracia en su primer año y de los 90, principios del 2000. Montalbán y Jordi Sierra i Fabra. Interesantes, pero no de las que dejan huella.

La mala noticia del mes de mayo fue la de la despedida de Invita la casa, un podcast que llevaba siete años aportando conocimiento y buenas maneras a esta podcastfera nacional. Esta temporada me había incorporado con mi sección literaria Páginas Particulares en lo que había sido mi estreno con el micrófono. Ha sido un verdadero placer compartir experiencias con Julián y Tesesa, los creadores del podcast, así como Gracia. Mi deseo es retomar Páginas Particulares en solitario y a ver qué tal va esta pequeña aventura. Y si no, siempre nos quedará El Tercer Miope. Vamos con esas lecturas mensuales:

  • Little tales of Misogyny, de Patricia Highsmith. Colección de cuentos amargos y duros como era la propia Highsmith.
  • Kallocaína, de Karin Boye. Una pequeña sorpresa distópica de la que había oído hablar pero que me gustó aún más de lo que imaginaba. La autora también tuvo una vida interesante y trágica. Aquí le dediqué una entrada.
  • Cómo escribir un microrrelato, de Ana María Shua. Pequeño manual pero lleno de información y ejemplos prácticos. Muy recomendable. Y la autora es una gran cuentista en el mejor sentido de la palabra
  • C’era due volte il barone Lamberto, de Gianni Rodari. Uno de los libros y extractos que leí para prepararme el Páginas Particulares dedicado Rodari. Un placer total.
  • La escritura transparente, de William Lyon. Otro manual, en este caso de escritura más periodística que saca las vergüenzas a muchos titulares tendenciosos actuales. Útil y reflexivo.
  • LaGuardia, de Nnedi Okorafor y Tana Ford. La reina del africanfuturism en un cómic mucho más actual de lo que ella quisiera. Ciencia-ficción y multiculturalidad frente al racismo y la xenofobia disfrazada de alienofobia. También tuvo su entrada.
  • Half a king, de Joe Abercrombie. Primer contacto con Lord Grimdark, aunque fuera con una novela Y/A. Me lo pasé muy bien, como ya comenté aquí.
  • Huesos en el jardín, de Henning Mankell. Aquí empecé la casa por el tejado, o por lo menos por el balcón del segundo piso. Mi primer contacto con Wallander fue con una de sus últimas obras. Pronto enmendaría mi error.
  • Escuela de fantasía, de Gianni Rodari. Compendio de artículos y reflexiones sobre la educación y la lectura. Aquí habla sobre todo maestro. Muy interesante.
  • Asesinos sin rostro, de Henning Mankell. Primer caso Wallander. Me ha llamado la atención lo actual que sigue siendo. Un asesinato terrible y un problema de inmigración al que culpar. Kurt Wallander es un detective lleno de defectos al que se le coge cariño.
  • Banda sonora, de Jordi Sierra i Fabra. Novela de iniciación a un mundo del rock que el autor conoce muy bien. El escritor más prolífico que conozco. En esta entrada escribí una pequeña reseña.
  • Carbono Modificado, de Richard K. Morgan. Buena novela de ciencia-ficción distópica, cargada de violencia y sexo, pero con ideas más que interesantes para iniciar un buen debate filosófico. Aquí hablé del libro.
  • Bartleby, el escribiente, de Herman Melville. Relectura de un clásico absoluto para mí. Aún recuerdo lo que me marcó la primera vez que lo leí.
  • Poética, de Aristóteles. Lectura obligatoria para cualquiera que quiera saber de qué va escribir.
  • Une sirène à Paris, de Mathieu Malzieu. Nuevo libro del autor de La mecánica del corazón. Realismo mágico a las orillas del Sena. Azucarado.
  • Ora dimmi di te. Lettera a Matilda, de Andrea Camilleri. Último escrito del maestro siciliano a su nieta Matilda explicándole su vida, el país que la acoge y su visión del futuro.
  • New Avengers, vol. 1, de Jonathan Hickman. Un poco de Marvel que lo tenía olvidado. Me ha gustado la historia y como Hickman da nuevos matices a personajes que todos conocemos.
  • Feliz Feroz, de El Hematocrítico. Una de esas lecturas nocturnas que hago con mis hijos. Este les ha gustado mucho y lo he tenido que leer bastantes noches. Es muy divertido.
  • Medicina sin engaños, de J. M. Mullet. En los últimos tiempos estamos asistiendo a una proliferación de las magufadas y los curanderos, al menos esa es mi impresión. Estoy intentando leer todo lo que puedo sobre ciencia y medicina para no caer en trampas pseudocientíficas. Este libro de Mullet habla sobre cosas bastante conocidas y, en general, transmite muy bien, pero no me gusta la forma con la que da su opinión.
  • Storia dei Greci, de Indo Montanelli. Clásico de la divulgación histórica italiana. Muy entretenido aunque el lenguaje es hijo de su tiempo.
  • Las horas perdidas, de Lorena Franco. Buena premisa inicial, incluso buen final, pero no me ha convencido nada todo el nudo.
  • Elling. Hermanos de sangre, de Ingvar Ambjørnsen. Otra casa por el tejado. Tercera parte de Elling, un sociópata que vive con su amigo Kjell en una casa vigilada de Estocolmo. Humor, buen corazón y crítica social.
  • Extremity, vol. 1 & 2, de Daniel Warren Johnson. Cómic de ciencia-ficción fantástica en la línea de Saga, pero mucho más gore.
  • Voz, de Christina Dalcher. La gran decepción de lo que va de año. En un futuro cercano, las mujeres de Estados Unidos son víctimas de las ideas de una secta cristiana. Solo tienen 100 palabras al día además de convertirse en prácticamente esclavas de su familia. No, no es El cuento de la criada. Buena idea, pero muy repetitivo y con personajes poco atractivos.
  • This is how you lose the time war, de Amal El-Mohtar & Max Gladstone. El libro que más me ha gustado de estos dos meses. Una fantasía distópica que mezcla el romance, la guerra y los viajes en el tiempo. Todo ello a través de la literatura epistolar. Muy imaginativo. Le dediqué una resela en este post. Acaba de ganar el premio Nebula a la mejor novela corta del año.

