Estado de mi nación lectora (XIX): lecturas de noviembre

Otro mes que se acaba repleto de lecturas interesantes. No puedo decir que no haya sido un buen mes, todas me han gustado en mayor o menor medida. Es cierto que no suelo acabar las lecturas que no me gustan, a menos que sea por obligación y como ahora ya no tengo obligaciones lectoras (de momento), pues si el libro en cuestión no me llena, lo dejo. No me compensa pasar un rato con algo que no me agrade. Entiendo quién lo hace, yo también lo he hecho. Este mes ha estado marcado, como todo el año, por mi participación en el reto lector de Javier Miró (del cual también he leído una novela este mes y de la que hice reseña aquí), también por el libro del club de lectura Qwerty y por la lectura conjunta que he hecho de The Midwich Cuckoos, organizado por Gema Moratalla (os dejo enlace a su canal) y del que haré próximamente un podcast con una nueva sección de libros y adaptaciones al cine o la televisión (incluso a otros medios artísticos). Además, este mes me he apuntado al Club literario Atreyu, donde se hacen una serie de lecturas conjuntas (yo me he apuntado a dos: Rebecca y Asesinato en el Orient Express) y se mantiene una conversación bastante activa en los diversos grupos de Telegram. Ya depende de cada uno cuánto quieras o puedas participar. Así que para el próximo mes de diciembre ya tengo tres lecturas conjuntas: las dos del Club Atreyu y la de mi Qwerty (El chef ha muerto, de Yanet Acosta), además de las dos lecturas que dejé a medias: la mastodóntica El camino de los Reyes, de Brandon Sanderson y Todos quieren a Daisy Jones, de Taylor Jenkins Reid. No solo no las dejé porque no me gustasen, sino que creo que son firmes candidatas a a ser de lo mejor de este año. Para ir terminando antes del repaso a los libros leídos, me he hecho el firme propósito de escribir o publicar en podcast más reseñas. Espero que tenga más éxito que el mes pasado, cuando prometí bajar la pila de pendientes sin comprar nada más.

Resumen de lecturas de noviembre:

  • La vita bugiarda degli adulti, de Elena Ferrante (edizioni e/o, 2020). El último libro de la Ferrante es la historia de cómo las mentiras en una familia también conforman nuestra personalidad. Sexo, religión y dialecto en una lectura amena que no llega a la genialidad de otras obras suyas.
  • The Night Masquerade (Binti #3), de Nnedi Okorafor (Tor, 2018). Parte final de la trilogía Binti, donde toda la cosmogonía que la autora nos quiere enseñar llega a su punto álgido. Binti empieza en un viaje estelar pero acaba en su tierra, descubriendo los secretos de su pasado. Tiene puntos interesantes, pero me ha dejado algo frío.
  • Ojalá tú nunca, de Javier Miró (Insólita, 2020). Novedad editorial de este otoño para Insólita y primer libro que leo del autor sevillano. Una ucronía con una estructura particular que te hace plantearte quién eres y en quién puedes confiar. Muy buen libro, quizás demasiado corto, pero solo por el ejercicio estilístico ya merece la pena. De lo mejorcito que he leído este mes y, quizás, del año.
  • Grandpa’s Great Escape, de David Walliams (Harper Collins Children, 2017). Tenía yo localizado a Walliams por su serie Little Britain y por ser jurado en uno de esos programas de talento. El caso es que no había asociado estos libros a este autor y me ha sorprendido para bien. Aquí se basa en su propia experiencia familiar para contar la historia de la lucha de un nieto por rescatar a su abuelo de un asilo para ancianos. El pobre abuelo fue piloto de la RAF durante la Segunda Guerra Mundial y aún cree estar en guerra. Trata de una forma delicada, con mucho sentido del humor, un tema tan complicado como el Alzheimer. Además, el libro cuenta con los dibujos de de Tony Ross y son todo un acierto. De este ilustrador ya había visto trabajos suyos en Pablo Diablo y son muy divertidos.
  • Pies descalzos 1. Una historia de Hiroshima, de Kenji Nakazawa (DeBOLS!LLO, 2015). Primera parte de la trágica historia de un superviviente de la bomba de Hiroshima. Se te ponen los pelos como escarpias. Luego descubres que está basada en la experiencia personal del autor de este manga y necesitas leer el resto de volúmenes. Una pequeña joya.
  • Antígona, de Sófocles (Penguin Random Classics, 2015, originalmente 441 a. de C.) y Antigone, de Jean Anouilh (La Table Ronde, 1994, originalmente 1944). Me propuse como reto leer estos dos clásicos absolutos del teatro. La primera gran obra donde se habla abiertamente de desobediencia civil, además en la piel de una mujer Antígona. La obra de Anouilh sitúa la acción en una época imprecisa, pero con la sombra de la ocupación nazi de fondo. Tanto en una como en otra, Creonte es un personaje con muchos matices que no quiere tomar decisiones drásticas, pero tiene que elegir entre su humanidad o el caos.
  • Agujeros de sol, de Nieves Mories (Dilantando Mentes, 2020). La pesadilla de toda familia que quiere aparentar, que sus pequeños secretos salgan a la luz de la manera más terrible. Potentísima novela, llena de imágenes grotescas y que sin embargo esconde una reflexión más que interesante sobre las mentiras y la impunidad de los poderosos.
  • Wanted, de Mark Millar & J.G. Jones (Image comics, 2007). Poco tiene que ver con la película de Angelina Jolie. Quizás la historia, tampoco seamos injustos, pero todo el rollo superhérore queda eliminado de la cinta. Después de haber leído The Boys, el tema del superhéroe cabrón ya no nos pilla tan lejano. Aquí es directamente el triunfo del supervillano y su reinado. Espectacular, con un guion inteligente y tan gore como pudiera esperarse.
  • Edén interrumpido, de Carlos Sisí (Apache libros, 2018). Este año ya había leído las dos primeras partes de la trilogía vampírica Rojo. Este diciembre debería caer la tercera, Infierno. El gran Carlos Sisí siempre nos transporta el terror a cotas muy altas, pero aquí nos trae el terror a algo tan cotidiano como los ruidos de un vecindario y el infierno de la burocracia.
  • Things the grandchildren should know, de Mark Oliver Everett (Little, Brown, 2007). Este ha sido el libro del mes en el club Qwerty. La autobiografía del cantante de Eels, a través de sus canciones y de las de otros. Un estilo directo, sin grandes alardes, que conmueve sin ser pasteloso. Me gusta el sentido del humor del autor, fino pero de los que calan. Ideal si lo acompañas con su música.
  • Il tribunale delle anime, de Donato Carrisi (Longanesi, 2011). La decepción del mes. Se trata de un thriller con varios puntos de vista y con tintes religiosos, casi sobrenaturales. Me ha parecido demasiado pesado y no me ha interesado la mayor parte. Sin embargo, me ha parecido un buen final.
  • The test, de Sylvain Neuvel (St. Martin press, 2019). Novela corta escrita con el estilo característico de Neuvel. A partir de una serie de grabaciones, documentos de todo tipo, el autor elabora una historia llena de tensión y con un importante mensaje sobre lo que somos y lo que los demás quieren que seamos. Ya había leído Sleeping Giants donde también trabaja con ese material encontrado para hacer una historia llena de ritmo. Muy recomendable.
  • The Midwich Cuckoos, de John Wyndham (Penguin Classics, 2008, originalmente en 1957). El clásico de terror británico (y de ciencia-ficción), que dio lugar a dos cintas de terror llamadas El pueblo de los malditos. Niños superinteligentes con poderes, mala combinación. Creo que sienta la base muy bien de una gran historia, me ha encantado la primera parte, pero va perdiendo fuerza conforme va apareciendo la verdadera cara de la amenaza. Aún así, creo que es una buena novela de Wyndham, del que ya había leído la mítica El Día de los Trífidos y Chocky.

