Etimología en su salsa 2: La sandía.

Algo más tarde de lo que hubiéramos deseado, hemos vuelto a grabar nuestro podcast sobre etimología y curiosidades. Mi amigo Raúl y un servidor nos hemos acercado a la historia de este manjar veraniego y hemos encontrado datos interesantes. Sandía es un nombre que solo se ha dado en España, en castellano, catalán, gallego y euskera. Aquí usamos el apellido del melón que venía de la región del Sind, en Pakistán. En otros idiomas han calado otras variantes, como la pastèque francesa (pateca, patilla), que también viene del árabe. En Portugal, ahora usan melancia. Curioso el caso de italia, con dos términos fuertes sinónimos pero marcados por el territorio, cocomero y anguria. Luego, por supuesto, tenemos el término general melón de agua (melon d’eau, melone d’acqua, watermelon, Wassermelone, etc.).

A continuación hablamos sobre algunos usos que ha tenido la sandía a través de la historia. Comentamos cómo se utilizó como una herramienta racista contra la población negra tras la esclavitud, o cómo el no querer

pagar por una sandía desencadenó una revolución en el Panamá de mediados del siglo XIX. Por último, comentaremos la curiosa historia (o leyenda) del nacimiento del pueblo de Malpartida, en la provincia de Salamanca.

Os dejo aquí el enlace para poder escucharlo. Espero que os guste.

Contenidos:
000:00 Presentación y definición de sandía
031:40 Anécdotas históricas con la sandía
– La sandía y el racismo en los Estados Unidos
– El incidente de la tajada de sandía en Panamá.
– El origen de Malpartida, en Salamanca.
057:30 Despedida

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La música del programa está descargada con la licencia Creative Commons en http://www.jamendo.com, salvo si está indicado.

Booktag de fin de año tardío

imgNo estaba muy familiarizado con el término booktag, como tampoco lo estoy con los usos y costumbres de los booktubers, que creo que es de ahí de donde sale. Y si no lo es, corregidme sin miedo. El caso es que últimamente lo he estado viendo en muchísimas publicaciones de todo tipo, sobre todo en el muy recomendable podcast literario Librorum y me ha parecido una buena manera de finiquitar este 2019 y presentar en sociedad al nuevo Tercer Miope.

  • Enero – Primer libro que leíste

Este manga creado por Kazuo Kamimura cuenta la historia de Yûko, una mujer divorciada con una hija que se ve estigmatizada en el Japón de los 70. Está dividido en dos volúmenes y muestra un buen reflejo de su época. Es una historia conmovedora, a ratos cruel, pero que engancha desde el principio.

  • Febrero – Libro más corto que leíste

Se trata de un texto de apenas 40 páginas que leí en formato kindle, un thriller de Claire Douglas sobre un mensaje de texto que se va de las manos. Creo que ha sido el libro que menos me ha gustado de todo el año.

  • Marzo – Escritora favorita del año

Beryl Bainbridge era un autora totalmente desconocida para mí, pero su novela “Lo que dijo Harriet” no lo era tanto, al menos la historia que cuenta, ya que Peter Jackson se había basado en los mismos hechos para su película “Criaturas celestiales”. Es una historia de amistad tóxica de gran calidad literaria y que me permitió descubrir a una escritora con gran conocimiento de la psicología humana.

  • Abril – Mejor libro infantil del año

41txfoogxjl._sx334_bo1204203200_Con mis hijos solemos leer cuentos, no tanto libros enteros, pero últimamente estamos trayendo algunos muy interesantes. La verdad es que da gusta pasearse por una librería infantil/juvenil con esos volúmenes fantásticos. Como libro infantil elegiré “Perro apestoso”, de los franceses Colan Gutman y el ilustrador Marc Boutavant. Es una historia muy divertida y gamberra, pero también cargada de buenas intenciones. Además, la edición de Blackie Books está muy bien.