Y esto es todo. Como siempre, hay periodos en los que disfruto leyendo y otros en los que no es lo que más me apetece. Este tiempo es uno de ellos, seguro que la pandemia y toda esta situación absurda no ayudan. Pero ahora viene el verano, momento de recuperar lecturas pendientes, de volver a perderse entre las hojas de un buen libro. Que tengáis buenas lecturas.

Reseña de Carbono Modificado, de Richard Morgan

Takeshi Kovacs es un mercenario emisario espacial que llega a la tierra tras haber sido arrestado y almacenado para ayudar a descubrir la verdad tras un supuesto suicidio. “Carbono modificado” es una fiesta cyberpunk lleno de violencia, sexo y acción, con interesantes ideas sobre el futuro que nos espera, al igual que con unas cuantas pesadillas.

Gigamesh, 2016. 464 páginas

7,5/10

La primera parte de la trilogía Takeshi Kovacs, Carbono Modificado fue publicada por primera vez en el 2002. Fue la primera novela de Richard Morgan, lo que es sorprendente visto la fuerza que desprenden estas páginas. Es una fantasía cyberpunk, repleta de acción, violencia y mucho sexo, con un gusto clásico de novela negra. Si te gusta este cocktail, adelante. Además, Morgan plantea un futuro donde nadie tiene por qué morir del todo si tienes los medios necesarios. Una novela de ciencia-ficción que se plantea dudas existenciales mientras lees sobre asesinatos brutales. No me extraña que se haya convertido en una serie de Netflix. Serie que aún no he visto, por cierto.