Y estas han sido las lecturas del mes, que ha tenido incluso su pequeña sequía de 10 días, aunque parezca que no. También he querido participar en el Nanowrimo, con triste resultado, ya que no he llegado ni a la mitad de palabras escritas. Pero he sacado algo positivo: soy capaz de escribir de forma constante y he tenido buenas ideas para nuevos proyectos. El mes que viene más y mejor, que vienen nuevos retos muy estimulantes. Que tengáis buenas lecturas.

Ojalá tú nunca, de Javier Miró

Ojalá tú nunca

Javier Miró

Insólita Editorial (Octubre, 2020)

Ebook, 152 páginas


Leer un libro del que no sabes nada. Es un privilegio mucho más importante de lo que uno piensa. Hoy en día, con todas las redes sociales es mucho más difícil dejarse sorprender por una historia. El tiempo que tenemos no dejar de estar limitado por la cantidad de obligaciones que nos ocupan, algunas autoimpuestas. Hablo por experiencia propia, por supuesto, pero me permito generalizar de manera gratuita. ¿Cuánto tiempo hace que no vais a una librería o una biblioteca (obviando el tema del confinamiento pandémico) y escogéis un libro por el título, por la portada, por algún comentario ingenioso en la faja? Es muy raro que yo base mi elección en un amor a primera vista sin prejuicio alguno, antes he tenido que hacer alguna exploración previa que me termine de convencer. Es lo de siempre, tantos libros y tan poco tiempo. Toda esta introducción es para indicar que no deberíais leer nada sobre Ojalá tú nunca hasta haber leído el libro, por lo que esta reseña se convierte en un contrasentido en sí misma.

He conocido, de momento solo de manera virtual, a Javier Miró en este turbulento 2020. Lo conocí precisamente a través de su página web y de su iniciativa lectora con La liga de las lecturas extraordinarias, un reto literario que empezamos a principios de año y que me está llevando a leer por encima de mis posibilidades. Javier es muchas cosas más, como por ejemplo autor de otras dos novelas: Rebelión 20.06.19 (Triskel Ediciones, 2014) y La armadura de la luz (Minotauro, 2017). Además de haber sido el fundador de la revista literaria Libros prohibidos, hoy en día es director de la asesoría literaria Autorquía y tiene un canal de recursos para escritores en Youtube muy completo y actualizado. Vamos, que no para.

No os sintáis tentados de reutilizar elementos de las ruinas que todavía no han sido retiradas, por impresionantes y monumentales que parezcan. Vamos a dejarlas así, destrozadas, decayendo con el paso de los años. Son órdenes del líder. Serán las cicatrices de la ciudad para los hombres del futuro

Ojalá tú nunca es una nueva apuesta de Insólita para este 2020. Ni que decir tiene que el año no está siendo precisamente sencillo para las editoriales, especialmente para las pequeñas (ni para nadie), por eso se agradece el seguir publicando trabajos que son siempre arriesgados y aportan un plus. De la trama de la novela no quiero hablar mucho, justamente por ese punto de sorpresa que puede dar al lector. Solo comentaré brevemente lo que podéis leer en la propia página de la editorial: César está en peligro de muerte. Es perseguido por alguien que no conoce y no sabe muy bien lo que quiere de él. Vive en un Madrid imposible, el de los años 70 pero dividido por dos fuerzas invasoras. Por un lado la zona soviética y al otro la del Tercer Reich. Todo parece irreal, una pesadilla de la que resulta imposible escapar porque cada pregunta le lleva a otras muchas que no se atreve a plantear.

