Estado de mi nación lectora (IV): Junio

Este mes de junio ha sido un mes de buenas noticias para casi todo el país: la mayoría de los comercios han empezado a funcionar con cierta normalidad (esa nueva de la que todos hablan), los estudiantes han acabado el curso con mejores notas de las que muchos imaginaban (con honrosas excepciones), ha vuelto el fútbol y sé que esto no es una buena noticia para todo el mundo, llega el verano que es mi estación preferida a pesar del sudor y los mosquitos, en fin, ha sido un buen mes para la vida social. Para las lecturas, que es de lo que se ocupa este blog, no. En junio he leído poco y de ese poco, no ha habido nada que verdaderamente me entusiasmara. Así que procedemos al resumen de lecturas y espero tener más ganas, voluntad y constancia para este julio. Y si puede ser al lado del mar, mejor que mejor.

  • “Io e te”, Niccolò Ammaniti (Einaudi, 2010). El primer libro del mes fue también el que más me ha gustado. Es la segunda novela de Ammaniti que leo este año, la primera fue Anna, una fantasía distópica postapocalíptica que coincidió con el principio de la pandemia de la Covid-19. Es curioso como ambos libros comparten tándem protagonista, dos hermanos con problemas. Este Io e Te me ha parecido tierno y duro a la vez, con personajes y situaciones muy reconocibles.
  • “Mujeres que no perdonan”, Camila Läckberg (Planeta, 2020). Tres historias de tres mujeres distintas que cruzan sus trágicas vidas . Tiene mucho de Extraños en un tren, de Patricia Highsmith. Si la habéis leído o habéis visto la película de Hitchcock, no hace falta decir nada más. Quizás la decepción más grande de todo el mes.
  • Rojo“, de Carlos Sisí (Minoaturo, 2019). Una trilogía vampírica brutal y emocionante la que se ha marcado Carlos Sisí. Es posible que el estilo no sea siempre de mi agrado. Hay diálogos y personajes que me tiran para atrás más que otra cosa, pero si hay algo que Sisí sabe hacer es interesar al lector. A lo largo de estas 500 páginas, asistimos al ataque de unos vampiros que no parecen tener miedo a nada y, lo peor de todo, no tienen rival. Emocionante y muy cinematográfico, por si alguien se anima.
  • “Fundación”, de Carlos Sisí (Minoaturo, 2019). Pocas veces me pasa esto de querer leer la continuación de una trilogía de forma inmediata. Con Fundación, el autor nos amplia la visión de la situación mundial sin olvidarse de los personajes principales de la primera parte. Añade también nuevos protagonistas y nos sigue dando esos interludios con historias autoconclusivas que nos permiten hacernos una idea del conjunto. Me ha gustado todavía más esta segunda parte. Infierno será la tercera.

  • “Orange is the new black: Crónica de mi año en una prisión federal de mujeres”, de Piper Kerman (Ariel, 2010). Este ha sido el libro que hemos leído en junio para el Club Qwerty de lectura. Se trata de las memorias de Piper Kerman donde cuenta su estancia en la cárcel por haber transportado dinero de la droga 10 años atrás. Aunque no me ha gustado demasiado, sí creo que es texto muy importante para transmitir la idea de cómo es una cárcel de mujeres. Se queda muy en la superficie, pero sí da las pinceladas necesarias para entender la historia. La famosa serie de Netflix se encargó de rellenar esas lagunas y darle color a esa pléyade de personajes secundarios que en el libro apenas tienen trasfondo.
  • “Wonder woman: Tempest tossed”, de Laurie Halse Anderson y Leila del Duca (DC comics, 2020). Siempre me han gustado los cómics que tratan temas sociales a través de personajes ya míticos, como es este caso con Diana Prince a.k.a. Wonder Woman. En su 16º cumpleaños, Diana se ve obligada a dejar su isla y ser una más en una Nueva York donde conoce lo mejor y lo peor de la sociedad actual.
  • “Superman smashes the klan”, de Gene Luen Yang y Gurihiru (DC Zoom, 2020). Basándose en los años 50 pero con un toque manga, el autor de American Born Chinese nos habla del conficto racial con un Superman que también lucha por conocer su identidad.