DE QUÉ VA CARBONO MODIFICADO


Estamos en el siglo XXVI y la humanidad ha conseguido establecerse en varios puntos de la galaxia. Uno de ellos es la Tierra de Harland, de donde procede Takeshi Kovacs, un ex-mercenario y antiguo emisario espacial (una especie de supersoldado modificado) que ha sido capturado y almacenado por una serie de crímenes. ¿Qué es eso de almacenado? Todos los humanos llevan una pila incrustada en la nuca que registra su vida, sus memorias, su carácter. Podríamos decir que registra su alma. Cuando mueres, si tienes los medios para ello, te pueden reenfundar, es decir, pueden incrustar esa pila en otro cuerpo y seguir con tu vida. También existe la posibilidad de crear cuerpos sintéticos, aunque la mayoría prefiere un cuerpo natural. Si eres arrestado, tu cuerpo queda almacenado por un lado y tu pila por otro, con lo que te espera una estancia en un cárcel virtual. Kovacs ha sido contratado por un estrafalario millonario de la Tierra, Laurens Bancroft que lo trae a Bay City (antigua San Francisco) para investigar su suicidio (recuerda que te puedes reenfundar) del que no recuerda nada, pero que sospecha pudo ser un asesinato. Takeshi tendrá que lidiar con la agente de policía Kristin Ortega, la mujer de Bancroft o una panda de asesinos que buscan resarcirse.

Carbono modificado también tuvo su versión en cómic

OPINIÓN


Aquí hay una historia de novela negra enmarcada en un contexto de ciencia-ficción, con su aliño de distopía y humor negro. La premisa básica es muy interesante, ¿morimos del todo si nuestro cuerpo es pulverizado pero se convserva la pila y podemos tener una “funda” mejor? ¿Qué nos hace verdaderamente humanos si hoy podemos estar en el cuerpo de un hombre, mañana en el de una mujer y pasado en un reloj? El debate que nos presenta Richard Morgan me parece lo mejor de la novela. También resulta interesante el cuerpo de emisarios, aunque no termina de estar totalmente explicado en esta novela, quizás en las siguientes. Otra pregunta muy pertinente es cómo cambiaría la humanidad a millones de años luz de distancia. Si las diferencias ahora nos parecen enormes, ¿tendríamos algo en común? ¿Seríamos si quiera la misma especie evolucionando en un ambiente tan distinto y sin intercambio genético? Muchas preguntas, sí. En un momento dado una secta llamada “Católicos” tiene un papel importante en la historia. En este futuro distópico donde cualquiera puede cambiar de un día para otro, la religión ha perdido su importancia para la mayoría y ha caído en el olvido. El resto ven como unos auténticos tarados el hecho de no querer ser reenfundado porque pierdes tu alma, que es lo que quieren los cristianos. Hay algún guiño simpático (o no, según se mire) a España. Parece que Morgan vivió en España y su mujer es española.

Como decía, me ha gustado mucho la idea inicial. La trama de novela negra, algo menos. Creo que en este aspecto es demasiado repetitiva y da muchas vueltas para llegar a la solución final. El lenguaje es otro punto fuerte, muy explícito y descarado. No sé si la serie de Netflix habrá seguido este ritmo, porque algunas veces es demencial. Hay un episodio dedicado a la tortura de un personaje que se te queda grabado. El personaje de Kovacs es de los que amas u odias: prepotente hasta decir basta, chulo, antipático, pero con un pasado interesante que hace que todo tenga sentido. Todo gira en torno a él, así que el resto de criaturas que deambulan por Bay City sirven para su trama, ya sea para tener sexo brutal y desenfrenado, para intentar matarlo de cualquier manera posible o para echarle la culpa de todo lo que pase. Creo que ahí es donde más falla la novela, en la repetición, en la recreación en lo brutal, y en la contribución que la mayoría de los personajes tienen en la historia. A pesar de todo, es una historia potente. Volveré al universo Kovacs.

This is how you lose the time war, de Amal El-Mohtar y Max Gladstone. Reseña.

Red y Blue son dos agentes enfrentados en una guerra intertemporal que comienzan una curiosa relación a través de unas cartas que se van dejando. Tienen todo en su contra, pero también mucho en común.

Publicado por Jo Fletcher Books, 2019

209 páginas (edición ebook)

8/10

Escuché por primera vez oír hablar de This is how you lose the time war en las nominaciones a los premios Hugo de este año, concretamente en la categoría de novela corta. De Max Gladstone ya había escuchado hablar y tengo un par de libros suyos pendientes (de la saga The Craft Sequence), no tanto de Amal El-Mohtar, aunque la tendré bastante en cuenta a partir de ahora.