Madre también levantó el brazo. Nosotros la imitamos

Dice la RAE que la ucronía es una reconstrucción de la historia sobre datos hipotéticos. Es lo que en los cómics de marvel se llama el “what if”. Una de las ucronías más famosas es sin duda El hombre en el castillo, de Philip K. Dick, pero es un género bastante bien surtido. Solo hay que recordar Malditos bastardos, de Quentin Tarantino. Este mismo año se ha publicado Civilizaciones, de Laurent Binet. En esta ucronía se plantea qué habría pasado si hubieran sido los incas los que hubieran conquistado Europa. A mí me resulta un ejercicio apasionante, la verdad. La novela de Javier Miró nos lleva a un Madrid que nunca existió, pero el miedo a una España ocupada por las fuerzas invasoras sí que pudo ser una realidad, al menos como una especie paranoia colectiva animada por un gobierno dictatorial. Esto mismo también lo podemos ver en distopías como 1984 o incluso El cuento de la doncella. El Madrid que nos presenta Ojalá tú nunca es oscuro, aterrador por momentos. Sin duda, la ambientación y la particular descripción de los personajes es uno de los puntos fuertes del libro. El otro punto fuerte es la estructura, que contribuye a comprender al personaje protagonista. El estilo narrativo es directo y preciso, tanto como un reloj. Y justamente esa me parece la mejor comparación, la de ver Ojalá tú nunca como un reloj que solo puede funcionar bien cuando comprendes que lo llevas en la mano equivocada. Toda la novela me ha parecido un ejercicio muy interesante, narrado en presente que aumenta la tensión y la sensación de estar presente. Sin duda, una de las novelas que más me han gustado en lo que llevo de año.

Valoración 9/10

Para esta lectura me he puesto a MONO, una banda que siempre crea ambientes muy sugerentes con sus melodías intensas. Creo que Meet us where the night ends podría ser un buen título alternativo a Ojalá tú nunca.

Estado de mi nación lectora (VIII): Lecturas de octubre

Este mes de octubre es el mes que ,desde hace ya algunos años, se suele dedicar a la iniciativa #leoautoras. Se trata de dar visibilidad a escritoras de alguna, empezando por leerlas. Por mi parte, he hecho el ejercicio de revisar mi lista de en Goodreads, que es la única donde llevo apuntados los libros que leo, y la cosa ha salido así: de los 910 libros que tengo marcados como leídos, apenas 200 fueron escritos por una autora, casi el 20%. Está claro que la diferencia es notable. Supongo que si sacara el tanto por ciento de autores negros, asiáticos o incluso LGTBI el resultado sería aún mucho menor, quizás en algunos casos inexistente. Al final suelo acercarme a un tipo de autores con los que me siento más a gusto (la famosa zona de confort) y dejo de lado otros u otras de los que podría enriquecerme igual o más. Entiendo que es algo relativamente normal y todos tenemos nuestros sesgos literarios o de lo que sea. Lo interesante de este tipo de iniciativas es abrir tu campo de visión, conocer y reconocer otras literaturas, además de seguir disfrutando con lo que nos gusta, la cosa esa del leer.

Vamos con el resumen de lecturas de noviembre, que ha sido bastante variado. Ha estado marcado por la iniciativa del #leolecturas, pero no solo:

  • Ojos verdes, de Alicia Pérez Gil (Cazador de Ratas, 2019). Primer libro que leo de esta autora a la que le estoy siguiendo la pista bastante. Es una novela oscura que juega con la percepción de la realidad. Muy recomendable.
  • Yo soy aquel, de Alicia Pérez Gil (Cazador de Ratas, 2018). Cuento largo que nos habla de la amenaza de nuestra imagen reflejada. Bastante tétrico, sobre todo con la banda sonora de Raphael.
  • Colpisci il tuo cuore, de Amélie Nothomb (Frappe-toi le coeur, Voland, 2018). Enésima lectura que hago de la autora belga. Esta vez me ha llegado esta traducción del italiano, así que me la leí sin esperar al original en francés. La historia del conflicto padres-hijos con el estilo de la Nothomb, a veces demasiado pedante para mi gusto. A pesar de todo, esta novela corta (como todas las suyas) me ha gustado más que las últimas.
  • Ciudad nómada, rebaño miseria, de Pablo Loperena (Insólita, 2020). Tremenda novela post-apocalíptica de la que ya hice una reseña el mes pasado. Tuvimos la oportunidad de hacer un pequeño club de lectura con el autor y fue muy interesante. A descubrir.
  • Cuentos fantásticos, de Emilia Pardo Bazán (Eolas, 2020). Excelente recopilación de relatos fantásticos y de terror de la reina del naturalismo en España. Una escritora maravillosa a la que creo que no se le da el reconocimiento merecido. La colección está muy cuidada y es una pequeña joya.
  • The Blazing World, de Margaret Cavendish (Kindle, 2017, orginalmente 1666). Estoy preparando un programa del podcast Páginas particulares para esta autora pionera de la ciencia-ficción. Un libro difícil de leer con nuestros ojos de hoy en día, pero siempre me gusta descubrir a los autores que abrieron brecha. La edición en español es de Siruela y es estupenda.
  • Casa oscura y otros relatos de terror, de Marta Abelló (Amazon, 2016). Buena colección de relatos de terror variados, desde el horror más clásico hasta el gore. Como todas las recopilaciones de cuentos, el nivel es muy dispar.
  • Persépolis, de Marjane Satrapi (Reservoir Books, 2020). Nueva edición celebrando el 20º aniversario de esta historia autobiográfica. La nueva traducción está a cargo de Carlos Mayor Ortega. Ya escribí una reseña sobre esta obra maravillosa. Imprescindible.
  • Home, de Nnedi Okorafor (Mcmillan, 2017). Segunda parte de la trilogía Binti y de la que haré una reseña completa cuando lea la tercera entrega, The Night Masquerade. Ahonda mucho más en las raíces de Binti y su relación con su familia. No me ha entusiasmado, pero me deja con ganas de terminar la trilogía.
  • Evidence of the affair, Taylor Jenkins Reid (Amazon, 2018). Novela corta epistolar escrita de manera muy inteligente y ambientada en los 70. De esta autora tengo pendiente Todos quieren a Daisy Jones, que espero terminar pronto y hacer una reseña por aquí. Me gusta mucho la forma de escribir de Taylor Jenkins Reid, usando diferentes formatos pero sin dejar de contar una buena historia.
  • Realidad aumentada, de Bruno Nievas (B de Books, 2010). Este ha sido el libro del mes en el Club Qwerty. No ha sido un buen libro, sinceramente. Este thriller de ciencia-ficción aborda temas interesantes, como son la inteligencia artifical y su uso, pero no es suficiente. Se nota que es el primero del autor y se hace pesado, repetitivo y se ve lastrado por fallos de coherencia gramatical y semántica. Eso sí, ha vendido mucho así que olé por el autor.
  • Runaways, vol. 1: Find your way home, de Rainbow Rowell & Kris Anka (Marvel, 2018). Regreso de estos fugitivos a cargo de la escritora Rainbow Rowell y el ilustrador Kris Anka. El estilo de estos dos autores devuelve frescura a una de mis series favoritas. Una gozada de cómic.
  • Una semana de vacaciones, de Christine Angot (Une semaine de vacances, Anagrama, 2014, originalmente 2012). Novela corta pero muy cruda. En un estilo directo, sin sentimentalismos, sin amor, sin drama, nos cuenta una relación sexual muy turbia entre un profesor y una alumna. No es para todo el mundo.
  • Les fiancés de l’hiver, de Christelle Dabos (Folio, 2016, originalmente en 2013) Primer tomo de la trilogía La Passe-Miroir. La creación del mundo de la Citaccielle y los personajes que la habitan ya merecen la lectura (aunque aún no se ha traducido al castellano, o por lo menos no lo he encontrado). Sin embargo, la historia de Ophélie y su matrimonio de convivencia con Thorn de los Dragons se hace muy lenta y eso hace que cueste entrar.

No ha estado mal, ha habido descubrimientos interesantes y reencuentros maravillosos. De cara al próximo mes me voy a lanzar por fin con Brandon Sanderson. Voy a empezar a leer El Camino de los Reyes, de la decalogía (madre mía, ¡diez libros de más de mil páginas!) El Archivo de las Tormentas. Iré poco a poco con unas pocas páginas diarias, porque a mí, los libros tan tochos me dan una pereza enorme. También me he propuesto el reto de bajar la pila de libros pendientes que tengo en casa, ya sea en papel o en digital. A ver si aguanto hasta Navidad sin comprar ninguno. La triste realidad es que tengo un número ingente de libros en casa sin leer y esto ya está pasando de castaño a oscuro. Buenas lecturas a todos.

Persépolis, de Marjane Satrapi

Reservoir Books (2020), 352 páginas.

Esta no será otra canción de amor, aunque he de reconocer que no me importa decir lo que todos ya saben“, así comenzaba una famosa canción de La Habitación Roja. Yo podría empezar esta entrada con la misma frase: esta no será otra reseña literaria, aunque he de reconocer que no me importa decir lo que todos ya saben, y es que Persépolis es una pequeña joya del siglo XXI.

Hace veinte años que me acercaba por primera vez a Persépolis. El primer tomo de los cuatro que compondrían esta historia de aprendizaje apareció a principios del año 2000, publicado por la editorial L’Association. El último saldría allá por el 2003. Después vendría la película, que conseguiría el Premio del Jurado en Cannes en el 2007, dirigida por Marjane Satrapi, la propia autora del cómic. Hacía ya algunos años que había abandonado el mundo del tebeo y se había centrado en su carrera de artista gráfica y cineasta. Su última película, Radioactive, es una versión personal de la vida de Marie Curie, quien aparece referenciada en el propio Persépolis como uno de los modelos de Marji, la protagonista del libro que no es otra que la propia autora.

Como decía, hace veinte años de mi primer encuentro con esta historia con la que he disfrutado y aprendido tanto todo este tiempo. Llevaba poco tiempo en Francia y mi nivel de idioma no era muy alto. Cuando tenía un rato libre en medio de un horario de clases bastante dispar me pasaba por la biblioteca de humanidades de Lille 3 para ir adelantando trabajos o estudiar. No sé cómo fueron otros Erasmus, pero el mío estuvo cargado de asignaturas. Yo quería leer algo en francés pero se me hacía todavía un poco cuesta arriba leer una novela, así que me pasé a los comics. Ya sabéis que la bande dessinée en Francia y Bélgica es algo muy importante. Hasta entonces mi relación con los tebeos había estado basada en los de Marvel, DC y Bruguera. Era un acercamiento basado en el puro entretenimiento, casi infantil, ni me había planteado que el cómic era un vehículo tan bueno como otro cualquiera para aprender. Y ahí me tropecé con aquel primer tomo, apenas 80 páginas, con un estilo simple, minimalista, en blanco y negro y cargado de mensajes que transcendían en el tiempo.