Y esto es todo, amigos. La vida te lleva por otros derroteros y no siempre se tiene tiempo para lo que a uno le gusta. En este mes de julio ya he leído dos libros de los que pronto hablaré, y tengo otros dos en la recámara. Además de seguir en el reto de Javier Miró de La Liga de las Lecturas Extraordinarias, este mes de julio voy a seguir el reto propuesto por Trotalibros y su black history july. Al final de mes (o en agosto) haré un resumen de cómo ha ido. De momento puedo adelantar que está siendo bastante revelador en muchos sentidos.

Termino esta entrada recordando al gran Ennio Morricone que ha fallecido hoy 6 de julio a los 91 años. Siempre fue uno de mis compositores favoritos, sobre todo porque puso música a esa película tan especial como es Cinema Paradiso. Lo dejo con la música que compuso para La leggenda del pianista sull’oceano, la película de Giuseppe Tornatore basada en el monólogo teatra de Alessando Baricco, Novecento.

Reseña de Carbono Modificado, de Richard Morgan

Takeshi Kovacs es un mercenario emisario espacial que llega a la tierra tras haber sido arrestado y almacenado para ayudar a descubrir la verdad tras un supuesto suicidio. “Carbono modificado” es una fiesta cyberpunk lleno de violencia, sexo y acción, con interesantes ideas sobre el futuro que nos espera, al igual que con unas cuantas pesadillas.

Gigamesh, 2016. 464 páginas

7,5/10

La primera parte de la trilogía Takeshi Kovacs, Carbono Modificado fue publicada por primera vez en el 2002. Fue la primera novela de Richard Morgan, lo que es sorprendente visto la fuerza que desprenden estas páginas. Es una fantasía cyberpunk, repleta de acción, violencia y mucho sexo, con un gusto clásico de novela negra. Si te gusta este cocktail, adelante. Además, Morgan plantea un futuro donde nadie tiene por qué morir del todo si tienes los medios necesarios. Una novela de ciencia-ficción que se plantea dudas existenciales mientras lees sobre asesinatos brutales. No me extraña que se haya convertido en una serie de Netflix. Serie que aún no he visto, por cierto.

DE QUÉ VA CARBONO MODIFICADO


Estamos en el siglo XXVI y la humanidad ha conseguido establecerse en varios puntos de la galaxia. Uno de ellos es la Tierra de Harland, de donde procede Takeshi Kovacs, un ex-mercenario y antiguo emisario espacial (una especie de supersoldado modificado) que ha sido capturado y almacenado por una serie de crímenes. ¿Qué es eso de almacenado? Todos los humanos llevan una pila incrustada en la nuca que registra su vida, sus memorias, su carácter. Podríamos decir que registra su alma. Cuando mueres, si tienes los medios para ello, te pueden reenfundar, es decir, pueden incrustar esa pila en otro cuerpo y seguir con tu vida. También existe la posibilidad de crear cuerpos sintéticos, aunque la mayoría prefiere un cuerpo natural. Si eres arrestado, tu cuerpo queda almacenado por un lado y tu pila por otro, con lo que te espera una estancia en un cárcel virtual. Kovacs ha sido contratado por un estrafalario millonario de la Tierra, Laurens Bancroft que lo trae a Bay City (antigua San Francisco) para investigar su suicidio (recuerda que te puedes reenfundar) del que no recuerda nada, pero que sospecha pudo ser un asesinato. Takeshi tendrá que lidiar con la agente de policía Kristin Ortega, la mujer de Bancroft o una panda de asesinos que buscan resarcirse.