De momento no se ha traducido al español, así que me lancé a leerlo en inglés viendo que se trataba de una novella y que ya tenía muchas ganas. Yo soy de impulsos, puedo tener una lista de pendientes gigante (así es, la verdad) que como vea un título que me guste, me lanzo de cabeza. Suelo leer en inglés a menudo, principalmente novelas cortas o relatos, aunque si la narración no es muy farragosa, me lanzo a por novelas más largas. Tengo un buen nivel de inglés, pero no soy bilingüe y mi trabajo me cuesta, aunque lo de matar dos pájaros de un tiro siempre es interesante. Uno el ansia por leer esa novela que tanto te ha llamado la atención y el otro mejorar tu inglés, el eterno propósito de Año Nuevo.

Amal & Max

RESUMEN


Esta es casi la parte difícil. No quiero decir mucho de la novela sin estropear la experiencia lectora. Red y Blue son dos agentes enfrentados en una guerra intertemporal. Viajan a través del tiempo y el espacio para intentar transformar la historia según las necesidades de su sociedad. En un momento dado, Red encuentra una carta de Blue y a partir de ahí entablan un juego epistolar que puede traer trágicas consecuencias.

OPINIÓN


Me ha costado leer esta novela, a pesar de ser relativamente corta. No se dan muchas explicaciones sobre lo que está pasando, sobre quienes son los jefes de Red y Blue, Garden y Agency, sobre qué quieren exactamente, sobre dónde tienen lugar estos combates, de los que sabemos que son cruentos. No sabemos qué pasó realmente para que esta guerra empezase, o solo tenemos pequeños detalles, ni siquiera estamos seguros de que Red y Blue sean humanas. Digo humanas porque en el texto usan constantemente she/her aunque no parece que el hecho de ser mujeres pueda ser relevante para la historia.

“Letters are structures, not events. Yours give me a place to live inside”

Pero no quiero desanimar a los futuros lectores, This is how you lose the time war es un texto lleno de sugerencias e ideas muy atractivas. A los que nos gusta la ciencia-ficción, estamos acostumbrados a leer textos sorprendentes, que juegan con el lenguaje y con todas las convenciones literarias. Aquí tenemos una novela epistolar en medio de una insólita guerra del tiempo donde todo parece extraño e inhumano. Justo ahí, en mitad de esos campos de batalla de difícil localización aparecen esas cartas a través de las cuales, casi como si se tratase de una novela del siglo XVIII, vemos crecer y cambiar la relación de estos dos misteriosos personajes. Estas cartas (de donde salen o cómo se entregan lo dejo para vosotros, pero la imaginación siempre nos ayudará) están llenas de referencias a lo mejor de la humanidad, al patrimonio que hemos dejado y que nos ha hecho lo que somos, de amor a la naturaleza, de jugos de palabras y un sutil sentido del humor, de medias verdades y mentiras piadosas. A través de un medio tan olvidado hoy en día, o quizás transformado gracias a la mensajería instantánea, apreciamos esa relación que va ganando en confianza y en riego para las protagonistas. La referencia a Romeo y Julieta es evidente, aunque no es la única que tenemos de Shakespeare, pero es que las historias de amor imposible siempre han sido un caldo de cultivo espectacular en la literatura de cualquier género. El conflicto está servido y la preocupación del lector casi garantizada. Si a eso añadimos una gracia especial por parte del autor, la capacidad de hacernos empatizar con estos personajes de los que sabemos tan poco, prácticamente solo aquellos que nos cuentan o la información que el narrador nos da, quizás objetiva pero más aséptica, tendremos un cócktel como mínimo atractivo. No es una novela sencilla, es compleja y quizás no sea lo que el lector espera, pero la sorpresa siempre será bienvenida.

“At the end as at the start, and through all the inbetweens, I love you”

A pesar de estar dentro de un marco de ciencia-ficción, a veces donde la tecnología domina el discurso, yo me quedo con la parte más sentimental de la novela. La relación de Red y Blue es lo que más deja huella, quizás por ser lo más cercano a nosotros, lo que vemos verdaderamente tangible. A lo mejor justamente por eso no he parado de pensar en las canciones de Belle & Sebastian como una buena banda sonora para This is how you lose the time war.

Belle & Sebastian – I fought in a war.