El mundo ha cambiado mucho en este tiempo, no hace falta que haga la lista, pero sí me gustaría hablar de lo inocente que era y cuánto ignoraba: ¿qué sabía yo verdaderamente de Irán? ¿hablaban árabe? ¿y esos problemas con Irak? ¿no eran lo mismo? Leyendo Persépolis descubrí que no sabía nada de nada, que solo tenía la referencia de alguna noticia suelta en las noticias a la que no prestaba demasiada atención. Al fin y al cabo, el mundo fuera de mi pueblo nunca había tenido mucha importancia. Allí mismo, en aquella biblioteca con alumnos de todos los colores, con idiomas de los que nunca había escuchado hablar y con decoración de hospital empecé a darme de cuenta de que el mundo es muy grande y nosotros muy pequeños.

La historia de Marjane Satrapi, su despertar a la vida en una familia burguesa de un Irán en plena crisis y donde el totalitarismo se había hecho con el poder, es un ejemplo de cómo las cosas no siempre ocurren como tenemos pensado (de hecho, rara vez lo hacen), pero hay que seguir viviendo por que eso es todo lo que tenemos. También es una lección para los demás, para no dar por sentado lo que tenemos, para luchar por nuestros derechos y por los de nuestros semejantes. También nos enseña a no dejarnos llevar por los prejuicios, algo tan en boga en estos tiempos convulsos, ni a poner en un pedestal a civilizaciones supuestamente superiores pero que pueden estar tan podridas como la que más. Persépolis, con su dibujo simple en blanco y negro, quizás influenciado por el estilo de David B. (fundador de L’Association, gran amigo de Satrapi en su estancia en Francia), está llena de momentos de los que marcan una vida, momentos duros y tensos,también tiernos y llenos de melancolía. Con su sencillez, Marjane Satrapi construye algo maravilloso y atemporal. Esto no será otra reseña literaria, aunque he de reconocer que Persépolis es imprescindible para entender nuestro tiempo.

Ciudad Nómada, Rebaño Miseria – Pablo Loperena

Ciudades gigantes en un movimiento perpetuo siguiendo el ciclo de las cosechas. Un planeta totalmente domesticado al servicio de una humanidad que sigue marginando a los que no aceptan las nuevas reglas. Una joven abandonada a su suerte que busca venganza en un mundo cruel.

Insólita editorial (23/3/2020)

Prólogo de Mariano Villarreal

ISBN: 978-84-121043-4-9

368 páginas

Tapa blanda, 14 x 21,5 cm

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Hace tiempo que Insólita está publicando libros que son una amenaza para mi bolsillo, pero un deleite para mis ojos. Autores como Carlos Sisí, Fonda Lee o la exitosa Becky Chambers tienen obras publicadas en Insólita, pero también otros autores noveles muy interesantes como Pablo Loperena con su primer novela, Ciudad nómada, rebaño miseria.

La vida literaria de esta novela empezó allá por el 2016, cuando Pablo Loperena y su relato Ciudad nómada (lo que vendría a ser la primera parte o “Manual I” del libro final) ganaron el Certamen Alberto Magno de Ciencia-ficción en la categoría de Novela Corta. Apareció incluido en esta antología de la mano de Mariano Villarreal. A partir de ahí, el autor continuó la historia que tenía pensada para un relato tan prometedor. Sin embargo, como muchos de sus personajes, no tuvo mucha suerte. La novela iba a ponerse a la venta el 23 de marzo y una semana antes ya estaba en almacén lista para circular, pero ya todo el mundo sabe qué pasó por esas fechas. La pandemia de la Covid-19 y su confinamiento dejaron en stand-by (o en el olvido en el peor de los casos) muchos lanzamientos. Más tarde, a finales de mayo con la apertura de las librerías ha tenido una segunda vida y espero que tenga unas cuantas más.

La foto postureo de turno donde dejo constancia de los muchos post-it que coloqué durante la lectura.

¿De qué va Ciudad nómada, rebaño miseria? En un futuro más o menos lejano, la humanidad ha conseguido dominar la naturaleza hasta el punto de hacer la domesticación definitiva. Vivimos en un mundo marcado por los ciclos de las cosechas y donde gigantescas ciudades móviles surcan el territorio sembrando y recogiendo los cultivos. De ahí viene el nombre de ciudades nómada, pero también tenemos los rebaños miseria. Como en cualquier gran ciudad de nuestro tiempo, hay zonas que no se adaptan tan bien o simplemente son marginadas. Estos rebaños están formados por aquellos que no han podido acceder a la vida perfecta y sin sorpresas de las capas superiores. Son los desheredados, los parias, que han conseguido crear una sociedad dividida por tribus con funciones distintas. Tenemos los Bêtemaster, dedicada a la domesticación de bestias, los Che’guevarristas, tribu militarizada con deseos revolucionarios, los deMotorCabeza, especializados por la mecánica, los laPèrreMort, violentos y sedientos de poder, o los terribles Chombo Mchuuzi, tribu de carácter religioso especializada en el tráfico de órganos. Y luego están aquellos independientes que sobreviven como pueden, esquivando las provocaciones o los ataques despiadados de estos grupos, los parias como Salvaje, una joven del rebaño miseria de la ciudad nómada Behemot 5.0. La vida en los rebaños se presenta muy dura, siempre con el temor a perderla por una pelea o un asesinato premeditado a cargo de los Señores del Hampa, o a quedarte atrás en la peregrinación eterna de la ciudad y que los espantapájaros te conviertan en abono.