Carbono modificado también tuvo su versión en cómic

OPINIÓN


Aquí hay una historia de novela negra enmarcada en un contexto de ciencia-ficción, con su aliño de distopía y humor negro. La premisa básica es muy interesante, ¿morimos del todo si nuestro cuerpo es pulverizado pero se convserva la pila y podemos tener una “funda” mejor? ¿Qué nos hace verdaderamente humanos si hoy podemos estar en el cuerpo de un hombre, mañana en el de una mujer y pasado en un reloj? El debate que nos presenta Richard Morgan me parece lo mejor de la novela. También resulta interesante el cuerpo de emisarios, aunque no termina de estar totalmente explicado en esta novela, quizás en las siguientes. Otra pregunta muy pertinente es cómo cambiaría la humanidad a millones de años luz de distancia. Si las diferencias ahora nos parecen enormes, ¿tendríamos algo en común? ¿Seríamos si quiera la misma especie evolucionando en un ambiente tan distinto y sin intercambio genético? Muchas preguntas, sí. En un momento dado una secta llamada “Católicos” tiene un papel importante en la historia. En este futuro distópico donde cualquiera puede cambiar de un día para otro, la religión ha perdido su importancia para la mayoría y ha caído en el olvido. El resto ven como unos auténticos tarados el hecho de no querer ser reenfundado porque pierdes tu alma, que es lo que quieren los cristianos. Hay algún guiño simpático (o no, según se mire) a España. Parece que Morgan vivió en España y su mujer es española.

Como decía, me ha gustado mucho la idea inicial. La trama de novela negra, algo menos. Creo que en este aspecto es demasiado repetitiva y da muchas vueltas para llegar a la solución final. El lenguaje es otro punto fuerte, muy explícito y descarado. No sé si la serie de Netflix habrá seguido este ritmo, porque algunas veces es demencial. Hay un episodio dedicado a la tortura de un personaje que se te queda grabado. El personaje de Kovacs es de los que amas u odias: prepotente hasta decir basta, chulo, antipático, pero con un pasado interesante que hace que todo tenga sentido. Todo gira en torno a él, así que el resto de criaturas que deambulan por Bay City sirven para su trama, ya sea para tener sexo brutal y desenfrenado, para intentar matarlo de cualquier manera posible o para echarle la culpa de todo lo que pase. Creo que ahí es donde más falla la novela, en la repetición, en la recreación en lo brutal, y en la contribución que la mayoría de los personajes tienen en la historia. A pesar de todo, es una historia potente. Volveré al universo Kovacs.

This is how you lose the time war, de Amal El-Mohtar y Max Gladstone. Reseña.

Red y Blue son dos agentes enfrentados en una guerra intertemporal que comienzan una curiosa relación a través de unas cartas que se van dejando. Tienen todo en su contra, pero también mucho en común.

Publicado por Jo Fletcher Books, 2019

209 páginas (edición ebook)

8/10

Escuché por primera vez oír hablar de This is how you lose the time war en las nominaciones a los premios Hugo de este año, concretamente en la categoría de novela corta. De Max Gladstone ya había escuchado hablar y tengo un par de libros suyos pendientes (de la saga The Craft Sequence), no tanto de Amal El-Mohtar, aunque la tendré bastante en cuenta a partir de ahora.

De momento no se ha traducido al español, así que me lancé a leerlo en inglés viendo que se trataba de una novella y que ya tenía muchas ganas. Yo soy de impulsos, puedo tener una lista de pendientes gigante (así es, la verdad) que como vea un título que me guste, me lanzo de cabeza. Suelo leer en inglés a menudo, principalmente novelas cortas o relatos, aunque si la narración no es muy farragosa, me lanzo a por novelas más largas. Tengo un buen nivel de inglés, pero no soy bilingüe y mi trabajo me cuesta, aunque lo de matar dos pájaros de un tiro siempre es interesante. Uno el ansia por leer esa novela que tanto te ha llamado la atención y el otro mejorar tu inglés, el eterno propósito de Año Nuevo.

Amal & Max

RESUMEN


Esta es casi la parte difícil. No quiero decir mucho de la novela sin estropear la experiencia lectora. Red y Blue son dos agentes enfrentados en una guerra intertemporal. Viajan a través del tiempo y el espacio para intentar transformar la historia según las necesidades de su sociedad. En un momento dado, Red encuentra una carta de Blue y a partir de ahí entablan un juego epistolar que puede traer trágicas consecuencias.

OPINIÓN


Me ha costado leer esta novela, a pesar de ser relativamente corta. No se dan muchas explicaciones sobre lo que está pasando, sobre quienes son los jefes de Red y Blue, Garden y Agency, sobre qué quieren exactamente, sobre dónde tienen lugar estos combates, de los que sabemos que son cruentos. No sabemos qué pasó realmente para que esta guerra empezase, o solo tenemos pequeños detalles, ni siquiera estamos seguros de que Red y Blue sean humanas. Digo humanas porque en el texto usan constantemente she/her aunque no parece que el hecho de ser mujeres pueda ser relevante para la historia.

