Qué es el Afrofuturismo y por qué ya has escuchado hablar de él

Este es el título del último episodio que he grabado para mi podcast literario, Páginas particulares. Inicialmente, el Páginas era una sección dentro del Invita la casa que hacía mensualmente. Hicimos dos programas anteriores a este. Uno sobre los libros del Holocausto y otro sobre Gianni Rodari. Los dos están con entradas en este mismo blog.

El Afrofuturismo nació oficialmente en 1993, con el artículo de Mark Dery Black to the future (aquí), donde se hablaba de un movimiento artístico dentro de la cultura negra afroamericana que buscaba reclamar la identidad negra a través del arte, la cultura y la resistencia política. Ya antes de los noventa se pueden encontrar antecedentes como son Octavia E. Butler y Samuel Delany. También en música tenemos ejemplos tan antiguos como Sun Ra o George Clinton y sus Parliament. También Prince, Beyoncé o más recientemente, Janelle Monáe.

En literatura, tenemos autores más recientes que están expandiendo un género cada vez más variado. El afrofuturismo no es solo un subgénero de la ciencia-ficción, también está conformado por otras ramas como pueden ser el Africanfuturism, Africanjujuism o la Black Fantasy. Autores más recientes como Tade Thompson (premiado con el Arthur C. Clarke), Colson Whitehead, Temi Oh, Akwaeke Emezi, Tomi Adeyemi y, sobre todo, las multipremiadas N.K. Jemisin (Nebula, Locus, Hugo) y Nnedi Okorafor (Wole Soyinka Prize for Literature in Africa, Nebula, Locus, Hugo), son un claro ejemplo de que el movimiento está muy vivo y presente.

Estado de mi nación lectora (VI): Lecturas de agosto

Me he encontrado a bastantes lectores que han dicho que no podían concentrarse durante el confinamiento de esta primavera. Estamos hablando de estrés, de ansiedad por la incertidumbre del confinamiento y de lo que podría pasar después. No es sencillo ponerse a leer cuando tu trabajo está en peligro o tu salud. O las dos cosas. Decía Italo Calvino que “la lectura es un acto necesariamente individual, mucho más que el escribir. Admitiendo que la escritura logre superar la limitación del autor, sólo seguirá teniendo un sentido cuando sea leída por una persona aislada y atraviese sus circuitos mentales”. Pues bien, en este tiempo tan extraño la soledad no era, quizás, algo que realmente nos hiciera mucho bien. Buscábamos la compañía de los que nos rodeaban, y si no, la de aquellos al otro lado del zoom o cualquier otro programa parecido. Leer exigía una dedicación y un ejercicio de concentración que no todo el mundo podía tener. A mí no me pasó, seguramente porque yo ya había tenido un entrenamiento previo. Como dicen en mi pueblo: “ca’uno es ca’uno y ca’ do’ una canoa”.

Este mes de agosto ha sido difícil para mí. He tenido una pérdida importante y al principio de mes mi cabeza estaba cualquier sitio, menos en el que tenía que estar. El caso es que para mí leer siempre ha sido un momento de paz, un refugio, un lugar feliz. El que la tele me acompañe es algo que no suelo hacer, soy más de radio, y los libros ocupan esa distracción. Sin embargo, me ha costado mucho seguir esa dinámica este mes. Supongo que como a cualquiera. Pero como he dicho, leer es mi forma de escaparme y de evadirme. Adoro el cine y también me dejo llevar por una película, pero el libro, el libro me lo llevo a cualquier parte. Ahí hago mi parada que pueden ser de cinco minutos mientras me tomo un café, o de dos horas mientras se hace de noche. Me costó volver a leer, pero encontré el libro adecuado en el momento oportuno y este me salvó. Como siempre.

