Estado de mi nación lectora (XIX): lecturas de noviembre

Otro mes que se acaba repleto de lecturas interesantes. No puedo decir que no haya sido un buen mes, todas me han gustado en mayor o menor medida. Es cierto que no suelo acabar las lecturas que no me gustan, a menos que sea por obligación y como ahora ya no tengo obligaciones lectoras (de momento), pues si el libro en cuestión no me llena, lo dejo. No me compensa pasar un rato con algo que no me agrade. Entiendo quién lo hace, yo también lo he hecho. Este mes ha estado marcado, como todo el año, por mi participación en el reto lector de Javier Miró (del cual también he leído una novela este mes y de la que hice reseña aquí), también por el libro del club de lectura Qwerty y por la lectura conjunta que he hecho de The Midwich Cuckoos, organizado por Gema Moratalla (os dejo enlace a su canal) y del que haré próximamente un podcast con una nueva sección de libros y adaptaciones al cine o la televisión (incluso a otros medios artísticos). Además, este mes me he apuntado al Club literario Atreyu, donde se hacen una serie de lecturas conjuntas (yo me he apuntado a dos: Rebecca y Asesinato en el Orient Express) y se mantiene una conversación bastante activa en los diversos grupos de Telegram. Ya depende de cada uno cuánto quieras o puedas participar. Así que para el próximo mes de diciembre ya tengo tres lecturas conjuntas: las dos del Club Atreyu y la de mi Qwerty (El chef ha muerto, de Yanet Acosta), además de las dos lecturas que dejé a medias: la mastodóntica El camino de los Reyes, de Brandon Sanderson y Todos quieren a Daisy Jones, de Taylor Jenkins Reid. No solo no las dejé porque no me gustasen, sino que creo que son firmes candidatas a a ser de lo mejor de este año. Para ir terminando antes del repaso a los libros leídos, me he hecho el firme propósito de escribir o publicar en podcast más reseñas. Espero que tenga más éxito que el mes pasado, cuando prometí bajar la pila de pendientes sin comprar nada más.

Resumen de lecturas de noviembre:

  • La vita bugiarda degli adulti, de Elena Ferrante (edizioni e/o, 2020). El último libro de la Ferrante es la historia de cómo las mentiras en una familia también conforman nuestra personalidad. Sexo, religión y dialecto en una lectura amena que no llega a la genialidad de otras obras suyas.
  • The Night Masquerade (Binti #3), de Nnedi Okorafor (Tor, 2018). Parte final de la trilogía Binti, donde toda la cosmogonía que la autora nos quiere enseñar llega a su punto álgido. Binti empieza en un viaje estelar pero acaba en su tierra, descubriendo los secretos de su pasado. Tiene puntos interesantes, pero me ha dejado algo frío.
  • Ojalá tú nunca, de Javier Miró (Insólita, 2020). Novedad editorial de este otoño para Insólita y primer libro que leo del autor sevillano. Una ucronía con una estructura particular que te hace plantearte quién eres y en quién puedes confiar. Muy buen libro, quizás demasiado corto, pero solo por el ejercicio estilístico ya merece la pena. De lo mejorcito que he leído este mes y, quizás, del año.
  • Grandpa’s Great Escape, de David Walliams (Harper Collins Children, 2017). Tenía yo localizado a Walliams por su serie Little Britain y por ser jurado en uno de esos programas de talento. El caso es que no había asociado estos libros a este autor y me ha sorprendido para bien. Aquí se basa en su propia experiencia familiar para contar la historia de la lucha de un nieto por rescatar a su abuelo de un asilo para ancianos. El pobre abuelo fue piloto de la RAF durante la Segunda Guerra Mundial y aún cree estar en guerra. Trata de una forma delicada, con mucho sentido del humor, un tema tan complicado como el Alzheimer. Además, el libro cuenta con los dibujos de de Tony Ross y son todo un acierto. De este ilustrador ya había visto trabajos suyos en Pablo Diablo y son muy divertidos.
  • Pies descalzos 1. Una historia de Hiroshima, de Kenji Nakazawa (DeBOLS!LLO, 2015). Primera parte de la trágica historia de un superviviente de la bomba de Hiroshima. Se te ponen los pelos como escarpias. Luego descubres que está basada en la experiencia personal del autor de este manga y necesitas leer el resto de volúmenes. Una pequeña joya.
  • Antígona, de Sófocles (Penguin Random Classics, 2015, originalmente 441 a. de C.) y Antigone, de Jean Anouilh (La Table Ronde, 1994, originalmente 1944). Me propuse como reto leer estos dos clásicos absolutos del teatro. La primera gran obra donde se habla abiertamente de desobediencia civil, además en la piel de una mujer Antígona. La obra de Anouilh sitúa la acción en una época imprecisa, pero con la sombra de la ocupación nazi de fondo. Tanto en una como en otra, Creonte es un personaje con muchos matices que no quiere tomar decisiones drásticas, pero tiene que elegir entre su humanidad o el caos.
  • Agujeros de sol, de Nieves Mories (Dilantando Mentes, 2020). La pesadilla de toda familia que quiere aparentar, que sus pequeños secretos salgan a la luz de la manera más terrible. Potentísima novela, llena de imágenes grotescas y que sin embargo esconde una reflexión más que interesante sobre las mentiras y la impunidad de los poderosos.
  • Wanted, de Mark Millar & J.G. Jones (Image comics, 2007). Poco tiene que ver con la película de Angelina Jolie. Quizás la historia, tampoco seamos injustos, pero todo el rollo superhérore queda eliminado de la cinta. Después de haber leído The Boys, el tema del superhéroe cabrón ya no nos pilla tan lejano. Aquí es directamente el triunfo del supervillano y su reinado. Espectacular, con un guion inteligente y tan gore como pudiera esperarse.
  • Edén interrumpido, de Carlos Sisí (Apache libros, 2018). Este año ya había leído las dos primeras partes de la trilogía vampírica Rojo. Este diciembre debería caer la tercera, Infierno. El gran Carlos Sisí siempre nos transporta el terror a cotas muy altas, pero aquí nos trae el terror a algo tan cotidiano como los ruidos de un vecindario y el infierno de la burocracia.
  • Things the grandchildren should know, de Mark Oliver Everett (Little, Brown, 2007). Este ha sido el libro del mes en el club Qwerty. La autobiografía del cantante de Eels, a través de sus canciones y de las de otros. Un estilo directo, sin grandes alardes, que conmueve sin ser pasteloso. Me gusta el sentido del humor del autor, fino pero de los que calan. Ideal si lo acompañas con su música.
  • Il tribunale delle anime, de Donato Carrisi (Longanesi, 2011). La decepción del mes. Se trata de un thriller con varios puntos de vista y con tintes religiosos, casi sobrenaturales. Me ha parecido demasiado pesado y no me ha interesado la mayor parte. Sin embargo, me ha parecido un buen final.
  • The test, de Sylvain Neuvel (St. Martin press, 2019). Novela corta escrita con el estilo característico de Neuvel. A partir de una serie de grabaciones, documentos de todo tipo, el autor elabora una historia llena de tensión y con un importante mensaje sobre lo que somos y lo que los demás quieren que seamos. Ya había leído Sleeping Giants donde también trabaja con ese material encontrado para hacer una historia llena de ritmo. Muy recomendable.
  • The Midwich Cuckoos, de John Wyndham (Penguin Classics, 2008, originalmente en 1957). El clásico de terror británico (y de ciencia-ficción), que dio lugar a dos cintas de terror llamadas El pueblo de los malditos. Niños superinteligentes con poderes, mala combinación. Creo que sienta la base muy bien de una gran historia, me ha encantado la primera parte, pero va perdiendo fuerza conforme va apareciendo la verdadera cara de la amenaza. Aún así, creo que es una buena novela de Wyndham, del que ya había leído la mítica El Día de los Trífidos y Chocky.

Y estas han sido las lecturas del mes, que ha tenido incluso su pequeña sequía de 10 días, aunque parezca que no. También he querido participar en el Nanowrimo, con triste resultado, ya que no he llegado ni a la mitad de palabras escritas. Pero he sacado algo positivo: soy capaz de escribir de forma constante y he tenido buenas ideas para nuevos proyectos. El mes que viene más y mejor, que vienen nuevos retos muy estimulantes. Que tengáis buenas lecturas.

Ojalá tú nunca, de Javier Miró

Ojalá tú nunca

Javier Miró

Insólita Editorial (Octubre, 2020)

Ebook, 152 páginas


Leer un libro del que no sabes nada. Es un privilegio mucho más importante de lo que uno piensa. Hoy en día, con todas las redes sociales es mucho más difícil dejarse sorprender por una historia. El tiempo que tenemos no dejar de estar limitado por la cantidad de obligaciones que nos ocupan, algunas autoimpuestas. Hablo por experiencia propia, por supuesto, pero me permito generalizar de manera gratuita. ¿Cuánto tiempo hace que no vais a una librería o una biblioteca (obviando el tema del confinamiento pandémico) y escogéis un libro por el título, por la portada, por algún comentario ingenioso en la faja? Es muy raro que yo base mi elección en un amor a primera vista sin prejuicio alguno, antes he tenido que hacer alguna exploración previa que me termine de convencer. Es lo de siempre, tantos libros y tan poco tiempo. Toda esta introducción es para indicar que no deberíais leer nada sobre Ojalá tú nunca hasta haber leído el libro, por lo que esta reseña se convierte en un contrasentido en sí misma.

He conocido, de momento solo de manera virtual, a Javier Miró en este turbulento 2020. Lo conocí precisamente a través de su página web y de su iniciativa lectora con La liga de las lecturas extraordinarias, un reto literario que empezamos a principios de año y que me está llevando a leer por encima de mis posibilidades. Javier es muchas cosas más, como por ejemplo autor de otras dos novelas: Rebelión 20.06.19 (Triskel Ediciones, 2014) y La armadura de la luz (Minotauro, 2017). Además de haber sido el fundador de la revista literaria Libros prohibidos, hoy en día es director de la asesoría literaria Autorquía y tiene un canal de recursos para escritores en Youtube muy completo y actualizado. Vamos, que no para.

No os sintáis tentados de reutilizar elementos de las ruinas que todavía no han sido retiradas, por impresionantes y monumentales que parezcan. Vamos a dejarlas así, destrozadas, decayendo con el paso de los años. Son órdenes del líder. Serán las cicatrices de la ciudad para los hombres del futuro

Ojalá tú nunca es una nueva apuesta de Insólita para este 2020. Ni que decir tiene que el año no está siendo precisamente sencillo para las editoriales, especialmente para las pequeñas (ni para nadie), por eso se agradece el seguir publicando trabajos que son siempre arriesgados y aportan un plus. De la trama de la novela no quiero hablar mucho, justamente por ese punto de sorpresa que puede dar al lector. Solo comentaré brevemente lo que podéis leer en la propia página de la editorial: César está en peligro de muerte. Es perseguido por alguien que no conoce y no sabe muy bien lo que quiere de él. Vive en un Madrid imposible, el de los años 70 pero dividido por dos fuerzas invasoras. Por un lado la zona soviética y al otro la del Tercer Reich. Todo parece irreal, una pesadilla de la que resulta imposible escapar porque cada pregunta le lleva a otras muchas que no se atreve a plantear.

Madre también levantó el brazo. Nosotros la imitamos

Dice la RAE que la ucronía es una reconstrucción de la historia sobre datos hipotéticos. Es lo que en los cómics de marvel se llama el “what if”. Una de las ucronías más famosas es sin duda El hombre en el castillo, de Philip K. Dick, pero es un género bastante bien surtido. Solo hay que recordar Malditos bastardos, de Quentin Tarantino. Este mismo año se ha publicado Civilizaciones, de Laurent Binet. En esta ucronía se plantea qué habría pasado si hubieran sido los incas los que hubieran conquistado Europa. A mí me resulta un ejercicio apasionante, la verdad. La novela de Javier Miró nos lleva a un Madrid que nunca existió, pero el miedo a una España ocupada por las fuerzas invasoras sí que pudo ser una realidad, al menos como una especie paranoia colectiva animada por un gobierno dictatorial. Esto mismo también lo podemos ver en distopías como 1984 o incluso El cuento de la doncella. El Madrid que nos presenta Ojalá tú nunca es oscuro, aterrador por momentos. Sin duda, la ambientación y la particular descripción de los personajes es uno de los puntos fuertes del libro. El otro punto fuerte es la estructura, que contribuye a comprender al personaje protagonista. El estilo narrativo es directo y preciso, tanto como un reloj. Y justamente esa me parece la mejor comparación, la de ver Ojalá tú nunca como un reloj que solo puede funcionar bien cuando comprendes que lo llevas en la mano equivocada. Toda la novela me ha parecido un ejercicio muy interesante, narrado en presente que aumenta la tensión y la sensación de estar presente. Sin duda, una de las novelas que más me han gustado en lo que llevo de año.

Valoración 9/10

Para esta lectura me he puesto a MONO, una banda que siempre crea ambientes muy sugerentes con sus melodías intensas. Creo que Meet us where the night ends podría ser un buen título alternativo a Ojalá tú nunca.