“Letters are structures, not events. Yours give me a place to live inside”

Pero no quiero desanimar a los futuros lectores, This is how you lose the time war es un texto lleno de sugerencias e ideas muy atractivas. A los que nos gusta la ciencia-ficción, estamos acostumbrados a leer textos sorprendentes, que juegan con el lenguaje y con todas las convenciones literarias. Aquí tenemos una novela epistolar en medio de una insólita guerra del tiempo donde todo parece extraño e inhumano. Justo ahí, en mitad de esos campos de batalla de difícil localización aparecen esas cartas a través de las cuales, casi como si se tratase de una novela del siglo XVIII, vemos crecer y cambiar la relación de estos dos misteriosos personajes. Estas cartas (de donde salen o cómo se entregan lo dejo para vosotros, pero la imaginación siempre nos ayudará) están llenas de referencias a lo mejor de la humanidad, al patrimonio que hemos dejado y que nos ha hecho lo que somos, de amor a la naturaleza, de jugos de palabras y un sutil sentido del humor, de medias verdades y mentiras piadosas. A través de un medio tan olvidado hoy en día, o quizás transformado gracias a la mensajería instantánea, apreciamos esa relación que va ganando en confianza y en riego para las protagonistas. La referencia a Romeo y Julieta es evidente, aunque no es la única que tenemos de Shakespeare, pero es que las historias de amor imposible siempre han sido un caldo de cultivo espectacular en la literatura de cualquier género. El conflicto está servido y la preocupación del lector casi garantizada. Si a eso añadimos una gracia especial por parte del autor, la capacidad de hacernos empatizar con estos personajes de los que sabemos tan poco, prácticamente solo aquellos que nos cuentan o la información que el narrador nos da, quizás objetiva pero más aséptica, tendremos un cócktel como mínimo atractivo. No es una novela sencilla, es compleja y quizás no sea lo que el lector espera, pero la sorpresa siempre será bienvenida.

“At the end as at the start, and through all the inbetweens, I love you”

A pesar de estar dentro de un marco de ciencia-ficción, a veces donde la tecnología domina el discurso, yo me quedo con la parte más sentimental de la novela. La relación de Red y Blue es lo que más deja huella, quizás por ser lo más cercano a nosotros, lo que vemos verdaderamente tangible. A lo mejor justamente por eso no he parado de pensar en las canciones de Belle & Sebastian como una buena banda sonora para This is how you lose the time war.

Belle & Sebastian – I fought in a war.

Reseña de Half a King (Medio Rey), de Joe Abercrombie

Novela de iniciación que tiene a Yarvi como protagonista. Hijo de reyes, pero con una mano tullida, es visto por todos como una carga. Una historia llena de traiciones, de crímenes y combates, aunque también de honor y amistad. Half a King (Medio Rey) es la primera novela del Shattered Sea (Mar Quebrado) y está enmarcada dentro de la literatura juvenil.

HARPER COLLINS (2015), 416 páginas

En España la ha publicado FANTASCY, 384 páginas y traducida por Manuel Viciano.

7/10


Lo primero que quisiera decir es que no soy buen lector de fantasía, de ningún subgénero, ni épica, ni heroica, ni baja fantasía, ni grimdark. Recuerdo haber leído El Señor de los Anillos y el Hobbit, tres libros de Canción de Hielo y Fuego, alguna de Sanderson y algo de Sapkowski. No es que no me interese el género, pero es verdad que libros río tan gruesos no suelen interesar si no hay una historia que realmente me atraiga. He dejado muchos por el camino que me habían recomendado, que quizás retome en el futuro. Leer va mucho por rachas, hay que aprovecharlas.

Este año no paro de escuchar el nombre de Joe Abercrombie por todas partes. Su nueva novela, Un poco de odio, ha sido muy publicitada y, quieras que no, a uno le pica la curiosidad. El primer libro que tenía a mano, aunque fuese virtualmente, era este Medio Rey, primera parte de una trilogía llamada del Mar Quebrado y que he empezado a leer en inglés. Hay que decir, que si sueles leer en inglés, no es especialmente difícil. Este libro lo descubrí gracias a Librorum, un podcast de reseñas literarias muy recomendable. Vanessa es muy seguidora de Abercrombie, así que me convenció, y seguro que a mucha más gente. Ahí descubrí que esta obra de Abercrombie es algo distinta a sus otros trabajos. Se enmarca dentro de la literatura juvenil, por lo que los hechos no son tan cruentos ni el lenguaje es tan explícito como en el resto de sus libros.

Joe Abercrombie en una entrevista para Jotdown.
Fotografía: Begoña Rivas

Medio Rey cuenta la historia de Yorvi, un muchacho que nació con una mano tullida y al que todo el mundo lo ve como débil. El problema es que es hijo de un rey, al que acaban de matar en combate junto con su hermano y futuro heredero. Empieza la novela con Yorvi preparándose para convertirse en rey, de la mano de su madre y su tío. Pero él sabe que todos recelan de alguien que no es capaz de blandir una espada como el linaje merece, ¿cómo va a defenderlos en la batalla ante tantos enemigos que hay a otro lado del Mar Quebrado? Yorvi deberá afrontar traiciones y conspiraciones por el poder, además poder sacar lo mejor de sí mismo cuando los momentos sean más duros.


OPINIÓN


La novela sigue la clásica historia de iniciación y el viaje del héroe: Yorvi lleva una vida rutinaria, pensando en convertirse en ministro, algo así como religioso al servicio del reino. Una serie de acontecimientos trágicos le obligan a tomar una responsabilidad para la que no estaba pensado. En su nueva situación, Yorvi debe adaptarse, romper con lo establecido para alguien como él. Encontrará enemigos, algunos inesperados, pero también amigos y un maestro del que aprender. Su viaje debe completarse en el destino final que será el punto de partida. A lo largo del viaje vemos cómo cambia el personaje, cómo debe reconstruirse para afrontar los desafíos que se le han impuesto.

Estoy seguro que este viaje ya lo hemos visto antes, como pasa con la mayoría de los libros que leemos hoy en día. La cuestión es en cómo te lo cuentan. No hay nada mejor que ver un buen cuentacuentos contándote un relato, aunque te lo sepas al dedillo. Lo disfrutamos como niños y lo podemos hacer de adultos, excepto cuando las cortapisas que nos ponemos nosotros mismos no nos dejan hacerlo. Yorvi es un chico desamparado, que se ha metido en un inmenso problema a todas luces injusto, es fácil ponerse de su lado. Abercrombie tiene mucho talento para crear buenas historias y buenos personajes. Es capaz de dar un contexto rico en matices e incluso de sorprenderte con comportamientos inesperados o, para mí, muy humanos. No todo el mundo puede reaccionar de la misma manera, no todo el mundo puede ser un héroe.

“If life has taught me one thing, it’s that there are no villains.

Only people, doing their best.”

Tiene un lenguaje bastante rico, con diálogos que acompañan muy bien la historia. Es interesante como las mejores reflexiones vienen de la madre de Yorvi. Este recuerda a su madre que le va dando lecciones aún estando separados. Es un recurso que a veces puede ser algo pesado, el que los consejos de la madre aparezcan ante cada situación, pero las mejores frases salen de ahí. Es una historia llena de aventuras, que empieza algo más lento, pero va tomando velocidad de crucero. De hecho, tardé mucho en leerme las primeras páginas, sin embargo, Abercrombie te atrapa y no te suelta deseando saber el desenlace de la trama. Algo positivo de Medio Rey, algo que me suele echar para atrás en mucha literatura fantasy, es que tiene un final cerrado. Es cierto que quedan dos partes más en esta trilogía, pero se puede leer perfectamente con la sensación de que la historia ha acabado.

En resumen, diré que me ha gustado mi primera incursión en el mundo Abercrombie. Tengo muchas ganas de enfrentarme con sus obras más duras y, seguramente, auténticas. He descubierto un autor que sabe contar muy bien las historias a pesar de estar en terrenos demasiado explorados, que sabe interesar al lector.

Una banda sonora apropiada podría ser el último disco de Myrkur, que recuerda a esos ambientes vikingos que quiere reproducir Abercrombie.

Reseña de Banda Sonora, de Jordi Sierra i Fabra

La historia de un chico que sueña con dedicarse al rock en la Barcelona de los noventa, siguiendo los pasos de su padre, si bien este no fue nunca un buen ejemplo.

SIRUELA 1993/2006

260 páginas

6/10


Jordi Sierra i Fabra es uno de los escritores más prolíficos que he leído. La cantidad de obras de ficción y no ficción que lleva escritas resulta sorprendente, abarcando prácticamente todos los géneros literarios. También ha dedicado buena parte de su trayectoria a escribir ensayos y biografías sobre el mundo del rock. Con Banda Sonora, Jordi Sierra une sus dos pasiones en una novela juvenil escrita originalmente en 1993. Esta es la novela que hemos leído este mes para el Club de Lectura Qwerty

Vic de 16 años que quiere dejar los estudios una vez acabada la ESO y dedicarse a la música. LLeva dos años aprendiendo a tocar la guitarra y se le da bastante bien. No las tiene todas consigo, vive con su madre y ella nunca aprobaría semejante decisión. Vicky, la madre, conoce bien esa vida de promesas del rock con malas compañías por culpa de Julián, el padre de Vic del que se separó y al que este no ve desde hace cuatro años. Precisamente Vic recurre a su padre para que convenza a su madre, a sabiendas que no se hablan y que hay viejas rencillas entre ellos. Vic ya tiene un grupo, formado por cuatro chicos y una chica. Luego está la relación con Sonia, su novia. Estamos en los años 90, con una escena musical barcelonesa bastante complicada y donde los gustos por el rock y el blues 70s no son demasiado populares.


OPINIÓN


Banda Sonora es el retrato de tantas bandas que empiezan poniendo mucha ilusión, y dinero, para encontrar su hueco. Los personajes son bastante reales porque Jordi Sierra los conoce bien, ha estado hablando de ellos durante mucho tiempo. Aparecen casi todos los estereotipos: el chico soñador, el viejo rockero que se ve reflejado en la joven promesa, la pareja paciente y sabia, la madre preocupada y con ideas para el futuro, la novia que no sabe qué hacer con su vida, los viejos músicos reconvertidos en empresarios a los que el talento no les interesa tanto como la imagen. El autor nos lleva en este historia con un lenguaje sencillo, diálogos y lugares comunes que son fácilmente reconocibles, cualquiera que haya vivido esa época y tenga fascinación por el rock se sentirá identificado. Sin embargo, creo que que peca de ingenuidad. A pesar de tocar por encima algunos temas que pudieran ser turbios, como el sexo y las drogas, no profundiza en ellos y se queda como una bonita canción que gusta escuchar, pero no te cala dentro.

A lo largo de la historia, Jordi Sierra nos va dando pistas para hacer una playlist estupenda con temas de los 70 y 80, pero uno de los grandes momentos llega con este Gimme some lovin’ de Spencer Davis Group.

Reseña: LaGuardia, de Nnedi Okorafor, Tana Ford & James Devlin

Nnedi Okorafor ha creado una metáfora sobre la inmigración a partir de la ficción especulativa pero tratando temas sociales muy actuales. LaGuardia está nominado a mejor cómic en los premios Hugo.

Berger Books, 2019 129 p.

7/10

Nnedi Okorafor es una escritora nigeriano-americana que ya me había sorprendido gratamente con la trilogía de Binti, la historia que me permitió conocer Afrofuturismo y el afroyuyuismo, este útlimo término lo he traducido de manera libre porque no he encontrado una correcta y oficial. Los términos son Afrofuturism, Africanfuturism y Africanjujuism. Se trata de unir el folklore de algunos países africanos con la fantasía (jujuism) o la ciencia-ficción (afrofuturism). La cantidad de autores y, sobre todo, autoras que están haciendo crecer este género es cada vez mayor. Okorafor es una de las más importantes, que sigue la estela de otras grandes autoras de la ciencia-ficción, como LeGuin y, especialmente, Octavia Butler. Tiene obras tanto para adultos como para un público más juvenil, habiendo recibido los premios más importantes de la industria: Nebula, Hugo, World Fantasy, Locus, Lodestar e incluso el Wole Soyinka que premia a los mejores autores africanos del año.

Nnedi Okorafor ya ha participado como guionista en cómics. Ha sido guionista de Black Panther y de la serie dedicada a su hermana Shuri, por la que también ha recibido premios. Así que no es ninguna novata en este terreno y se maneja con soltura. Le acompaña en este caso la dibujante Tana Ford, que ya ha trabajado con Marvel en Silk , una de las últimas superheroínas, y un personaje que ha encontrado una gran acogida.

LaGuardia nos enseña un mundo donde los humanos conviven con extraterrestres venidos de diferentes mundos y por diferentes motivos. Todo empezó en Nigeria, tal y como Nnedi Okorafor contaba en su novela Lagoon. En ese sentido, LaGuardia es una secuela de la novela. El título hace referencia al aeropuerto de Nueva York, que se ha convertido en un puerto interestelar, punto de entrada desde todo el universo. Eso ha creado una cierta tensión entre los locales Estados Unidos ha decidido prohibir la entrada a ciudadanos ilegales, incluyendo estas nuevas especies. La protagonista es Future Nwafor Chukwuebuka, una científica embarazada que ha entrado en el país por razones algo misteriosas a través del aeropuerto de LaGuardia, pero introduciendo un floral (una forma de vida parecida a una planta), a la que llama Letme Live (Déjame Vivir). Future se queda con su abuela en un apartamento del Bronx. Allí convivirá con humanos en situación irregular venidos de Sudán y con extraterrestres, alguno de ellos cambiaformas.

El conflicto en la historia viene en un primer momento a raíz de los misteriosos motivos que llevan a Future a alejarse de Lagos y volver con su abuela a Estados Unidos. Pero la historia tiene un trasfondo mucho más social que se basa en las prohibiciones que ahora mismo está haciendo el gobierno de Trump, el considerar ilegales seres humanos (o extraterrestres) por considerarlos inferiores. Los nuevos llegados traen tecnología y abren el futuro a la Tierra, pero el miedo a la diferencia crece entre una ciudadanía llena de inseguridades y miedos. Quizás lo que menos me ha gustado es la forma a veces demasiado obvia con la que la autora nos muestra el racismo imperante en la sociedad: la llegada al aeropuerto, carteles prohibiendo entrada a no humanos. Hay un momento en el que Letme Live cuenta algo muy importante de su especie en la Tierra, Future contesta que no lo sabía a pesar de trabajar con varios florales, Letme dice que porque conozca unos pocos no significa qué sepa todo de ellos, y Future responde diciendo que ha sido muy presuntuosa. Ese mensaje va para todos los que alguna vez hemos dado por supuesto cosas por el mero hecho de haber oído de ellas. Ese tipo de comentarios y frases se repiten con cierta frecuencia y me ha sacado fuera de la historia más de una vez. Esa falta de sutileza no quiere decir que no sea legítimo y que la historia no esté bien estructurada, al contrario. Los personajes están muy bien construidos y son muy sólidos, al menos los principales. Es cierto que algunas historias quedan un poco superfluas y no terminan de tener mucho sentido dentro de la trama, salvo la del relleno. Sin duda, buena parte del encanto de este cómic reside en el trabajo de Tana Ford, creando unas expresiones faciales en humanos y no humanos realmente conseguidas. Y el trabajo de James Devlin, que se encarga de darle color a las viñetas y aportar todos esos matices que la historia necesita.

En definitvia, LaGuardia es un cómic prometedor, con una historia que se sale de lo tradicional y que sin embargo tiene mucho que ver con el panorama actual. Cuenta con la inventiva de una gran autora y el saber hacer de una no menos brillante dibujante que ponen su arte para denunciar injusticias en un contexto divertido y estimulante.

Kallocaína, de Karin Boye

Kallocaína es una distopía ambientada en el siglo XXI, pero creada por Karin Boye en plena Segunda Guerra Mundial. Una sociedad hermética y vigilante que premia la delación como manera de tener a todos los ciudadanos bajo control. La autora sueca construyó una obra equiparable a las grandes novelas del género.