 

  • Mayo – Libro con la portada más bonita

Supongo que esto de la estética en la portada de un libro es algo personal. Me quedaré con uno de los primeros libros que leí, el de la argentina Samanta Schweblin. Se trata de Kentukis, una especie de episodio de Black Mirror que transcurre a nivel global. Cuenta las interacciones de diferentes personajes con unas mascotas artificiales que, a su vez, son manejadas o simplemente hacen el papel de cámaras por otros humanos. Voyeurismo y miedo a la soledad en un mundo muy complicado.

  • Junio – Mejor audiolibro.

Pues no suelo escuchar audiolibros, de hecho creo que solo he escuchado uno completo. Y fue en 2018. Sin embargo, empecé “The colour of magic” de Terry Pratchett intentando compaginar la edición escrita con el audiolibro. Se me hace demasiado pesado y lento, la verdad. Entiendo su utilidad, por supuesto, pero no tengo la suficiente concentración mientras hago otra cosa por lo que prefiero escuchar podcasts.

  • Julio – Libro más largo del año

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Según Goodreads, este ha sido el libro más largo del año. El “Insomnia” de Stephen King. Yo pensaba que había sido el “Fire & Blood” de George R.R. Martin. Desde luego, si no fue el más largo, sí que fue el que se me hizo más largo. 

Agosto – Libro que leíste más rápido.

712QPFdSM8L“La vegetariana” de Han Kang me enganchó como hacía mucho que no me pasaba. Es cierto que son apenas 220 páginas, pero me lo leí de un tirón, asombrado por la prosa ligera pero hiriente de la coreana. La historia es contada desde tres puntos de vista, nunca desde la protagonista de la misma. Kang crea una ambiente claustrofóbico y agobiante que no te deja hasta el final.

 

  • Septiembre – Libro de un autor nacional

41Ga-Q4sx+L._SX303_BO1,204,203,200_ Al ver esta categoría, he comprobado que no he leído mucho autor español. Tan solo 4 de más de 50 libros. Quizás es algo que debería remediar de cara a este año que empieza. Me quedo con este clásico de la literatura, “Los pazos de Ulloa” por la genial Emilia Pardo Bazán. Una de las mejores lecturas del 2019.

  • Octubre – Un libro de terror.

1540-1Tampoco he leído demasiado de terror y eso es algo que definitivamente quiero solucionar. Es un género que me gusta mucho y que ha dado grandes obras a la literatura, y también mucha morralla muy entretenida. Para esta etiqueta, me quedo con la elegancia del terror psicológico de Shirley Jackson en “La maldición de Hill House”. Aún no he visto la serie de Netflix, pero creo que está basada solo ligeramente en la novela.

  • Noviembre – Libro que empezaste pero no terminaste en 2019

51Hg6su-HtL._SX324_BO1,204,203,200_Empecé el libro de César Pérez Gellida con bastante tiempo, allá por noviembre, pero lo tuve que dejar y no porque no me gustase. Gellida tiene una forma muy ágil de contarnos una historia y de meternos en ella. En el Berín del 80, Viktor un espía soviético tiene que lidiar con la Stasi y un asesino en serie. Es una trama muy apetecible, la verdad, y más en la pluma (o el Word) del vallisoletano. Seguramente será uno de los próximos libros que lea este enero.

  • Diciembre – Libro con un gran final

51DYpzOxQqL._SX312_BO1,204,203,200_Pues es otra pregunta difícil. No recuerdo finales especialmente decepcionantes, así que supongo que hay varios buenos finales. Me quedo con una de las novelas que mejor sabor de boca me ha dejado. “Good Omens” (o “Buenos Presagios”) de Terry Pretchett y Neil Gaiman. No diré que es perfecto, pero tiene las suficientes dosis de ironía para gustarme. 

Ahora ya solo nos queda tener un año lleno de lecturas para mejorar el próximo booktag, o hacer cualquier otra cosa, pero leyendo.

Regreso a Miope’s End

Viejos propósitos que nunca se cumplen. El mío era retomar mi blog del que hacía ya 8 años que me había olvidado. Sí, justo ahora que el blog parece algo muerto y enterrado y donde el podcast o youtube son reyes, me parece buena idea volver a escribir en este blog que empezó como un deseo de hacer recuento de mis lecturas, películas o discos favoritos. Eso fue allá por el 2010. Ha pasado ya toda una década y han cambiado tantas cosas en mi vida que, por algún extraño motivo, me he sentido en la necesidad de volver a algo que ponía un poco de orden en mi existencia. En esta segunda vida de El Tercer Miope, me centraré sobre todo en los libros y cómics que lea, o en cualquier aspecto relacionado con la literatura. Lo que pasa es que hay tantas conexiones, tantos trasvases entre las distintas artes que, posiblemente, me ponga a hablar de cualquier cosa. El divagar no se va a acabar. Nuevo Año, nueva vida, o eso dicen. En mi caso será nueva vieja vida. Tengo algunos planes lectores que iré explicando por el camino. El primer reto que me he planteado para este 2020 es el de leer más ciencia-ficción, mi género favorito. ¿Por qué leer más si ya es mi género preferido? Me gustaría profundizar más, explorar obras clásicas o modernas que marcaron un hito y que dejé escapar en su momento. O, simplemente, releer los clásicos. Por eso he creado el reto #20in2020scifichallenge. Ahora que lo veo así, es más una clave WIFI que otra cosa. Y luego está lo de los 20 libros de ciencia-ficción, quizás sean demasiados. Pero quedaba también lo de 20 in 2020… Seguiré también inmerso en las dispares lecturas del Club Qwerty, el club de lectura virtual al que pertenezco desde hace un par de años. En este mes tenemos como lectura un libro de Elísabet Benavent, “La magia de ser Sofía”. Es un chick-lit, un género del que no puedo decir que haya leído mucho, pero eso es lo bueno del Qwerty, nos hace descubrir lecturas muy alejadas de nuestros gustos (o no, quién sabe). Y poco más que añadir, solo desearos buenas lecturas y hasta la próxima.

