El jardín de bronce, de Gustavo Malajovich

Título: El jardín de Bronce
Autor: Gustavo Malajovich
Editorial: Random House (2013)
Encuadernación: Tapa dura
Páginas: 592
ISBN: 9788415725022
*Valoración 8/10

La pesadilla recurrente de cualquier padre o madre: tu hijo ha desaparecido ante tus ojos y apenas puedes reaccionar. Ha sido un segundo, has mirado un momento un coche que ha entrado muy rápido por tu calle, te has puesto a sujetar esa sombrilla que parece que el viento quiere llevarse, has estado comprobando si esa oferta de champús del supermercado merece realmente la pena…y ya no está. Primero intentas mantener la calma, no puede haber ido muy lejos, pero poco a poco vas acelerando el paso, al mismo tiempo que tu respiración, empiezas a levantar la voz entre la gente, o a pedir ayuda una vez superada la vergüenza o la culpa de haber perdido a tu hijo. Estás asustado, todos tus peores miedos ya están fuera de control, ojalá pudieras tener ese poco de sentido común para darte cuenta que el niño solo ha querido ir a hacer pis detrás de aquel árbol o a por esas galletas con chocolate que ha visto en el pasillo anterior. Son minutos, incluso menos, pero la angustia parece eterna. Ni siquiera hace falta que sea tu hijo, este sentimiento es universal, pero es algo que no piensas nunca hasta que existe la posibilidad de que pueda pasar. Ni me quiero imaginar la pesadilla de que el niño se pierda de verdad, o de que se lo lleven. Pues justamente es esto lo que pasa en la novela del argentino Gustavo Malajovich.

El jardín de bronce es la primera novela de este autor, publicada en argentina en el 2012 y en España un año después. Malajovich es un arquitecto convertido en guionista y escritor. En el 2002 fue el guionista de una serie con bastante éxito, Los Simuladores. Aquí se mete de lleno en el mundo del thriller, creando la primera historia del rastreador (que no detective) Fabián Danubio. En el 2018 se publicó la segunda aventura, o el segundo caso, de Danubio, El hombre de niebla. En cuanto a la novela que nos ocupa, HBO realizó una serie de ocho capítulos basados en El jardín de bronce, con bastante éxito y que ya cuenta con su segunda temporada. Ignoro cómo de fiel a la novela es esta serie, he preferido no verla hasta leer el libro.

La historia de este thriller duro y realista transcurre en Argentina, buena parte de ella en la ciudad de Buenos Aires, a principios del siglo XXI. Personalmente, he estado leyendo el libro tomando notas constantemente tanto de las localizaciones (y buscando en google) como del lenguaje usado. Luego hablaré de estos dos aspectos. Fabián y Lila son padres de una niña de cuatro años llamada Moira. Es una pareja que no está en su mejor momento, con crisis continuas y que no auguran nada bueno. Fabián es un arquitecto con un padre que no quiere salir de casa y un hermano que vive en Canadá y que, a pesar de todo, le dice cómo tiene que vivir su vida. Lila es una mujer que añora su pasado universitario, procedente del sur del país. Un día, Moira desaparece con Cecilia, una joven peruana que limpia en casa y cuida de Moira. A partir de aquí toda la investigación se centra en encontrar la niña sin descartar ninguna posibilidad, pero el tiempo pasa y la investigación no parece avanzar. La desesperación de los padres es incontrolable. A lo largo de la historia irán pasando distintos personajes con mayor o menor importancia, a destacar la irrupción del detective privado César Doberti, sin duda uno de los personajes más importantes de la novela.

El jardín de bronce es una novela que te engancha desde el principio. El autor nos presenta unos personajes atractivos y con un halo de misterio de los que no podemos dejar de sospechar en ningún momento. Buenos Aires es una ciudad enorme con una estructura social compleja: policías, gente burguesa con una clara idea de la separación de clases, inmigrantes metidos en problemas, o no, mafiosos traficantes de blancas, vagabundos que intentan ganarse la vida en una ciudad para la que son invisibles. No conozco Buenos Aires, pero la habilidad de Malajovich ha sido crucial para entenderla. Eso y Google Maps. Está claro que los policías no salen bien parados en esta historia. Personal inoperante, con tendencia a la corrupción y a la desidia. El honor recae en los más humildes, quizás porque ya no tienen nada que perder. La primera parte de esta historia ( se divide en 5 partes, o fases) es especialmente oscura y deprimente. El tono de la novela cambia con la aparición del detective privado Doberti. Es ocurrente, algo cínico, pero rápido y atrevido. Contrasta con todo lo que hemos leído hasta ahora. Un soplo de aire fresco, porque la novela nos estaba ahogando en este punto. A través de él vamos a conocer otra parte de Buenos Aires, menos oficial y mucho más viva, pero también peligrosa. Con él, Fabián va a formar un tándem para poder continuar la búsqueda de Moira. Los diálogos entre estos dos personajes son de lo mejor de la novela. Precisamente en los diálogos es en donde más se aprecia el vocabulario coloquial, la mayoría de la jerga policial, el lunfardo, expresiones muy vivas que solo se nos presentan a través de la conversación, ya que el autor mantiene un tono bastante neutro durante el resto de la obra y fácil de comprender para cualquier hispanohablante.

Ya he comentado que la novela está estructurada en 5 fases, cada una con un título. La primera fase se llama “El mes más cruel”, claramente haciendo referencia al mes de abril del poema de La tierra baldía de T. S. Elliot. Abril es el mes del nacimiento de la primavera (en el hemisferio norte, no en Argentina), es el mes de la esperanza, de las grandes ideas, pero que pueden acabar en fracaso. Puede ser el mes de la decepción. Y es justo en abril cuando Moira desaparece. Toda la novela está contada con narrador en tercera persona, pero no omnisciente. No tenemos una historia que vaya dando muchas pistas al lector, al menos pistas evidentes. Como decía, está contada en tercera persona salvo el principio de algunas fases. Ahí aparece un texto en primer persona y en cursiva. No sabemos muy bien lo que es, puede ser un monólogo interior o un diario. Tampoco sabemos si es un personaje que aparece en algún momento de la novela o alguien completamente nuevo. Sabemos que es un ser atormentado y violento, que acaba de matar a su padre. Es algo confuso al principio, pero te deja con la intriga y las ganas de saber más. Me ha gustado también cómo trata el tema social, cómo aparecen retratados los inmigrantes y todos los prejuicios que sufren, prejuicios y perjuicios. Quizás lo que menos me haya interesado es el abuso de ciertos personajes, principalmente los policías y la familia de Fabián. En muchos casos no aportan nada y en otros solo sirven como recurso deus ex machina que rechina un poco. En general, me ha parecido un gran drama policial que no se resuelve de manera sencilla, que no busca complacer al espectador y que te plantea serios dilemas morales. Muy recomendable para aquellos que busquen leer algo de novela negra que se salga de los territorios ya conocidos.

Como banda sonora, un poco de rock argentino variado, cuanto más sucio mejor. Me quedo con este temazo de Soda Stereo:

Un año de novela misteriosa.

Hace unos meses me apunté a uno de esos retos entre blogueros, ésta vez de la mano de Una vida de novela. Había que leer diez novelas de serie negra, cosa seguro fácil para algunos, pero para los que no leemos tanto como debiéramos, supone bastante. Principalmente porque no me siento especialmente atraído por este género, tan interesante desde fuera, tan maniqueo desde dentro. He leído estas diez, pero he dejado a medias otras tantas por considerarlas aburridas o por falta de tiempo. Eso sí, este año he leído bastante más que en los anteriores. No hay mal que por bien no venga. Éstos son los libros que han pasado el corte:
El invitado, Vangélis Hadziyannidis

Un joven universatario es invitado por un selecto y extraño grupo de personajes a un hotel semiperdido en la propia ciudad. Tendrá que someterse a una serie de entrevistas individuales y colectivas. Conocerá una chica de la que se enamorará y levantará ecos de un pasado que todos quisieron olvidar. Más típico de lo que uno hubiera podio imaginar, va perdiendo enteros conforme va pasando la lectura. 
1.280 almas, Jim Thompson

Ya había comentado en una entrada anterior esta magnífica novela de Jim Thompson. No podría meterla totalmente en el género de la novela negra, al menos no tiene los personajes clásicos del género. Todo viene contado por el propio autor de los hechos, un tipo básico, cínico, egoísta y genial llamado Nick Corey. Da la impresión que nos está hablando el auténtico tonto del pueblo, hasta que la historia va tomando un cariz muy distinto. No hay misterio aquí, salvo que ocurrirá al final, pero es la novela más negra del año, aunque sólo sea por su sentido del humor y por el color de las entrañas del protagonista.
Mygale, Thierry Jonquet

La historia en la que se basó Almodóvar para su última película. También había hecho una reseña aquí. Me parece un libro fantástico, con un tratamiento de los personajes que no te puede dejar indiferente. Mucho más profundo desde el punto de vista psicológico que la película, que para mí se quedaba en lo artificioso. Muy Almodóvar, vaya.
       


El secreto de Chimneys, Agatha Christie

Cuando pensé en novela negra, pensé en la Christie, por supuesto. Esta novela me gustó bastante menos que otras, a pesar de lo variopinto de sus personajes. La casa de Chimneys llena de extraños invitados y un personaje acusado de los crímenes que es capaz de solucionar el problema. Bueno…me aburren un poco estas historias que se precipitan de manera tan fácil.
Asesinato en el Orient Express, Agatha Christie

No lo había leído todavía. Un pecado. Es el ejemplo perfecto de novela policíaca. Monsieur Poirot rodeado de posibles criminales en un viaje a través de una Europa que ya no existe. Clásico.
Asesinato en el Savoy, Maj Sjöwall y Per Wahlöö

Me gustan muchas cosas de la serie del inspector Martin Beck. No hay nada estridente en estas novelas de la pareja Sjöwall y Wahlöo. Aquí tenemos la historia del asesinato de un ricachón en medio de un trama internacional. Todo ello rebosante de café y sandwiches a media noche, como todas las novelas suecas.
Los hombres que no amaban a las mujeres, Stieg Larsson

Me daba una pereza empezar esta trilogía. En general, me tiran para atrás todos los libros de los que todo el mundo habla. Llámame snob, o simplemente chulolibrerías. Pero no es eso, es que cuando leo me gusta descubrir el mundo por mí mismo y no tener a todo el mundo contándome las maravillas de lo que tal o cual escritor ha tenido a bien publicar. Reconozco que me ha gustado esta primera entrega, tengo las otras dos pendientes. Me llegó a aburrir un poquito al final, aunque todavía tengo ganas de leer el resto. Al fin y al cabo, se trata de un fenómeno mundial y uno no puede ir contra todo el mundo, ¿no? Claro que sí, para eso está Lisbeth.
El enigma de París, Pablo de Santis

Como me costó terminarme esta historia. Y eso que la cogí con ganas. Un intento de rescatar el espíritu de las novelas de Conan Doyle, ambientada en París, donde los detectives más importantes y envidiosos del mundo, deben solucionar un crimen en su propio campo. Por supuesto, serán sus asistentes (ahí está la vuelta a la tortilla) los encargados de solucionarlo. Aburrida.
Miserere, Jean-Christophe Grangé

Dos inspectores muy diferentes deben resolver una serie de terribles crímenes en París. Nazismo, niños asesinos, música sublime…esta novela, de la que hice una reseña en su día, lo tiene todo. Grangé es un escritor ya consagrado. La verdad es que retrata el mal en el ser humano de una manera muy acertada. Da miendo en algunas ocasiones. 
El hombre del balcón, Maj Sjöwall & Per Wahlöo

La primera de las novelas que leí de Martin Beck y la que más me ha gustado. De hecho, creo que es la novela de este reto que más me ha gustado. Que más me ha satisfecho, vamos. No es especialmente siniestra, a pesar que habla de asesinato de niños, a veces llega a ser fría incluso. Pero los diálogos están muy logrados y la trama se desarrolla con gran normalidad. No es tramposa. Ya hablé de ella aquí.
Extra:
Morituri, Yasmine Kadhra

No es la novela policíaca de mi vida, tampoco lo es exactamente, quiero decir, no es novela negra. Pero la historia que Kadhra cuenta aquí está tan bien narrada, una historia urbana, llena de realidad, que te engancha. Es una visión de Argel distinta a la que podríamos tener, desde luego mucho más dura y donde aprendemos que hay cosas que no cambian. 

1.280 almas, de Jim Thompson. El ande yo caliente con olor a estiércol y mala baba

Nick Corey se va a convertir en uno de mis personajes favoritos del año. El protagonista de 1280 almas (Pop 1280, escrita en 1964) ha sido uno de los que más satisfacciones me ha dado en los últimos tiempos. Si es que ser tan canalla suma muchos puntos. Ésta es la primera novela que leo de Jim Thomposon, un gran error por mi parte. Me refiero a no haber leído antes algo de este escritor americano, que murió sin pena ni gloria, aunque hoy alaba cualquier amante del pulp que se precie. Ya me he apuntado en mi lista de deseos literarios varios de sus libros, que auguran mucha mala leche, mucho criminal tarado, mucha gente apacible que no sabe con quién se mete y un retrato de la condición humana que nos pone en evidencia.
1280 almas hace referencia al número de habitantes de la población (Potts County) donde Corey es el sheriff. Aquí el bueno de Nick lleva una vida apacible, tranquila, sin demasiados altercados o, por lo menos, conflictos en los que realmente merezca la pena intervenir. No cree tener una imagen de sheriff estricto, tampoco la busca a pesar que las elecciones se acercan y quizás le convendría mejorar su imagen. El problema, quizás, viene por ahí. No cree Nick que se le respete lo suficiente. El primer problema lo tiene en casa, por culpa de su mujer Myra y del hermano de ésta. Viven ambos con Nick en su casa y se dedican a restregarle lo miserable que es su vida. Desde la primera línea, el protagonista nos desvela que mujeres no le faltan, es todo un semental pero las circunstancias de la vida han hecho que deba seguir casado con esta mujer a la que odia y aguanta por igual. Su otro problema, decíamos, era la falta de autoridad. Empieza a creer que cualquiera en Potts County se ve capacitado para levantarle la voz y faltarle al respeto. Nick decide pedir consejo a su amigo Ken Lacey, sheriff vecino que le llama a dar un golpe de autoridad. Si alguien le ataca, su respuesta debe ser el doble. Pero Nick tiene más problemas en su vida, tiene dos amantes a las que atender, y la desconfianza del juez local. Demasiados cabos sueltos para un hombre tan bienintencionado y, principalmente, tan poco astuto. Poco a poco nos daremos cuenta que Nick Corey no es ni lo uno ni lo otro.
Jim Thompson
En cuanto uno empieza con esta historia, no puede hacer otra cosa que terminarla. Es un libro cortito (200 páginas poco más o menos en la edición de RBA), muy ágil y donde Jim Thompson nos va componiendo una galería de personajes arquetípicos de la América profunda. Imaginad una película de Peckinpah o el personaje interpretado por Michael Madsen en Kill Bill, o incluso los personajes oscuros de No es país para viejos (esta novela se adaptaría como un guante a la filmografía de los Coen). Nick Corey no es que sea muy orgulloso, o rencoroso. Simplemente es un superviviente, un egoísta convencido que  ninguno de sus queridos conciudadanos va a poder cambiar. Thompson conoce los bajos instintos del hombre. Aquellos que aparecen en la intimidad cuando no estamos delante del foco público y que nos llevarían a cualquier acción para preservarlos ahí, en ese oscuro lugar de la mente donde los guardamos. No es que Nick Corey sea un mal tipo, es un buen ciudadano hasta cierto punto. Ha caído en muchas trampas a lo largo de su vida, pero ahora ha conseguido un status y no se lo va dejar arrebatar tan fácilmente. 
Por otro lado, Thompson expone la historia a través de Nick. Su relato en primera persona no deja de impresionarnos. Resulta maquiavélico e ingenuo a partes iguales. No sabes hasta qué punto también el lector está siendo manipulado por ese mezquino de Nick Corey. El autor emplea un lenguaje procaz, grosero, cínico también y no solo en boca del protagonista. Hay una violencia verbal que tiene su continuidad en la física. Además, 1.280 almas es una novela cargada de sexo. En parte es el motor de la trama, pero no su finalidad. El único objetivo del protagonista no es fornicar con toda mujer que se le ponga a tiro, sino también el que nadie se meta en su territorio. Thompson nos habla de racismo, de lucha de clases, de machismo, de independencia, de dinero, de corrupción. Nos habla del poder de la difamación, aunque sea tan sutil como la que emplea Nick Corey. En general, es una trama que va sucediéndose lenta, no hay momentos especialmente álgidos, pero eso también funciona así por el punto de vista de Corey. Un final que está muy lejos de ser apocalíptico, pero que responde muy bien al ritmo de la novela. En definitiva, una pequeña joyita de la literatura nortemericana más agreste, no será una joya de la literatura, no me imagino yo a Jean Paul Sartre describiendo a la desvergonzada y sexualmente liberada Rose, pero cumple su objetivo.
Podéis leer otra crítica en el blog de Ana

Mygale, de Thierry Jonquet

Siguiendo con el reto de leer novela negra que me había planteado este año, estaba interesado en algo que se saliera de la norma, que no estuviera dentro de los patrones clásicos que había estoy leyendo hasta ese momento. Ahí encontré a Thierry Jonquet, escritor francés nacido en 1954 y fallecido en 2009. Al comprar Mygale me enteré que la nueva de Almodóvar estaba basada en esta novelita de 1984, lo que llamó la atención, no sé que había visto el manchego en ella. La dejé en un rincón hasta que han estrenado La piel que habito, y ya sí me decidí a leerla, lo que recomiendo encarecidamente. Y si puede ser, antes de ver la película, aunque el efecto sorpresa no es lo único importante en esta novela. Thierry Jonquet fue un escritor muy comprometido políticamente y también desde el punto de vista social. Militante de izquierdas muy activo, tuvo también todo tipo de trabajo, desde la educación a jóvenes con problemas hasta el trabajo en centros hospitalarios. Mygale es de sus primeras novelas, justo en el tiempo (1984) en que se empieza a dedicar a la escritura de forma completa.
Mygale (Tarántula en español, publicada por Ediciones B) es la historia de de Richard Lafargue, un cirujano plástico de mucho éxito que vive atormentado por la desgracia de su hija Viviane, encerrada en una institución psiquiátrica sin posibilidad de cura tras un trama que le provoca crisis terribles. Richard tiene a Eve como esclava, nadie parece saberlo, siendo ella tan sumisa y obediente. La furia de Richard cae sobre Eve obligándola a prostituirse y vejándola de diverso modo. Richard lleva a Eve, sin embargo, a diversos eventos sociales, incluso a ver a Viviane. Por otro lado, tenemos la historia de Alex Barni, un atracador escondido con un botín mientras espera a su compañero. Tiene que tener cuidado, ha matado a un policía y tiene la impresión que todo el mundo está trás él. Y un nuevo pilar de la historia es Vincent Moreau, un motorista que fue atacado mientras daba un paseo y ahora permanece encerrado al antojo de su capturador que parece estar disfrutando de su sufrimiento. Las diferentes tramas se irán entrelazando, complicándose hasta llegar un potente desenlace.
Thierry Jonquet
Todas las tramas están narradas en tercera persona, excepto la de Vincent que está escrita en segunda y en cursiva. Es un monólogo interior, son los devaneos de Vincent mientras intenta comprender y amoldarse a su nueva situación, algo que le está cambiando física y psíquicamente. Vincent nos muestra la parte más cercana al lector, se habla a sí mismo para no perder la perspectiva de lo que está sucediendo y sobre todo, no perder la esencia de quien es. La historia de Alex es la más lineal, la menos críptica. Alex espera a su compañero, le gustaría que estuviese allí porque podría salir de esa situación en la que se ha metido. Es un personaje brutal y básico, no tiene miramientos y hará lo que haga falta por escapar. Richard es mucho más complejo, no acertamos a entender sus motivaciones hasta muy tarde. No nos parece un personaje frío, aunque sus acciones sí lo sean, es un hombre obsesivo y puntilloso, a  veces provoca lástima, a veces odio e incluso miedo que alguien pueda tener tanto poder. La narración es casi perfecta. Es una historia sencilla, pero Jonquet nos lleva de un lugar a otro sin perdernos y queriendo más. Me han encantado sus descripciones, muy logradas sin llegar a saturar. Su descripción de las operaciones no llega a ser exhaustiva pero sí bastante completa y lo mismo se puede decir de las partes más desagradables, donde prima la violencia o la tortura. No es un lenguaje excesivamente complejo, me refiero que no abusa de las subordinadas o de las perífrasis, pero sí es cierto que emplea un vocabulario más preciso para dar matices a la acción. 
La historia es truculenta, sombría, malsana en algunos momentos y Jonquet no hace concesiones. A pesar de todo esto, la novela me ha parecido estupenda, una pequeña joya de la novela negra francesa, seguramente demasiado turbia para llamarla esclusivamente “noir”, aquí el autor ha intentado condensar temas de la tragedia humana: el odio, la pérdida, la venganza, el poder…Muy recomendable.

"El hombre del balcón", Maj Sjöwall & Per Wahlöo

Ya he dicho alguna vez que no soy un buen lector. Por lo menos no soy el lector que solía ser. Y es algo de lo que me arrepiento totalmente. Creo que he perdido muchos enteros por dejar la lectura a un lado estos años y se me nota. No quiero decir que no lea una línea, pero de los 60 a 80 libros que podía leer hace unos al año, hemos pasado a 10 o en el mejor de los casos, 15. Este año subiré esa media, sin duda. Me he propuesto leer más (aún no tengo muy claro en qué formato) y, si es posible, mejor. Todos estas tonterías de los desafíos literarios ayudan, aunque parezca que no. Son obligaciones que se impone uno, así por amor al arte y al menos te hacen tener una disciplina lectora que es la que había perdido, en favor de otras costumbres mucho menos beneficiosas.

Así que me dispuse a cumplir con el reto del relato misterioso. Ya haré en su momento, cuando me haya leído los diez libros, una entrada sobre todo el reto en general, pero de vez en cuando comentaré alguno que me haya parecido más interesante. Empiezo por este El hombre del balcón, escrito a pachas por  la pareja comunista (eso es lo que dice la biografía, yo sólo me dedico a matizar) Maj Sjöwall (Estocolmo, 1935) y Per Wahlöo (Göteborg, 1926-1975). No había leído nada hasta ahora de estos autores, pero este primer libro ha resultado ser más que interesante. Su obra literaria (también eran periodistas bien implicados en movimientos de izquierdas) se centraría en las novelas policíacas dedicadas a Martin Beck y su equipo de policías de la Oficina Central de Investigación de Estocolmo. Las tres más importantes novelas dedicadas a estos investigadores son la propia El hombre del balcón, El policía sonriente y Roseanna, considerada entre las mejores novelas policíacas del siglo XX.
En 1967, al principio de verano en Estocolmo, se cometen una serie de asesinatos donde las víctimas son niñas entre 9 y 11 años, que son violadas y después asesinadas. El horrendo caso surge justo en medio de otro caso de menor entidad pero que estaba preocupando a la población sobremanera, el caso de un ladrón que atacaba de forma violenta a sus víctimas en los parques de la ciudad. La población empezaba a poner en entredicho a la policía, empezaban a notar un gran presión social y la “ineficacia” demostrada hasta ese momento era un peso que mermaba las propias relaciones entre ellos. El desarrollo de la investigación se complica al no encontrar ninguna pista concluyente, con lo que terminan agravándose las disputas internas entre los investigadores, cuya intrahistoria se nos va presentando en pequeños retazos.
Es una novela procedimental con todas las de la ley. No es una novela estrictamente negra, en mi opinión, porque aunque hay claramente un caso de asesinato, y la consiguiente investigación, los autores se centran más en el modo de reunir pistas de la manera más diversa. Es decir, el capturar al asesino es importante, pero no es el único fin del libro, también se trata de mostrar las debilidades de los policías, sus problemas como agentes y como personas, nos muestra la humanidad de los investigadores ante un asesino que parece invisible. Me gusta mucho el inicio de la novela, es fantástico. La descripción de la primera escena desde el balcón es sencillamente brillante. No tiene demasiado que ver con la mayor parte del resto de la historia, que es esencialmente dialogada. Aquí nos presenta el pequeño cosmos de un personaje que pudiera o no ser crucial en el desarrollo posterior de la trama. Porque otro aspecto que me ha hecho disfrutar mucho de la lectura ha sido la forma de tratar a los personajes considerados secundarios: la historia del ladrón, la de su amante filóloga, la de las patrullas ciudadanas, la del niño de tres años testigo del primer asesinato, la de la señora alarmada por el comportamiento de su vecino y muchas otras. Para ser una historia tan dialogada, la descripción de los personajes tanto física como moral está muy conseguida.

Per Wahlöo y Maj Sjöwall

Los diálogos no son especialmente afilados o cargados de simbolismo, pero tampoco banales y llenos de clichés. Digamos que hacen un dibujo muy realista de una investigación policial, con sus altibajos, sin convertir en héroe a nadie. Toda la novela se mueve en parámetros muy realistas, sin llegar a caer en un sensacionalismo barato, lo cual podría llevar a más de uno a tomarla como una historia aburrida, pues los picos de interés no son de montaña rusa, todo va in crescendo, como debe ser, pero no es un relato tramposo que te vaya a dejar sin respiración. Per Wahlöö y, más tarde, Maj Sjöwall, siempre se caracterizó por denunciar la pasividad de la sociedad sueca en la que vivían. La descripción de escenas burguesas con tanto detenimiento nos da el reflejo de una sociedad que no parece importarle mucho lo que le ocurra al otro, mientras sea precisamente al otro al que le ocurra. También intenta mostrar seres humanos normales, gente con problemas que no actúa con una especial astucia o intuición, tan sólo trabajo y método para vencer a una sociedad cada vez más criminalizada. Es de destacar también el retrato que hace de una juventud desencantada que busca consuela para su falta de objetivos en las drogas y en el sexo. Tal como hoy pero hace cincuenta años. Es de destacar el encuentro entre el inspector Martin Beck y una chica de 14 años en la estación de tren. La chica tenía por costumbre hacerse unas fotos en los fotomatones enseñando sus encantos para luego vendérselas a pasajeros maduritos que bien pudieran pagar por ellas, con el fin de conseguir unas coronas para droga. Resulta impactante la naturalidad con la que aborda esta narración el autor (los autores en este caso), una situación tan sórdida retratada sin entrar en hipérboles dramáticas.
En definitiva, una buena novela con una historia con muchos matices, a la que quizás se le pueda achacar una falta de ritmo, aunque no seré yo quien lo haga. Recomendada.