“Bo observó la tormenta, los cultivos iluminados de modo intermitente por los relámpagos, la chica con la mitad de la cara de un demonio que destruía espantapájaros con algo cercano a la apatía, y luego la puerta abierta de la carroza, su interior oscuro y seco. Tragó saliva y entró. Se arrastró a cuatro patas y cubierto de barro hasta un rincón, y se encogió en posición fetal con los ojos bien cerrados. Tapó sus orejas con las manos par no escuchar el sonido quebrado del trueno, que se fundía con el rumor de los espantapájaros.”

manual iii: Combustión ecológica (163)

He disfrutado mucho con Ciudad nómada, rebaño miseria, aunque me ha costado entrar en la historia. En las primeras páginas del libro se nos presenta un mundo post apocalíptico cuyas reglas no están muy claras para el lector. Esto no debe ser un impedimento ni mucho menos, siempre resulta excitante encontrarte ante un reto en el que no se hacen regalos a tu imaginación. El problema que encontraba era la cantidad de nombres extraños (crevitbovem, platígeno, proMaderaTM…) que no sabía exactamente si eran cosas que podía comparar con algo real o estábamos en un nivel muy distinto. Luego estaban los nombres propios, muy dispares aunque poco a poco vas viendo un patrón. Necesitaba entender cómo era el mundo en el que se movían los personajes para poder comprender a qué se enfrentaban y cuáles eran sus motivaciones. En realidad, no necesitaba nada de esto y podía dejarme llevar perfectamente y disfrutar de las coloridas descripciones de un mundo en decadencia pero que no nos es tan ajeno.

En cuanto pasas estas primeras dificultades (más semánticas que otra cosa), se te abre ante ti un mundo reconocible en tantas historias o películas del género: de Mad Max a Mortal Engines, que serían las más evidentes, pero no las únicas. En la novela hay dos grandes arcos argumentales que confluyen en un final apoteósico. Está dividida en cinco manuales, como si fuese un tecnomante (guardián del saber antiguo) el que nos contara la propia historia de Salvaje y su venganza contra todo y contra todos. En cada manual aparecen capítulos marcados por una temporalidad que nos es extraña, son los días que pasan entre las distintas cosechas.

El personaje de Salvaje es uno de los más atractivos. Vemos cómo empieza su viaje de venganza y de huida de la realidad que le ha tocado vivir. En un mundo tan cruel y violento, cargado de injusticias y donde las cicatrices están a la orden del día, Salvaje busca su propio equilibrio, luchando contra sus propios demonios y culpabilidad. Otro personaje que tiene una evolución importante es Diantre, un tecnomante cuyo mundo bascula con la presencia de la protagonista. Resulta muy atractiva toda esa amalgama de personajes atrapados en un mundo que está condenado a desaparecer pero que luchan por sobrevivir. Quizás vemos más humanidad en ellos que en los controlados e hiperseguros habitantes de la propia ciudad nómada. No hay espacio para la improvisación ni para la imaginación, son una pieza más de la maquinaria creada en este mundo donde todo está perfectamente calculado.

El libro plantea muchas preguntas sobre el futuro de nuestro planeta. ¿Cómo podremos adaptarnos a las necesidades de una población creciente a la que hay que alimentar? ¿Nos convertiremos en peones de una cadena industrial, sin voz ni voto? ¿Dejaremos que los marginados, los que no quieran doblegarse, sean eliminados sin más? ¿Seguiremos sin preocuparnos por los más desfavorecidos porque simplemente no sabemos de su existencia? Además de la acción, del humor negro, de la crítica social, este libro abre un debate que puede ser duro, pero necesario.

 

Estado de mi nación lectora (VII): Lecturas de septiembre

Qué mes este de septiembre. El sétimo mes para los romanos, el noveno para nosotros. Dependiendo del momento, en este mes suelo ser o bien del September de Earth, Wind & Fire, o del Septembre en attendant, de Noir Désir. Este mes me he quedado a medio camino y he escogido el Septiembre de Los Enemigos. No ha sido un mes espectacular en cuanto a lecturas, en otras cosas ha sido mucho mejor que la mayoría del año. No se puede pedir más. Vamos con estos libros de septiembre, a los cuales no echaré de menos (miento, alguno sí):

