This is how you lose the time war, de Amal El-Mohtar y Max Gladstone. Reseña.

Red y Blue son dos agentes enfrentados en una guerra intertemporal que comienzan una curiosa relación a través de unas cartas que se van dejando. Tienen todo en su contra, pero también mucho en común.

Publicado por Jo Fletcher Books, 2019

209 páginas (edición ebook)

8/10

Escuché por primera vez oír hablar de This is how you lose the time war en las nominaciones a los premios Hugo de este año, concretamente en la categoría de novela corta. De Max Gladstone ya había escuchado hablar y tengo un par de libros suyos pendientes (de la saga The Craft Sequence), no tanto de Amal El-Mohtar, aunque la tendré bastante en cuenta a partir de ahora.

De momento no se ha traducido al español, así que me lancé a leerlo en inglés viendo que se trataba de una novella y que ya tenía muchas ganas. Yo soy de impulsos, puedo tener una lista de pendientes gigante (así es, la verdad) que como vea un título que me guste, me lanzo de cabeza. Suelo leer en inglés a menudo, principalmente novelas cortas o relatos, aunque si la narración no es muy farragosa, me lanzo a por novelas más largas. Tengo un buen nivel de inglés, pero no soy bilingüe y mi trabajo me cuesta, aunque lo de matar dos pájaros de un tiro siempre es interesante. Uno el ansia por leer esa novela que tanto te ha llamado la atención y el otro mejorar tu inglés, el eterno propósito de Año Nuevo.

Amal & Max

RESUMEN


Esta es casi la parte difícil. No quiero decir mucho de la novela sin estropear la experiencia lectora. Red y Blue son dos agentes enfrentados en una guerra intertemporal. Viajan a través del tiempo y el espacio para intentar transformar la historia según las necesidades de su sociedad. En un momento dado, Red encuentra una carta de Blue y a partir de ahí entablan un juego epistolar que puede traer trágicas consecuencias.

OPINIÓN


Me ha costado leer esta novela, a pesar de ser relativamente corta. No se dan muchas explicaciones sobre lo que está pasando, sobre quienes son los jefes de Red y Blue, Garden y Agency, sobre qué quieren exactamente, sobre dónde tienen lugar estos combates, de los que sabemos que son cruentos. No sabemos qué pasó realmente para que esta guerra empezase, o solo tenemos pequeños detalles, ni siquiera estamos seguros de que Red y Blue sean humanas. Digo humanas porque en el texto usan constantemente she/her aunque no parece que el hecho de ser mujeres pueda ser relevante para la historia.

“Letters are structures, not events. Yours give me a place to live inside”

Pero no quiero desanimar a los futuros lectores, This is how you lose the time war es un texto lleno de sugerencias e ideas muy atractivas. A los que nos gusta la ciencia-ficción, estamos acostumbrados a leer textos sorprendentes, que juegan con el lenguaje y con todas las convenciones literarias. Aquí tenemos una novela epistolar en medio de una insólita guerra del tiempo donde todo parece extraño e inhumano. Justo ahí, en mitad de esos campos de batalla de difícil localización aparecen esas cartas a través de las cuales, casi como si se tratase de una novela del siglo XVIII, vemos crecer y cambiar la relación de estos dos misteriosos personajes. Estas cartas (de donde salen o cómo se entregan lo dejo para vosotros, pero la imaginación siempre nos ayudará) están llenas de referencias a lo mejor de la humanidad, al patrimonio que hemos dejado y que nos ha hecho lo que somos, de amor a la naturaleza, de jugos de palabras y un sutil sentido del humor, de medias verdades y mentiras piadosas. A través de un medio tan olvidado hoy en día, o quizás transformado gracias a la mensajería instantánea, apreciamos esa relación que va ganando en confianza y en riego para las protagonistas. La referencia a Romeo y Julieta es evidente, aunque no es la única que tenemos de Shakespeare, pero es que las historias de amor imposible siempre han sido un caldo de cultivo espectacular en la literatura de cualquier género. El conflicto está servido y la preocupación del lector casi garantizada. Si a eso añadimos una gracia especial por parte del autor, la capacidad de hacernos empatizar con estos personajes de los que sabemos tan poco, prácticamente solo aquellos que nos cuentan o la información que el narrador nos da, quizás objetiva pero más aséptica, tendremos un cócktel como mínimo atractivo. No es una novela sencilla, es compleja y quizás no sea lo que el lector espera, pero la sorpresa siempre será bienvenida.

“At the end as at the start, and through all the inbetweens, I love you”

A pesar de estar dentro de un marco de ciencia-ficción, a veces donde la tecnología domina el discurso, yo me quedo con la parte más sentimental de la novela. La relación de Red y Blue es lo que más deja huella, quizás por ser lo más cercano a nosotros, lo que vemos verdaderamente tangible. A lo mejor justamente por eso no he parado de pensar en las canciones de Belle & Sebastian como una buena banda sonora para This is how you lose the time war.

Belle & Sebastian – I fought in a war.

Reseña: LaGuardia, de Nnedi Okorafor, Tana Ford & James Devlin

Nnedi Okorafor ha creado una metáfora sobre la inmigración a partir de la ficción especulativa pero tratando temas sociales muy actuales. LaGuardia está nominado a mejor cómic en los premios Hugo.

Berger Books, 2019 129 p.

7/10

Nnedi Okorafor es una escritora nigeriano-americana que ya me había sorprendido gratamente con la trilogía de Binti, la historia que me permitió conocer Afrofuturismo y el afroyuyuismo, este útlimo término lo he traducido de manera libre porque no he encontrado una correcta y oficial. Los términos son Afrofuturism, Africanfuturism y Africanjujuism. Se trata de unir el folklore de algunos países africanos con la fantasía (jujuism) o la ciencia-ficción (afrofuturism). La cantidad de autores y, sobre todo, autoras que están haciendo crecer este género es cada vez mayor. Okorafor es una de las más importantes, que sigue la estela de otras grandes autoras de la ciencia-ficción, como LeGuin y, especialmente, Octavia Butler. Tiene obras tanto para adultos como para un público más juvenil, habiendo recibido los premios más importantes de la industria: Nebula, Hugo, World Fantasy, Locus, Lodestar e incluso el Wole Soyinka que premia a los mejores autores africanos del año.

Nnedi Okorafor ya ha participado como guionista en cómics. Ha sido guionista de Black Panther y de la serie dedicada a su hermana Shuri, por la que también ha recibido premios. Así que no es ninguna novata en este terreno y se maneja con soltura. Le acompaña en este caso la dibujante Tana Ford, que ya ha trabajado con Marvel en Silk , una de las últimas superheroínas, y un personaje que ha encontrado una gran acogida.

LaGuardia nos enseña un mundo donde los humanos conviven con extraterrestres venidos de diferentes mundos y por diferentes motivos. Todo empezó en Nigeria, tal y como Nnedi Okorafor contaba en su novela Lagoon. En ese sentido, LaGuardia es una secuela de la novela. El título hace referencia al aeropuerto de Nueva York, que se ha convertido en un puerto interestelar, punto de entrada desde todo el universo. Eso ha creado una cierta tensión entre los locales Estados Unidos ha decidido prohibir la entrada a ciudadanos ilegales, incluyendo estas nuevas especies. La protagonista es Future Nwafor Chukwuebuka, una científica embarazada que ha entrado en el país por razones algo misteriosas a través del aeropuerto de LaGuardia, pero introduciendo un floral (una forma de vida parecida a una planta), a la que llama Letme Live (Déjame Vivir). Future se queda con su abuela en un apartamento del Bronx. Allí convivirá con humanos en situación irregular venidos de Sudán y con extraterrestres, alguno de ellos cambiaformas.

El conflicto en la historia viene en un primer momento a raíz de los misteriosos motivos que llevan a Future a alejarse de Lagos y volver con su abuela a Estados Unidos. Pero la historia tiene un trasfondo mucho más social que se basa en las prohibiciones que ahora mismo está haciendo el gobierno de Trump, el considerar ilegales seres humanos (o extraterrestres) por considerarlos inferiores. Los nuevos llegados traen tecnología y abren el futuro a la Tierra, pero el miedo a la diferencia crece entre una ciudadanía llena de inseguridades y miedos. Quizás lo que menos me ha gustado es la forma a veces demasiado obvia con la que la autora nos muestra el racismo imperante en la sociedad: la llegada al aeropuerto, carteles prohibiendo entrada a no humanos. Hay un momento en el que Letme Live cuenta algo muy importante de su especie en la Tierra, Future contesta que no lo sabía a pesar de trabajar con varios florales, Letme dice que porque conozca unos pocos no significa qué sepa todo de ellos, y Future responde diciendo que ha sido muy presuntuosa. Ese mensaje va para todos los que alguna vez hemos dado por supuesto cosas por el mero hecho de haber oído de ellas. Ese tipo de comentarios y frases se repiten con cierta frecuencia y me ha sacado fuera de la historia más de una vez. Esa falta de sutileza no quiere decir que no sea legítimo y que la historia no esté bien estructurada, al contrario. Los personajes están muy bien construidos y son muy sólidos, al menos los principales. Es cierto que algunas historias quedan un poco superfluas y no terminan de tener mucho sentido dentro de la trama, salvo la del relleno. Sin duda, buena parte del encanto de este cómic reside en el trabajo de Tana Ford, creando unas expresiones faciales en humanos y no humanos realmente conseguidas. Y el trabajo de James Devlin, que se encarga de darle color a las viñetas y aportar todos esos matices que la historia necesita.

En definitvia, LaGuardia es un cómic prometedor, con una historia que se sale de lo tradicional y que sin embargo tiene mucho que ver con el panorama actual. Cuenta con la inventiva de una gran autora y el saber hacer de una no menos brillante dibujante que ponen su arte para denunciar injusticias en un contexto divertido y estimulante.