Toda esta introducción parece que no tiene nada que ver con un resumen de lecturas mensuales, pero así son las cosas en este blog. El divagar es marca de la casa. Este agosto sigo, como todo el año, con el reto de Javier Miró en su Liga de las Lecturas Extraordinarias, leyendo cosas variadas y entretenidas (adelanto: este mes me he centrado en la evasión) y hemos vuelto a tener tertulia del club Qwerty, con una novela que dio mucho juego. Vamos con ese repaso:

  • “Sistemas críticos” (Diarios de Matabot 1), de Martha Wells. Una novela corta de ciencia ficción con un personaje principal (Matabot) lo suficientemente interesante como para que vuelva a leer más. Un robot como protagonista puede aportar puntos de vista muy curiosos. La autora tiene una larga obra detrás, pero es con esta serie con la que empieza a publicarse en España.
  • “L’empire des signes”, de Roland Barthes. Un precioso librito de la editorial Points Essais. No es tanto una guía del Japón, como una serie de textos en los que el filósofo y semiólogo francés habla sobre las sensaciones y la extrañeza que le provocaban la cultura nipona y, sobre todo, su lenguaje.
  • “Alejandro Magno”, de Mary Renault. La historiadora y novelista británica tiene una famosa trilogía de novela histórica dedicada a Alejandro Magno (Fuego en el paraíso, El muchacho persa y Juegos funerarios), pero este libro es una biografía más aséptica. Muchos datos condensados en un texto relativamente corto (256 páginas) pero que te abre el camino para nuevas lecturas. Es posible que se haya quedado algo anticuado (1975), pero sigue siendo una vida apasionante.
  • “The Boys. Omnibus. Vol.1”, de Garth Ennis. No estoy leyendo mucho cómic este año. Como todo, esto también va por rachas. Esta vez me he centrado en dos cómics de los que estoy siguiendo su adaptación televisiva. La serie de Amazon Prime es muy gamberra, pero la historia de Ennis lo es todavía más. Salvaje y divertida.
  • “The Umbrella Academy. Vol. 2: Dallas”, de Gerard Way y Gabriel Bá. Segundo cómic basado en otra serie. En este caso, The Umbrella Academy está en Netflix. Era (y soy) muy seguidor del grupo My Chemical Romance, por lo que no dudé en lanzarme a leer cualquier cosa que publicase su cantante, Gerard Way. A lo mejor esto no tiene mucho sentido, pero oye, es lo que hice. Leí su revisión de Doom Patrol (ahora también en HBO) y el primero de la Umbrella Academy. Este segundo volumen coincide en parte con la segunda temporada de la serie. El cómic tiene identidad propia para disfrutarlo gracias a los dibujos del brasileño Gabriel Bá, que le da una visión muy distinta a la de la serie.
  • “Como una historia de terror”, de Jon Bilbao. Recopilación de cuentos del autor asturiano, en el que ya me había fijado de un tiempo a esta parte. No todos los relatos me han gustado, pero sí demuestran que Jon Bilbao es un escritor que iba a dar mucho que hablar. Mi favorito es el último y el que da el título a la recopilación.
  • “The illustrated Man”, de Ray Bradbury. Este mes se cumplía un siglo del nacimiento del gran Ray Bradbury. Nada mejor para celebrarlo que leer algunos de sus cuentos. Me he puesto con esta colección de cuentos con un hilo argumental tan extraño como un hombre repleto de tatuajes (que él no quiso hacerse) y cuentan historias del futuro. Hay de todo, como en cualquier colección de relatos, pero la mano de Bradbury siempre deja momentos brillantes. Zero hour es mi favorito de los 18 que forman esta colección.
  • “Diario del Viajero” y “Virus Z”, de Iván Gilabert. En cinco días me leí estos dos libros del autor barcelonés. Son de esos que te enganchan desde el principio, con personajes atractivos y giros de guión sin que creas que se están riendo de ti. Diario del viajero es más un thriller de ciencia-ficción que una novela de supervivencia zombie, como es el caso de Virus Z. Creo que se pueden leer de forma independiente, sobre todo porque esta segunda parte de la bilogía del viajero te pone en antecedentes rápidamente. Quizás prefiera la primera parte,me gustó más la parte de thriller que la de muertos vivientes que aparece como una amenaza en la primera y una presencia total en la segunda. He visto algunos errores en estos libros, errores gramaticales que se podrían subsanar en una futura edición.
  • “El jardín de bronce”, de Gustavo Malajovich. Este thriller fue el elegido para la tertulia del mes en el club de lectura Qwerty. Es la historia de la desaparición de una niña y la angustia que provoca. Además de mantener la tensión durante más de 500 páginas ( me lo leí en dos días), también plantea problemas morales y suscita debates. Recomendable.
  • “Momo”, de Michael Ende. Momo fue el libro que me sacó de mi letargo. Volver a leer esta obra cargada de simbolismo, pero tan sencilla, con los ojos de un adulto es una experiencia maravillosa. Me lo leí de un tirón, pero haciendo pausas para tomar notas que comentaré en una entrada posterior en el blog. Pero me lo leí como lo había hecho 30 años antes. Este 28 de agosto se cumplieron 25 años de la desaparición del gran Michael Ende y mi intención era la de dedicarle un podcast homenaje, además de volver a leer sus obras principales.