“Orígenes secretos”, de David Galán Galindo
  • “Orígenes secretos”, de David Galán Galindo. El primer libro que terminé el mes pasado fue casi una imposición personal. La versión cinematográfica del libro estaba en Netflix desde hacía unos días y quería aprovechar que tenía el libro para leerlo antes de disfrutar de la película de la que todo el mundo hablaba. Sinceramente, me sorprendió para bien. David Galán tiene una introducción fantástica, no se queda solo en un homenaje a la cultura friki ni mucho menos. Partiendo de esta base, crea un universo oscuro, lleno de referencias, sí, pero con vida propia. La edición de Runas está muy bien, con un historia extra (Astro bus) que completa de forma magnífica el libro.
  • “Qualityland”, de Marc-Uwe Kling. Una de las tres recomendaciones que hice en la anterior entrada con el Páginas particulares. Una sátira futurista donde un país entero se ha convertido en una marca comercial y sus ciudadanos son clasificados según un ranking social en el que es muy difícil escalar. Muy divertida pero con grandes verdades sobre nuestra sociedad.
  • “Guía de escritura creativa”, de Lester Glavey. Sigo intentando aprender sobre cualquier forma de escritura creativa y este mes he leído dos libros recomendables. Quizás demasiado básico este manual de Glavey, pero perfecto para principiantes y con ejercicios interesantes.
  • “¡Salva al gato!: El libro definitivo para la creación de un guión”, de Blake Snyder. Me ha gustado en líneas generales, pero el carácter de Snyder se hacía difícil. Tiene ejercicios muy buenos para poder llevar a cabo un guion cinematográfico y, aunque no quieras escribirlo, te servirá para ver el cine de una manera distinta y más consciente.
  • “Imperium”, de Christian Kracht. Otra novela recomendada en el Páginas particulares. También hablé de ella en esta reseña. Curioso que una novela que no me gustaba nada terminase interesándome tanto.
  • “The Boys Omnibus: Vol. 2”, de Garth Ennis & Darick Robertson. Con el regreso de la serie de Amazon Prime me he puesto a leer los comics de Ennis. Este segundo volumen con los número del 13 al 24 se diferencia bastante de la trama en la serie, pero sigue siendo muy divertido y salvaje.
  • “Eternals”, de Neil Gaiman & John Romita Jr. Nunca me había interesado mucho esta parte del universo Marvel. Seres tan poderosos e intangibles me dicen poco. Más Punisher o Jessica Jones y menos Eternos.
  • “Jim Botón y los trece salvajes” de Michael Ende. Sigo leyendo los libros del maestro Ende. Sigue la historia de Jim Botón y Lucas el Maquinista en búsqueda del origen perdido de Jim, conociendo mundos extraños y con personajes aún más curiosos. Me ha gustado menos que el primero, desde luego.
  • “Haz lo que quieras: Michael Ende y Friedrich Nietzsche”, de Héctor Martínez Sanz. Un ensayo comparativo entre La Historia Interminable y Nietzsche. No tan extraño como pudiera parecer. Es más algo académico que para el público en general, aunque los fans de Ende (o de Nietzsche), lo disfrutarán.
  • “Ojos de muñeca”, de Ingrid Desjours. La gran decepción del mes. Un libro brutal, con personajes atormentados que se va torciendo de tal manera que pierde su sentido. Demasiado repetitivo. Final chocante, pero tampoco sorprendente.
  • “La dame pâle”, de Alexandre Dumas. Novelette de Dumas en torno al mito vampírico con todos los clichés del Romanticismo.
  • “Mind MGMT Omniubus Part 1: The Mind Management Comprehensive Report (1 of 3)”, de Matt Kindt. Este tipo de dibujo no me va especialmente, pero con dibujantes como Gipi me parece perfecto. Aquí no tanto, al menos para mi gusto. La historia de una organización secreta con superpoderes pero con cero moralidad resulta bastante interesante. Seguiré leyendo esta serie.

También he leído el décimo número de la revista de fantasía y ciencia-ficción, Windumanoth. Es una pequeña joya, con artículos interesantes y relatos de gran valor. Muy recomendable.

Hasta aquí lo leído en septiembre, volveremos en octubre donde me he puesto algunos retos:

  • Leer libros de autoras dentro de la propuesta #LeoAutoras.
  • Leer novelas y relatos de corte terrorífico y/o siniestro (que para eso estamos en el #spookyoctober
  • Bajar la pila de lecturas pendientes que crece como el demonio.
  • Escribir más creación propia, que la tengo un poco abandonada.

Espero que tengáis un gran mes por delante y que lo disfrutéis. Enhorabuena a los que el verano no os hace mucha gracia. Por aquí ya estamos a 6º. El invierno llega con fuerza.

El jardín de bronce, de Gustavo Malajovich

Título: El jardín de Bronce
Autor: Gustavo Malajovich
Editorial: Random House (2013)
Encuadernación: Tapa dura
Páginas: 592
ISBN: 9788415725022
*Valoración 8/10

La pesadilla recurrente de cualquier padre o madre: tu hijo ha desaparecido ante tus ojos y apenas puedes reaccionar. Ha sido un segundo, has mirado un momento un coche que ha entrado muy rápido por tu calle, te has puesto a sujetar esa sombrilla que parece que el viento quiere llevarse, has estado comprobando si esa oferta de champús del supermercado merece realmente la pena…y ya no está. Primero intentas mantener la calma, no puede haber ido muy lejos, pero poco a poco vas acelerando el paso, al mismo tiempo que tu respiración, empiezas a levantar la voz entre la gente, o a pedir ayuda una vez superada la vergüenza o la culpa de haber perdido a tu hijo. Estás asustado, todos tus peores miedos ya están fuera de control, ojalá pudieras tener ese poco de sentido común para darte cuenta que el niño solo ha querido ir a hacer pis detrás de aquel árbol o a por esas galletas con chocolate que ha visto en el pasillo anterior. Son minutos, incluso menos, pero la angustia parece eterna. Ni siquiera hace falta que sea tu hijo, este sentimiento es universal, pero es algo que no piensas nunca hasta que existe la posibilidad de que pueda pasar. Ni me quiero imaginar la pesadilla de que el niño se pierda de verdad, o de que se lo lleven. Pues justamente es esto lo que pasa en la novela del argentino Gustavo Malajovich.