Gallo Nero, 224 páginas

Valoración 8/10


Kallocaína es una novela que este año cumple 80 años, su autora, Karin Boye (1900-1941), la publicaría en 1940, un año antes de quitarse la vida a los 41 años. Quizás sea su obra de prosa más conocida, su obra maestra y una distopía a la altura de grandes clásicos ya, como Nosotros o Un mundo feliz. La novela de Orwell, 1984, todavía tardaría unos años en aparecer. Karin Boye tuvo una vida marcada por la poesía, pero también por los conflictos que sucedían a su alrededor. Nunca fue capaz de ser todo lo libre que su mentalidad abierta le pedía. Una gran intelectual, de izquierdas, que asistió al crecimiento de dos regímenes totalitarios, el nazi y el soviético. Incluso estuvo viviendo los primeros años del nacionalsocialismo con una estancia en el Berlín de antes de la guerra. Allí empezó a darse cuenta del poder del miedo y la influencia que puede tener en las decisiones de cualquiera. Su último viaje fue a la Grecia de sus clásicos tan queridos, pero su regreso a Suecia, los problemas que tuvo tras la ruptura con su pareja, una mujer más joven que ella pero que no terminaba de dar el paso que ella había dado unos años antes, las atrocidades que ya se empezaban escuchar de los alemanes que estaban ocupando ya Dinamarca. Todo eso fue demasiado para Karin, que se suicidó tomándose una tableta de somníferos.

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Kallocaína, publicada por Gallo Nero, fue traducida por Carmen Montes en 2013, quien recibiría por ello el Premio Nacional de Traducción. No es para menos, la traductora ha conseguido llevar al castellano la prosa lírica de Karin Boye. Realmente sientes a la autora sueca a través de la traducción, que no debió ser nada fácil. La novela está situada en el siglo XXI, en el Estado del Mundo, una nación de difícil localización, constituida por ciudades dedicadas a una función. Nuestro protagonista, Leo Kall, vive en la Ciudad de la Química (en la novela se comenta que hay otras Ciudades de la Química, por lo que parece un nombre estandard para cada oficio). Kall está totalmente entregado a proteger el Estado de cualquier enemigo y pone todo su empeño en mejorar la defensa. Ha creado un suero de la verdad que será definitivo para conocer los planes de cualquier ciudadano y poder establecer una paz social sin delincuencia. A partir de aquí, el nuevo conocimiento del que puede disponer le hará replantearse todo.

La narración está contada desde el punto de vista de Leo Kall, es muy subjetiva, claustrofóbica. Nos habla de una ciudad absolutamente vigilada, cada ciudadano está marcado desde los 7 años para una función que tendrá después y así poder cumplir con lo que pide el Estado: obediencia y sociabilidad. Estás obligado a entregar tu vida a las necesidades del Estado y a formar parte de todas sus estructuras, de forma que el pensamiento independiente, el deseo de intimidad o de seguir tus sentimientos, son acciones no ya prohibidas, totalmente impensables. Karin Boye nos habla de casas totalmente vigiladas, incluso en la intimidad de la habitación matrimonial. Leo lo explica con naturalidad, es una forma de estar seguro, ya que esas cámaras impiden los crímenes, por mucho que estos puedan existir. No hay relaciones humanas verdaderas porque la misión de cualquier ciudadano es denunciar a aquel que no cumple con sus obligaciones ya sea tu marido o tu padre. El lenguaje que usa Boye está completamente enmarcado dentro de una sociedad hermética como la de la novela. Solo hay un momento de libertad, de verdadera humanidad, y es cuando tomas la kallocaína y no puedes controlar tus instintos. Es la única vez en la que todo se rompe y quizás por eso es tan peligrosa esta droga. No solo te ayuda a tener más vigilancia, también libera una parte escondida, reprimida, casi enterrada de la sociedad.

Es fácil imaginar que el Estado del Mundo hace referencia directa a los estados totalitarios de la época. La apología de la traición, de la delación, es una constante en la novela, tal y como ella pudo ver cuando empezó el ataque a los judíos en Alemania. El control férreo del estado con todo tipo de estrategias para conseguir su fin, incluso la tortura donde la víctima queda deshumanizada ya que no pertenece a la sociedad que quiere el Estado, la única posible. También se puede hacer una segunda lectura, más centrada en la vida de Karin Boye. Toda esa sociedad cerrada, que no admite ideas distintas y se centran en lo que está bien visto, en lo que está socialmente aceptado. Como todas las buenas novelas de ciencia-ficción, la trama nos devuelve una imagen distorsionada de nuestro mundo, pero no del todo lejana de la realidad.