Elefantes

Dice L’Encyclopédie des Symboles (traducción de la edición alemana de 1989 de Hans Biedermann) que el elefante tiene un valor simbólico eminentemente positivo. De ese “grand cuerpo que asusta a los niños”, como decía La Fontaine, la Europa moderna se queda sobre todo con la enormidad “elefantesca”, la torpeza de un “rompedor de porcelana”, pero también y principalmente su proverbial memoria. Sin olvidar una fuente de riqueza, ahora ya ilícita, para los traficantes de marfil: “Millones de años de evolución transformados en joyas, estatuillas, piezas de ajedrez o dudosas sustancias medicinales”, suspiraba un enamorado del paquidermo cuyo primer ancestro aparece en Egipto hace unos cuarenta millones de años. ¿Es esta longevidad, su talla de gigante que contraste con su relativa placidez, su inteligencia, el hecho de ser el mayor de los mamíferos que lleva a su bebé durante veintidós meses y que celebra su llegada o su comportamiento altamente socializado, su manera sorprendente de honrar a sus muertos lo que le ha hecho tan popular? Europa, aunque no lo conocía salvo por los zoos o los circos, lo ha convertido casi en un fetiche, quedándose primero con ese aspecto de gran genio protector. No hay niño que no conozca al famoso Babar y su compañera Celeste dibujados por Jean de Brunhoff, quien ha inmortalizado en sus elefantes que caminan “trompa con cola” una hermosa imagen de la fuerza solidaria y continua. 
Sin embargo, hay que ir a sus tierra de elección natural, África y Asia, para poder tomar toda la dimensión simbólica del elefante. Así, los jefes de los Bamiléké de Camerún tienen un doble bajo la forma del elefante, ya que el animal posee una fuerza misteriosa, el llamado “Ké”, que viene a reforzar el poder de aquél que sabe conciliarlo. Pero hay que saber cuidarlo, la muerte del Ké conlleva la muerte de su doble humano. Se convierte así el elefante en un signo de poder: aparece en las máscaras, en los tambores, adorna las pipas o los tronos de los reyes. Cada dos años, con motivo de una gran fiesta, se planta un colmillo con el fin de asegurar la fecundidad de la naturaleza y de los hombres. Pero el elefante africano, de grandes orejas desplegadas y con grandes colmillos de marfil, hoy diezmado por los cazadores, permanece como un animal libre, extraño al hombre. Así que su montura por los cartagineses para asustar a los romanos fue algo breve y pasajero. 
Todo lo contrario que su pariente el asiático: más pequeño, orejas planas, pequeños colmillos, incluso ausentes en las hembras…Compañero familiar, participa tanto en la fiesta como en la labor. Está omnipresente en los mitos de la India. En los relatos védicos, aparece en los partos sucesivos de la diosa Aditi. Entre los dioses más populares del hinduismo, tenemos a Ganesha, hijo de Shiva y de Parvati, hombre con cabeza de elefante, dios del Conocimiento cuyas grandes orejas filtran las palabras de los fieles, pero que representa igualmente su doble naturaleza: su cabeza es el macrocosmos, la no manifestación del ser, mientras que su cuerpo representa el microcosmos de la humanidad. También el elefante sirve de montura al dios del Rayo Indra y a Kama, el dios del Amor. Por otro lado, Budha se reencarna en un elefante blanco como la nieve con seis colmillos. Védicos, hinduistas, budistas, el elefante está siempre presente. Quizás sea la lentitud un símbolo de la sabiduría. En China también el elefante está relacionado con la fuerza y la inteligencia. Incluso en la Antigüedad se le relacionaba con el dios Mercurio por su inteligencia. 
En la mitología cristiana, el elefante representa la victoria sobre la muerte por su longevidad. Pero también la castidad, la protección contra la “serpiente enemiga” o incluso escenifica en algunos textos el mito de Adán y Eva. Para reforzar ese carácter positivo del elefante, se decía que quemar sus pelos o huesos hacía huir a los demonios. Se habla del pudor de este animal, por su costumbre de aparearse en el agua. Es habitual encontrar al elefante, en Europa, en los cuadros que representan el paraíso, llegando a convertirse en un emblema durante las cruzadas. Incluso se creó una orden cruzada en Dinamarca en 1464.
En cuanto al psicoanálisis, el elefante tiene un componente fálico debido a su trompa, pero también encarna la sabiduría de la vejez (el color gris), sin ninguna agresividad. En los sueños, este animal representa la realidad terrestre en las personas que tienen dificultad en guardar el contacto con dicha realidad. Para los chinos, montar un elefante (como muchos héroes legendarios) es signo de felicidad. 
Felicidades si habéis aguantado hasta este punto. Me he quedado asustando con el video promocional de la agencia ésa que le ha hecho el tour al rey allí en Botsuana o Bostwana, o como se escriba. Un animal con semejante simbolismo e importancia es matado de forma brutal por simple placer. A distancia, con balas de gran calibre y bien protegidos. El objetivo básico: hacerse una foto con un ridículo chaleco amarillo y un majestuoso animal hincado a tierra en una posición ridícula, la última ofensa que recibe antes de su despiece final. Hay muchas cosas que están mal en el asunto del rey Juan Carlos y su caza de elefantes: la falta de oportunidad es una de ellas, la falta de pudor es otra, y el sentimiento que me queda es que a toda esta gente le damos igual los elefantes y los pobres desgraciados que quedamos por aquí. Ay si el coronel Hathi pudiera decirle un par de cosas a su Majestad…

Año nuevo

Este año serán unas campanadas diferentes. Es muy posible, e incluso probable, que mientras la estrella de turno nos entretiene con el clásico discurso de cuartos y uvas, mientras nos atragantamos y pasamos algo de vergüenza ajena, por un falso programa de fin de año grabado en octubre…yo esté atento de Darío, esa pequeña personita que decidió acompañarnos y, de paso, cambiarnos la vida. Pronto tentrá su primer mes, ya me doy cuenta que cada vez más gente viene a verlo a él, que nos convertimos en protectores, en personal de apoyo, en secundarios. Pero el protagonista es él. Bien, así debe ser.
Este mes he abandonado el blog, esta criaturita que tanto trabajo me da, pero también satisfacciones, aunque tan poco cuantificables. En cuanto recupere mi rutina recuperaré igualmente la de la bitácora del Tercer Miope que ya va por el año y medio y ya ha superado akas 200 entradas. Pronto haré la típica entrada con mi música favorita de este 2011, así como la de libros y cine. Aún no he visto Drive y presiento que es algo que no me debo perder… Ha sido un mal año, no personalmente, pero lo estamos pasando mal. Veo mucha gente tocada, al borde de la caída libre. Los vientos de cambio llegaron, ahora lo ha hecho el propio cambio. Ojalá funcione y podamos decir que el 2012 no fue tan fiero como lo habían pintado. Por supuesto, yo soy optimista, no me queda otra. Aunque solo sea por Darío. Feliz Año Nuevo!

P.D. Por cierto, éste es mi primer post desde un móvil. No habrá muchos más, me temo smartphone mío.

Un añico ya….

Hoy El tercer miope cumple un año. No es que haya cambiado el mundo, pero un poco mi vida sí que lo ha hecho. Ahora veo las cosas a través del prisma del blog, de como escribiría estas cosas o de como hablaría de estas otras. Si me atrevería a decir esto o lo otro. Es cierto que ahora miro de forma diferente, pero también pongo más cuidado e interés por mis viejos hobbies favoritos. Ahora no sólo leo, escucho o veo, también intento analizar lo que estoy sintiendo. No es que haya llegado al punto de no querer seguir haciéndolo ni mucho menos, de hecho es mucho más enriquecedor. Me gusta la idea de tener un blog como lo que es, una especie de diario enriquecido de las cosas que me gustan, sin entrar en demasiados detalles personales, o sí, si fuera necesario. Algo sin ataduras que te da libertad para hablar de lo que te plazca. Y además, algo tan importante o más, me ha permitido conocer a otros blogueros. Este humilde blog, que se iba a llamar “Bailes eróticos para miopes compulsivos”, me ha hecho descubrir cosas más que interesantes y otras que me han echado para atrás. Y me gusta. Todavía no he dado el paso al podcast, no creo que lo haga nunca, pero me gusta que mis compañeros lo hagan, que sepan que suelo escuchar todos los que tengo en mi lista de blogs (siempre que puedo). Tampoco he dado el paso a la apertura de otro blog, más especializado (a pesar de haber estado tentado). De momento sigo manteniendo este batiburrillo de ideas que me van surgiendo. Cuando tengo preparado material suficiente para un nuevo blog…pues lo sacaré…a menos que ya se haya pasado de moda y tenga que volver a mis viejos cuadernos. Lo que tampoco estaría tan mal. Ha sido un año muy completo, la verdad. Me he casado con la mujer que amo, hicimos un espectacular viaje, he conseguido completar un segundo curso de teatro muy difícil con los nervios a flor de piel, en el trabajo me ha ido bien, pero he tenido que aprender más de una lección de humildad, se han cargado a Bin Laden, aunque el mundo no es mucho más seguro, ha habido y sigue habiendo catástrofes naturales por doquier, la corrupción política está instaurada casi de forma oficial, ha muerto Berlanga,    España no está tan dormida como creíamos…. y además, si todo va bien, y esperemos que así sea, ¡seré padre a final de este año! Como decía el gran Frankie ….“It was a very good year….”. A todos los que os pasáis por aquí, muchas muchas muchas gracias. Seguiremos al pie del cañón, siempre que no haga algo con la configuración del blog y lo mande todo a   freír espárragos.

Salimos vivos de Mihura: Parece fácil pero no, no.

Este pasado viernes finalmente estrenamos la obra en la que hemos estado trabajando, en mayor o menor medida, buena parte de los domingos de este último año. Se trataba de un montaje llamado “Entre mentira y verdad” y que estaba compuesto de dos obras de Miguel Mihura: La Bella Dorotea y El chalet de Madame Renard. Somos un grupo amateur que se junta cada dos domingos un par de horitas, allí en Carril del Conde (Madrid) y que nos lo pasamos bien, muy bien de hecho. Son dos obras en los que los personajes juegan a contar mentiras con el fin de aprovecharse de las desgracias ajenas, en realidad las comedias de Mihura no son tan bienintencionadas como pudieran parecer. Muchas veces nos encontramos perlas de humor negro que son de agradecer, a pesar de la ñoñería general que envuelven estas obras. Sus primeras piezas que eran precedentes del Teatro del Absurdo, son las más conocidas y, digamos, respetadas, las últimas en cambio, son mucho más convencionales y menos interesantes. Pero nosotros no aspiramos a ser La Fura dels Baus, ni mucho menos, sólo a que la gente que nos venga a ver se lo pase bien y de paso hacer algo que la gente le guste.
El viernes 13 a las 7 de la tarde era la obra. Estábamos tranquilos, la verdad. Yo llegué el último, venir de Burgos tiene esas cosas. Una hora antes, pero no hubo mayor problema porque las pruebas de luces y sonido estaban ya hechas. Y era el momento de prepararse para el pequeño gran estreno. La verdad es que sí estábamos nerviosos. Los ensayos no habían salido nada bien, no terminábamos de acoplar bien el texto a nuestras acciones en el escenario y no parecíamos controlar al cien por cien lo que pasaba en la acción. El problema venía principalmente de habernos estudiado el texto por separado, sin movimiento, sin situarse en el espacio y saber por qué digo cada cosa y a cuento de qué. No había problema, al menos no era grave, cuando estábamos dos … pero con tres era un caos. Ni uno solo de los ensayos había salido bien, de hecho no habíamos conseguido acabar ni tan solo uno. Nuestra directora estaba de los nervios y nosotros también, para qué vamos a engañarnos. Una cosa es que seamos unos principiantes y otra muy distinta es que hagamos el ridículo delante de toda esa gente que estaba ahí fuera (unos 300, aunque la mayoría amigos u enemigos disfrazados, que siempre hay algún envidiosillo).
La primera parte de la obra salió bien (ahí no aparecía un servidor), con algún que otro olvido pero más o menos bien. La segunda parte era la mía, El chalet de Madame Renard, y empezamos con ritmo de comedia, es decir, rápido, pisándonos las réplicas para crear esa sensación de velocidad que haga que el espectador no se duerma, sobre todo, que no se aburra. Pero pronto llegaron las lagunas, apenas un segundo no más, pero a nosotros nos parecía un decenio y la verdad es que lo pasamos fatal, por lo menos con las primeras…pero luego decidimos venirnos arriba, nos olvidamos un poco el texto y decidimos contar la historia como nos fuera viniendo. Y salimos vivos del desastre. Por supuesto nos prometimos más ensayos para cuando la retomemos después del verano, pero el mal trago de ahí quedó. Al público le gustó o eso fue lo que nos dijeron, pero claro, desde que los espectadores han dejado de tirar tomates y otras hortalizas más sólidas, todo ha mejorado mucho. Ya prácticamente nadie te dice nada malo, lo que para nuestros egos aún poco fortalecidos, nos viene bien. Pero eso es  lo importante, que las dos horas se pasaran bien. Y la verdad es que se agradece después de tantos ensayos, con sus correspondientes malentendidos y broncas, un par de aplausos y un “venga chicos, nos hemos echado unas risas”. 
Ahora me queda la muestra de teatro del 27 de mayo, aquí en Burgos. Esa va a ser más complicada, pero ya será otra historia.