No ha estado mal este mes de agosto, quizás uno de los más raros que hemos vivido, como todo este año. En mi caso ha sido un periodo difícil, pero los libros me ayudaron a recordarlo con algo más de cariño. A ver qué tal se nos da este septiembre que pinta tan incierto como todos meses anteriores.

Etimología en su salsa 2: La sandía.

Algo más tarde de lo que hubiéramos deseado, hemos vuelto a grabar nuestro podcast sobre etimología y curiosidades. Mi amigo Raúl y un servidor nos hemos acercado a la historia de este manjar veraniego y hemos encontrado datos interesantes. Sandía es un nombre que solo se ha dado en España, en castellano, catalán, gallego y euskera. Aquí usamos el apellido del melón que venía de la región del Sind, en Pakistán. En otros idiomas han calado otras variantes, como la pastèque francesa (pateca, patilla), que también viene del árabe. En Portugal, ahora usan melancia. Curioso el caso de italia, con dos términos fuertes sinónimos pero marcados por el territorio, cocomero y anguria. Luego, por supuesto, tenemos el término general melón de agua (melon d’eau, melone d’acqua, watermelon, Wassermelone, etc.).

A continuación hablamos sobre algunos usos que ha tenido la sandía a través de la historia. Comentamos cómo se utilizó como una herramienta racista contra la población negra tras la esclavitud, o cómo el no querer

pagar por una sandía desencadenó una revolución en el Panamá de mediados del siglo XIX. Por último, comentaremos la curiosa historia (o leyenda) del nacimiento del pueblo de Malpartida, en la provincia de Salamanca.

Os dejo aquí el enlace para poder escucharlo. Espero que os guste.

Contenidos:
000:00 Presentación y definición de sandía
031:40 Anécdotas históricas con la sandía
– La sandía y el racismo en los Estados Unidos
– El incidente de la tajada de sandía en Panamá.
– El origen de Malpartida, en Salamanca.
057:30 Despedida

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Reseña de “To be taught, if fortunate”, de Becky Chambers

Título original: To be taught, if fortunate

Editorial: Hodder & Stoghton (Kindle, 1 agosto 2019)

Páginas: 136 páginas

Idioma: Inglés

Valoración: 8.5


En los últimos tiempos, el nombre de Becky Chambers aparece una y otra vez gracias a las buenas críticas (y premios) que está cosechando con su trilogía de la Peregrina (publicada en español por Insólita). Se alaba el conocimiento científico que la escritora aporta, pero sobre todo su humanización, el corazón que le pone a sus personajes e historias a pesar de estar en terreno desconocido. Tengo esta trilogía más que pendiente ya que me llamó la atención desde el primer día, con ese título tan evocador (El largo viaje a un pequeño planeta iracundo), pero me he encontrado con esta novela corta que, de momento, no ha sido traducida al castellano, y me he lanzado a por ella. He visto que era una de las novellas nominadas en los premios Hugo de este año, pero que al final se lo llevó la extraordinaria This is how you lose the time war, de la que yo comenté algo aquí. Esta historia de Becky Chambers comparte temas y narrativa con su famosa trilogía, pero no está relacionada en cuanto argumento. Se puede leer sin saber nada de la Peregrina.


A principios del siglo XXII, la nave Merian y sus cuatro tripulantes (Ariadne O´Neill, Chikondi Daka, Elena Quesada y Jack Vo) están inmersos en una importante misión de reconocimiento interplanetario. Forman parte de la OCA (Open Cluster Aeronautics), una agencia internacional financiada por capital privado y apolítica. Su tarea consiste en visitar planetas para estudiarlos y ver la posibilidad de ser habitados por la humanidad. La forma de hacerlo no es transformando el planeta, adaptándola a las necesidades del ser humano (terraforming) sino haciendo que los futuros colonos se adapten a ese planeta (somaforming). El cuerpo ya no es un límite para la expansión espacial. Dicha misión se llama Lawki 6, que viene siendo un acrónimo de Life as we know it, y consiste en explorar cuatro planetas habitables que se encuentran a 15 años luz. La tripulación, compuesta por cuatro expertos en su campo, permanecen en estado de letargo durante los viajes, con lo que el tiempo pasa para ellos, pero mucho más para la Tierra, que poco a poco va cambiando.


“…sometimes we go, and we try, and we suffer, and despite it all, we learn nothing. Sometimes we are left with more questions than when we started. Sometimes we do harm, despite our best efforts. We are human. We are fragile.”


Esta primera incursión en el mundo de Becky Chambers me ha encantado. Me ha parecido una mezcla perfecta de conocimiento científico bien aplicado, aunque sea en buena parte especulativo, y sentimientos. Los problemas filosóficos que plantea son perfectamente comprensibles y permiten al lector empatizar con los cuatro protagonistas, especialmente con Ariadne (Ari) que es quién lleva el hilo narrativo principal. La autora emplea un lenguaje cercano, a pesar de ciertos tecnicismos, pero no se hace para nada impostado. Las reflexiones que plantea son sobrecogedoras. Si habéis visto la famosa escena de Interstellar, donde el personaje de Matthew McConaughey rompe a llorar ante la información que recibe de la Tierra, entonces comprenderéis lo duro que se puede hacer para estos cuatro tripulantes. Me ha parecido especialmente conseguido como la autora te va llevando de la misión científica, los pormenores, los detalles de su origen y su objetivo, a la presión que tienen los astronautas, a cómo perciben los cambios que se producen en la Tierra y al miedo a caer en el olvido. Toda la misión tiene lugar alrededor de la estrena Zhenyi cuatro planetas (y lunas): Aecor, Mirabilis, Opera y Votum. Cada uno de ellos nos da una pequeña lección. Los nombres no están elegidos al azar: Aecor es la superficie del mar, Mirabilis significa milagroso, Opera por el sonido de las criaturas que encuentran y Votum, que significa voto o promesa, por algo que no desvelaré ya que es importante en la trama.

To be taught, if fortunate es un libro emocionante, sensible y que provoca en el lector la necesidad de hacerse preguntas, de no darlo todo por sentado. También de replantearse nuestra relación con nuestro entorno y cómo nuestra presencia puede afectar, para bien o para mal. Creo que la sensibilidad de la autora es su punto fuerte, pero sin caer en la lágrima fácil o en la sensiblería. Por cierto, el título de la novela viene explicado en un texto final que tampoco desvelaré, pero me parece un mensaje precioso. Muy recomendable.

Como banda sonora de esta pequeña historia para Chambers, pero grande para todos nosotros, creo que le viene muy bien todo The Soft Bulletin de The Flaming Lips, en especial este What is the light?.

Estado de mi nación lectora (v): Lecturas de julio

Leer siempre ha sido para el verano. También para otras cosas, seguramente mucho más excitantes, pero aquí hablamos de libros. Los últimos meses no habían sido especialmente fructíferos en lo que se refiere a las lecturas. Había leído bastante menos de lo habitual y ninguno de estos libros había dejado una huella especial. Este mes de julio me he podido concentrar algo más y he podido sacar más tiempo. Sigo con el reto de Javier Miró y su Liga de las Lecturas Extraordinarias, pero he añadido otro reto para este mes de julio. He seguido el reto Black History Month de Trotalibros. Ha sido una buena ocasión para ponerme con esos eternos pendientes o descubrir nuevos autores. Tengo que confesar que de todos los libros que había previsto para este #blackhistoryjuly, solo he podido con uno. Esto de hacer listas de libros y luego hacerles caso no se me da muy bien. Para este reto de literatura negra haré una entrada especial, ya que han tenido bastantes ideas en común con ciertos matices que ya comentaré.

Vamos a hacer la revision mensual pertinente con un pequeño comentario que ya desarrollaré en próximas entradas:

  • So you want to talk about race, de Ijeoma Oluo. Además del año de la Covid, también ha sido el año donde, de nuevo, estamos asistiendo a manifestaciones por la muerte de un negro a manos de la policía. Cuestiones sobre el racismo que está tan irraigado en nuestras sociedades se han puesto a la orden del día. Al leer este texto de Oluo, no puedo negar que en más de una ocasión me he sentido muy alejado de lo que la autora manifestaba, incluso ofendido. Me ha parecido bastante interesante en su mayor parte, una realidad paralela a la mía que solo parezco comprender a través de la ficción.
  • And Still I Rise, de Maya Angelou. Una recopilación de poemas de la gran autora estadounidense. Es una recopilacion irregular con algunos textos muy potentes.
  • Pequeños relatos tortuosos, de Arima Rodríguez Vega. Una recopilación de relatos de terror psicológico en su mayor parte con voz propia.
  • La canción de los vivos y los muertos, de Jesmyn Ward. Uno de los libros que más me han gustado este mes, gran descubrimiento gracias al reto de #blackhistoryjuly. Una historia con una prosa muy colorista y poética, pero que a veces te hace sentir muy mal. Costumbrismo puro en una sociedad injusta.
  • Afrofuturism: The World of Black Sci-fi and Fantasy Culture, de Ytasha L. Womack. Segundo ensayo del mes, también dentro del reto, pero esta vez enfocado a un tema que me interesa especilmente: el movimiento de la ciencia ficción que bebe de las raíces africanas con la esperanza de un futuro distinto.
  • Jim Botón y Lucas el Maquinista, de Michael Ende. Se cumplen este año del vigésimoquinto aniversario del fallecimiento del gran autor alemán. He querido volver a leer esta primera obra suya y que tanto disfruté cuando era pequeño. Ahora la he leído con mi hijo y sigue siendo una historia sorprendente donde Ende ya muestra de lo que iba a ser capaz. Hoy en día, hay aspectos que pueden chirriar, pero decir que es una obra racista me parece excesivo.
  • El demonio vestido de azul, de Walter Mosley. Pura novela negra sin aditivos ni conservantes. Estupenda la recreación de los personajes del maestro Mosley.
  • With the fire on high, de Elizabeth Acevedo. Novela juvenil ambientada en un barrio de Filadelfia, dentro de la cultura puertorriqueña y con la cocina como premisa principal. Me ha parecido demasiado ligera y superficial para los temas que trataba, pero no todo va a ser tratados sobre la crisis existencial.
  • Black, de Kwanza Osajyefo y Jamal Igle. Cómic que tiene la premisa de un mundo donde solo ciertos negros pueden tener superpoderes, lo que conlleva el recelo de las autoridades y que presenta conflictos raciales evidentes. El desarrollo no me ha convencido demasiado.
  • Una nueva historia del mundo clásico, de Tony Spawforth. Abarcar en un solo libro la historia de Grecia y Roma es, cuanto menos, pretencioso. Una vez que aceptamos que un libro así no puede ser muy detallista, Spawforth hace un manual para novatos y, no tanto, bastante riguroso y con un lenguaje muy ameno y fluido. Muy recomendable.
  • The uncommon reader, de Alan Bennett. Este ha sido la sorpresa y el ganador de este mes de julio. Un pequeño divertimento con la estructura de un monólogo teatral que profundiza en el conflicto de la persona pública y la privada. Todo ello a través de la literatura, lo que es una gozada. Humor muy sutil e inteligente.
  • En un lugar del Atlántico, de Fatou Diome. Último libro del reto #blackhistoryjuly y uno de mis favoritos también. La verdad es que he tenido una buena racha final porque me han gustado bastante. Este relato sobre la inmigración conectando la isla Niodior con Estrasburgo es una primera novela semiautobiográfica y con la que conecté desde el principio. Sin ser especialmente melodramática, tiene unos pasajes realmente preciosos. Quiero seguir leyendo libros de esta autora senegalesa. El próximo en versión original.
  • Botchan, de Natsume Soseki. Una novela japonesa publicada en 1906 que tiene mucho que ver con la novela picaresca española pasada por la batidora con La conjura de los necios. Un sentido del humor que aún funciona y una gran disección de la sociedad rural japonesa durante la guerra rusojaponesa. Es muy difícil traducir este tipo de textos, así que hay que alabar el trabajo del traductor José Pazó (algo que habría que alabar siempre).
  • To be taught, if fortunate, de Becky Chambers. Por fin he podido leer algo de Becky Chambers, y por una vez, sin que sirva de precedente, las recomendaciones eran buenas. Esta novela corta, cuyo título viene explicado al final, es una muy buena puerta de entrada al universo Chambers, una ciencia ficción muy humana cargada de reflexiones filosóficas. Es la ciencia-ficción que más me gusta. Vanessa , en su podcast Librorum, la ha recomendado en varias ocasiones y se lo agradezco.

Así que ha sido un buen mes con grandes lecturas, alguna inolvidable. El reto de Trotalibros ha sido un extra, pero las cuatro últimas novelas han sido de las que crean afición: ciencia-ficción, drama, comedia, terror, novela negra, ensayos … no le hago ascos a nada. La cuestión es seguir disfrutando de esta afición que tanto nos gusta

P.S. Esta entrada la he escrito con el móvil y será la última así, porque vaya lío.

Reseña de Voz, de Christina Dalcher

“Voz” nos presenta un mundo aterrador donde las mujeres son sometidas a una dictadura que se manifiesta con la limitación de sus palabras. La Dra. Jean McClellan debe superar el rechazo inicial para intentar adaptarse o desaparecer para siempre.

ROCA EDITORIAL, 2019 352 páginas

4/10

La premisa de esta Voz, de Christina Dalcher no podía ser más aterradora: una sociedad que limita la cantidad de palabras que un sector de la población puede decir, en este caso las mujeres. Esto conlleva una serie de implicaciones, no solo que no puedes hablar. Tu voz no es escuchada, no tienes opinión pero tampoco te dan la oportunidad de que tengas una ya que tu formación académica también empieza a no tener sentido. Estás atrapada y nadie puede cambiarlo porque es aceptado sin rechistar. Esto es una pesadilla en toda regla. Una pesadilla que es real en algunos estados y que a más de uno no lo importaría que se hiciera más popular. Todo está bien si tú formas parte del club privilegiado.

Christina Dalcher es una experta en lingüística y fonética que además habla muy bien español e italiano (idioma que tiene una gran importancia en la novela), que decidió aplicar sus conocimientos una novela distópica muy realista con influencias evidentes en otras grandes del género. La más cercana es, sin duda, El cuento de la criada (The hadmaid’s tale) de la gran Margaret Atwood, publicada originalmente en 1985, en plena era Reagan, y que acaba de tener una segunda parte, Los Testamentos (The Testaments). Pero también podemos buscar referencias de 1984, de George Orwell, y casi de cualquier otra gran distopía que tengamos en mente. Aún así, Dalcher usa su formación profesional para darle una credibilidad a la historia.

Voz nos presenta unos Estados Unidos que han caído en una dictadura religiosa (“Movimiento Puro”) en la cual las mujeres tienen limitado el número de palabras diarias a tan solo 100, pudiendo reducirse como castigo o llevarte a una especie de campo de concentración. Si te pasas de ese número, una pulsera te hace una serie de descargas eléctricas que se hacen insoportables. La Dra. Jean McClellan, que es la narradora, debe asumir su nuevo rol de ama de casa cuidando de sus hijos Steven, Sonia, Sam y Leo, además de su marido Patrick. Todo ello sin levantar la voz (o pasarse) con el objeto de convertirse en una verdadera Mujer Pura, lo que martiriza a Jean McClellan que trabajaba como una cualificada neurolingüista y esta dictadura se ha convertido en un tortura para ella y el resto de mujeres del país. Jean debe asistir a la complacencia de su marido ante las atrocidades que se cometen y como su propio hijo mayor, Steven, está cada vez más envuelto en el Movimiento. Los comentarios en la mesa mientras cenan son hirientes y ofensivos, quizás como los de cualquier adolescente rebelde, pero aquí sin posibilidad de defenderse. El propio Steven aprende que el sitio de las mujeres es el hogar, siendo sumisas y aceptando su misión divina. En un momento dado, unos representantes del Movimiento vienen porque el propio presidente necesita la ayuda de un neurolingüista y recurren a ella, entre otros. Es su oportunidad de hacer algo útil, fuera de su papel obligado en la casa. Con reticencias, Jean decide aceptar el trabajo. En un búnker secreto donde se trabaja para encontrar una cura, la protagonista encontrará un viejo amante, Lorenzo, con el que empezará a plantearse aún más su vida.

Lo único que hace falta para el triunfo del mal es que los hombres buenos no hagan nada.

En un principio, esta primera novela de Christina Dalcher tenía todos los ingredientes para interesarme: distopía, lingüística, una heroína que tiene que superar todos los obstáculos habidos y por haber y que busca convertir a las mujeres en un una mera figura doméstica. Es una premisa asfixiante, dura y posible. No sería la primera vez que una dictadura religiosa suprime una parte de su población, no sería la primera vez que las mujeres se ven obligadas a ser madres y criadas sin ningún derecho ni voto en el futuro de sus hijos. Me gustan del libro ciertos detalles como la exposición del efecto que tiene en una niña pequeña la imposibilidad de hablar y de tener una educación limitada, qué problemas a nivel cognitivo puede generar. También me parece muy acertada la imagen que se crea en el sector privilegiado (en este caso, los hombres) del otro sector: las ven como personas que ya tienen suficientes derechos, que se quejan simplemente por crear un problema y que no cumplen la ley porque son criminales. En un momento de la novela asistimos a un momento de delación bastante duro, que es una prueba más de de lo injusto que es una sociedad así pero de eso solo te das cuenta cuanto te afecta directamente a ti. En general, la novela tiene muy buenas ideas y los personajes muy bien definidos. El hijo mayor totalmente adoctrinado por el movimiento que es capaz de despreciar a su madre por ir contra el poder, el padre que intenta controlar la situación con su mujer sin dejar de ser obediente con el régimen, la hija pequeña que está creciendo con varios problemas y que un momento dado ejemplifica perfectamente lo que es adaptarse a esta situación: en un parte de la novela, asistimos al triste episodio en que a Sonia se le da un premio por ser la alumna que menos palabras ha dicho, lo que la llena de orgullo. A su madre, y al lector, de rabia y pena.

Y sin embargo, un libro con tan buena premisa no me ha gustado. Por un lado está el hecho del parecido tan evidente con otras distopías que todos hemos leído o visto. Siempre hay algo original en todas, al menos para que funcionen, y aquí es la lingüística. El problema es que me parece que muchas veces está metida con calzador. Se entiende que la protagonista tiene un trabajo y una misión relacionados con este campo, pero lo explota en situaciones que a mí me sacan de la trama, siendo yo mismo un amante de este tema. Luego está la relación en el laboratorio con Lorenzo, que me parece de todo menos natural. En general, casi todos los personajes están a medio dibujar, especialmente los hombres. Es algo lógico, estos son los culpables de la situación, bien por acción o bien por omisión. Aún así me parecen todos personajes bastante estereotipados y aburridos. Ni siquiera los villanos puros tienen ese encanto que te haga odiarlos. Y luego está toda la parte final que me ha parecido no estar a la altura de lo que prometía, un thriller normalito con un final precipitado y algo decepcionante.

De la novela me quedo con las ideas principales, con bastantes citas a retener y que te hacen plantearte que un mundo así no está tan lejos (eso es la misión de la ciencia-ficción y la distopía) y con la primera parte del libro.

“sometimes I said sometimes I hear my voice And it’s been here Silent All These Years” Tori Amos

Nuevo podcast: Etimología en su salsa.

Empiezo una nueva aventura podcastera con el nombre de Etimología en su salsa. Vamos a hablar de palabras o expresiones que usamos de forma cotidiana, poniéndolas en contexto y con ejemplos variados.

Somos Raúl y Antonio (@ElTercerMiope) y empezamos aquí una pequeña aventura podcastera hablando de palabras. Los nervios del primero nos han jugado alguna mala pasada y seguro que más tarde seguiremos viendo errores, pero aquí hemos venido a pasarlo bien. El primer programa lo dedicamos a analizar una de esas palabras de las que a veces abusamos, y otras tantas rechazamos. Hablamos de genios. Para completar esta salsa etimológica y darle un poco de contexto, hablamos de Goya y Beethoven. Dos genios que tenían mucho más en común de lo que pudiera parecer. Espero que os guste.

Tenemos la suerte de contar en nuestro primer programa con un invitado muy especial. El gran @jeanbedel nos apadrina con una maravillosa opinión sobre lo que es un genio para él y con ejemplos sorprendentes.



Contenidos:
000:00 Presentación y definición de genio
020:00 Qué es un genio para @jeanbedel.
029:10 El genial parecido entre Goya y Beethoven.
065:00 Despedida

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La música del programa está descargada con la licencia Creative Commons en www.jamendo.com:

– Las sintonías:
Mondo Bizarro, de Heiverfescent (https://www.jamendo.com/track/940630/mondo-bizarro-instrumental)
Verboten Lexicon, de Heiverfescent (https://www.jamendo.com/track/1328168/verboten-lexicon)
Sonatina in G major, Anh. 5, Romanze de Beethoven, por Stasnick (Sonatina in G major, Anh. 5, Romanze)