El jardín de bronce es la primera novela de este autor, publicada en argentina en el 2012 y en España un año después. Malajovich es un arquitecto convertido en guionista y escritor. En el 2002 fue el guionista de una serie con bastante éxito, Los Simuladores. Aquí se mete de lleno en el mundo del thriller, creando la primera historia del rastreador (que no detective) Fabián Danubio. En el 2018 se publicó la segunda aventura, o el segundo caso, de Danubio, El hombre de niebla. En cuanto a la novela que nos ocupa, HBO realizó una serie de ocho capítulos basados en El jardín de bronce, con bastante éxito y que ya cuenta con su segunda temporada. Ignoro cómo de fiel a la novela es esta serie, he preferido no verla hasta leer el libro.

La historia de este thriller duro y realista transcurre en Argentina, buena parte de ella en la ciudad de Buenos Aires, a principios del siglo XXI. Personalmente, he estado leyendo el libro tomando notas constantemente tanto de las localizaciones (y buscando en google) como del lenguaje usado. Luego hablaré de estos dos aspectos. Fabián y Lila son padres de una niña de cuatro años llamada Moira. Es una pareja que no está en su mejor momento, con crisis continuas y que no auguran nada bueno. Fabián es un arquitecto con un padre que no quiere salir de casa y un hermano que vive en Canadá y que, a pesar de todo, le dice cómo tiene que vivir su vida. Lila es una mujer que añora su pasado universitario, procedente del sur del país. Un día, Moira desaparece con Cecilia, una joven peruana que limpia en casa y cuida de Moira. A partir de aquí toda la investigación se centra en encontrar la niña sin descartar ninguna posibilidad, pero el tiempo pasa y la investigación no parece avanzar. La desesperación de los padres es incontrolable. A lo largo de la historia irán pasando distintos personajes con mayor o menor importancia, a destacar la irrupción del detective privado César Doberti, sin duda uno de los personajes más importantes de la novela.

El jardín de bronce es una novela que te engancha desde el principio. El autor nos presenta unos personajes atractivos y con un halo de misterio de los que no podemos dejar de sospechar en ningún momento. Buenos Aires es una ciudad enorme con una estructura social compleja: policías, gente burguesa con una clara idea de la separación de clases, inmigrantes metidos en problemas, o no, mafiosos traficantes de blancas, vagabundos que intentan ganarse la vida en una ciudad para la que son invisibles. No conozco Buenos Aires, pero la habilidad de Malajovich ha sido crucial para entenderla. Eso y Google Maps. Está claro que los policías no salen bien parados en esta historia. Personal inoperante, con tendencia a la corrupción y a la desidia. El honor recae en los más humildes, quizás porque ya no tienen nada que perder. La primera parte de esta historia ( se divide en 5 partes, o fases) es especialmente oscura y deprimente. El tono de la novela cambia con la aparición del detective privado Doberti. Es ocurrente, algo cínico, pero rápido y atrevido. Contrasta con todo lo que hemos leído hasta ahora. Un soplo de aire fresco, porque la novela nos estaba ahogando en este punto. A través de él vamos a conocer otra parte de Buenos Aires, menos oficial y mucho más viva, pero también peligrosa. Con él, Fabián va a formar un tándem para poder continuar la búsqueda de Moira. Los diálogos entre estos dos personajes son de lo mejor de la novela. Precisamente en los diálogos es en donde más se aprecia el vocabulario coloquial, la mayoría de la jerga policial, el lunfardo, expresiones muy vivas que solo se nos presentan a través de la conversación, ya que el autor mantiene un tono bastante neutro durante el resto de la obra y fácil de comprender para cualquier hispanohablante.

Ya he comentado que la novela está estructurada en 5 fases, cada una con un título. La primera fase se llama “El mes más cruel”, claramente haciendo referencia al mes de abril del poema de La tierra baldía de T. S. Elliot. Abril es el mes del nacimiento de la primavera (en el hemisferio norte, no en Argentina), es el mes de la esperanza, de las grandes ideas, pero que pueden acabar en fracaso. Puede ser el mes de la decepción. Y es justo en abril cuando Moira desaparece. Toda la novela está contada con narrador en tercera persona, pero no omnisciente. No tenemos una historia que vaya dando muchas pistas al lector, al menos pistas evidentes. Como decía, está contada en tercera persona salvo el principio de algunas fases. Ahí aparece un texto en primer persona y en cursiva. No sabemos muy bien lo que es, puede ser un monólogo interior o un diario. Tampoco sabemos si es un personaje que aparece en algún momento de la novela o alguien completamente nuevo. Sabemos que es un ser atormentado y violento, que acaba de matar a su padre. Es algo confuso al principio, pero te deja con la intriga y las ganas de saber más. Me ha gustado también cómo trata el tema social, cómo aparecen retratados los inmigrantes y todos los prejuicios que sufren, prejuicios y perjuicios. Quizás lo que menos me haya interesado es el abuso de ciertos personajes, principalmente los policías y la familia de Fabián. En muchos casos no aportan nada y en otros solo sirven como recurso deus ex machina que rechina un poco. En general, me ha parecido un gran drama policial que no se resuelve de manera sencilla, que no busca complacer al espectador y que te plantea serios dilemas morales. Muy recomendable para aquellos que busquen leer algo de novela negra que se salga de los territorios ya conocidos.

Como banda sonora, un poco de rock argentino variado, cuanto más sucio mejor. Me quedo con este temazo de Soda Stereo: