Estado de mi nación lectora (VII): Lecturas de septiembre

Qué mes este de septiembre. El sétimo mes para los romanos, el noveno para nosotros. Dependiendo del momento, en este mes suelo ser o bien del September de Earth, Wind & Fire, o del Septembre en attendant, de Noir Désir. Este mes me he quedado a medio camino y he escogido el Septiembre de Los Enemigos. No ha sido un mes espectacular en cuanto a lecturas, en otras cosas ha sido mucho mejor que la mayoría del año. No se puede pedir más. Vamos con estos libros de septiembre, a los cuales no echaré de menos (miento, alguno sí):

“Orígenes secretos”, de David Galán Galindo
  • “Orígenes secretos”, de David Galán Galindo. El primer libro que terminé el mes pasado fue casi una imposición personal. La versión cinematográfica del libro estaba en Netflix desde hacía unos días y quería aprovechar que tenía el libro para leerlo antes de disfrutar de la película de la que todo el mundo hablaba. Sinceramente, me sorprendió para bien. David Galán tiene una introducción fantástica, no se queda solo en un homenaje a la cultura friki ni mucho menos. Partiendo de esta base, crea un universo oscuro, lleno de referencias, sí, pero con vida propia. La edición de Runas está muy bien, con un historia extra (Astro bus) que completa de forma magnífica el libro.
  • “Qualityland”, de Marc-Uwe Kling. Una de las tres recomendaciones que hice en la anterior entrada con el Páginas particulares. Una sátira futurista donde un país entero se ha convertido en una marca comercial y sus ciudadanos son clasificados según un ranking social en el que es muy difícil escalar. Muy divertida pero con grandes verdades sobre nuestra sociedad.
  • “Guía de escritura creativa”, de Lester Glavey. Sigo intentando aprender sobre cualquier forma de escritura creativa y este mes he leído dos libros recomendables. Quizás demasiado básico este manual de Glavey, pero perfecto para principiantes y con ejercicios interesantes.
  • “¡Salva al gato!: El libro definitivo para la creación de un guión”, de Blake Snyder. Me ha gustado en líneas generales, pero el carácter de Snyder se hacía difícil. Tiene ejercicios muy buenos para poder llevar a cabo un guion cinematográfico y, aunque no quieras escribirlo, te servirá para ver el cine de una manera distinta y más consciente.
  • “Imperium”, de Christian Kracht. Otra novela recomendada en el Páginas particulares. También hablé de ella en esta reseña. Curioso que una novela que no me gustaba nada terminase interesándome tanto.
  • “The Boys Omnibus: Vol. 2”, de Garth Ennis & Darick Robertson. Con el regreso de la serie de Amazon Prime me he puesto a leer los comics de Ennis. Este segundo volumen con los número del 13 al 24 se diferencia bastante de la trama en la serie, pero sigue siendo muy divertido y salvaje.
  • “Eternals”, de Neil Gaiman & John Romita Jr. Nunca me había interesado mucho esta parte del universo Marvel. Seres tan poderosos e intangibles me dicen poco. Más Punisher o Jessica Jones y menos Eternos.
  • “Jim Botón y los trece salvajes” de Michael Ende. Sigo leyendo los libros del maestro Ende. Sigue la historia de Jim Botón y Lucas el Maquinista en búsqueda del origen perdido de Jim, conociendo mundos extraños y con personajes aún más curiosos. Me ha gustado menos que el primero, desde luego.
  • “Haz lo que quieras: Michael Ende y Friedrich Nietzsche”, de Héctor Martínez Sanz. Un ensayo comparativo entre La Historia Interminable y Nietzsche. No tan extraño como pudiera parecer. Es más algo académico que para el público en general, aunque los fans de Ende (o de Nietzsche), lo disfrutarán.
  • “Ojos de muñeca”, de Ingrid Desjours. La gran decepción del mes. Un libro brutal, con personajes atormentados que se va torciendo de tal manera que pierde su sentido. Demasiado repetitivo. Final chocante, pero tampoco sorprendente.
  • “La dame pâle”, de Alexandre Dumas. Novelette de Dumas en torno al mito vampírico con todos los clichés del Romanticismo.
  • “Mind MGMT Omniubus Part 1: The Mind Management Comprehensive Report (1 of 3)”, de Matt Kindt. Este tipo de dibujo no me va especialmente, pero con dibujantes como Gipi me parece perfecto. Aquí no tanto, al menos para mi gusto. La historia de una organización secreta con superpoderes pero con cero moralidad resulta bastante interesante. Seguiré leyendo esta serie.

También he leído el décimo número de la revista de fantasía y ciencia-ficción, Windumanoth. Es una pequeña joya, con artículos interesantes y relatos de gran valor. Muy recomendable.

Hasta aquí lo leído en septiembre, volveremos en octubre donde me he puesto algunos retos:

  • Leer libros de autoras dentro de la propuesta #LeoAutoras.
  • Leer novelas y relatos de corte terrorífico y/o siniestro (que para eso estamos en el #spookyoctober
  • Bajar la pila de lecturas pendientes que crece como el demonio.
  • Escribir más creación propia, que la tengo un poco abandonada.

Espero que tengáis un gran mes por delante y que lo disfrutéis. Enhorabuena a los que el verano no os hace mucha gracia. Por aquí ya estamos a 6º. El invierno llega con fuerza.

Estado de mi nación lectora (VI): Lecturas de agosto

Me he encontrado a bastantes lectores que han dicho que no podían concentrarse durante el confinamiento de esta primavera. Estamos hablando de estrés, de ansiedad por la incertidumbre del confinamiento y de lo que podría pasar después. No es sencillo ponerse a leer cuando tu trabajo está en peligro o tu salud. O las dos cosas. Decía Italo Calvino que “la lectura es un acto necesariamente individual, mucho más que el escribir. Admitiendo que la escritura logre superar la limitación del autor, sólo seguirá teniendo un sentido cuando sea leída por una persona aislada y atraviese sus circuitos mentales”. Pues bien, en este tiempo tan extraño la soledad no era, quizás, algo que realmente nos hiciera mucho bien. Buscábamos la compañía de los que nos rodeaban, y si no, la de aquellos al otro lado del zoom o cualquier otro programa parecido. Leer exigía una dedicación y un ejercicio de concentración que no todo el mundo podía tener. A mí no me pasó, seguramente porque yo ya había tenido un entrenamiento previo. Como dicen en mi pueblo: “ca’uno es ca’uno y ca’ do’ una canoa”.

Este mes de agosto ha sido difícil para mí. He tenido una pérdida importante y al principio de mes mi cabeza estaba cualquier sitio, menos en el que tenía que estar. El caso es que para mí leer siempre ha sido un momento de paz, un refugio, un lugar feliz. El que la tele me acompañe es algo que no suelo hacer, soy más de radio, y los libros ocupan esa distracción. Sin embargo, me ha costado mucho seguir esa dinámica este mes. Supongo que como a cualquiera. Pero como he dicho, leer es mi forma de escaparme y de evadirme. Adoro el cine y también me dejo llevar por una película, pero el libro, el libro me lo llevo a cualquier parte. Ahí hago mi parada que pueden ser de cinco minutos mientras me tomo un café, o de dos horas mientras se hace de noche. Me costó volver a leer, pero encontré el libro adecuado en el momento oportuno y este me salvó. Como siempre.

Toda esta introducción parece que no tiene nada que ver con un resumen de lecturas mensuales, pero así son las cosas en este blog. El divagar es marca de la casa. Este agosto sigo, como todo el año, con el reto de Javier Miró en su Liga de las Lecturas Extraordinarias, leyendo cosas variadas y entretenidas (adelanto: este mes me he centrado en la evasión) y hemos vuelto a tener tertulia del club Qwerty, con una novela que dio mucho juego. Vamos con ese repaso:

  • “Sistemas críticos” (Diarios de Matabot 1), de Martha Wells. Una novela corta de ciencia ficción con un personaje principal (Matabot) lo suficientemente interesante como para que vuelva a leer más. Un robot como protagonista puede aportar puntos de vista muy curiosos. La autora tiene una larga obra detrás, pero es con esta serie con la que empieza a publicarse en España.
  • “L’empire des signes”, de Roland Barthes. Un precioso librito de la editorial Points Essais. No es tanto una guía del Japón, como una serie de textos en los que el filósofo y semiólogo francés habla sobre las sensaciones y la extrañeza que le provocaban la cultura nipona y, sobre todo, su lenguaje.
  • “Alejandro Magno”, de Mary Renault. La historiadora y novelista británica tiene una famosa trilogía de novela histórica dedicada a Alejandro Magno (Fuego en el paraíso, El muchacho persa y Juegos funerarios), pero este libro es una biografía más aséptica. Muchos datos condensados en un texto relativamente corto (256 páginas) pero que te abre el camino para nuevas lecturas. Es posible que se haya quedado algo anticuado (1975), pero sigue siendo una vida apasionante.
  • “The Boys. Omnibus. Vol.1”, de Garth Ennis. No estoy leyendo mucho cómic este año. Como todo, esto también va por rachas. Esta vez me he centrado en dos cómics de los que estoy siguiendo su adaptación televisiva. La serie de Amazon Prime es muy gamberra, pero la historia de Ennis lo es todavía más. Salvaje y divertida.
  • “The Umbrella Academy. Vol. 2: Dallas”, de Gerard Way y Gabriel Bá. Segundo cómic basado en otra serie. En este caso, The Umbrella Academy está en Netflix. Era (y soy) muy seguidor del grupo My Chemical Romance, por lo que no dudé en lanzarme a leer cualquier cosa que publicase su cantante, Gerard Way. A lo mejor esto no tiene mucho sentido, pero oye, es lo que hice. Leí su revisión de Doom Patrol (ahora también en HBO) y el primero de la Umbrella Academy. Este segundo volumen coincide en parte con la segunda temporada de la serie. El cómic tiene identidad propia para disfrutarlo gracias a los dibujos del brasileño Gabriel Bá, que le da una visión muy distinta a la de la serie.
  • “Como una historia de terror”, de Jon Bilbao. Recopilación de cuentos del autor asturiano, en el que ya me había fijado de un tiempo a esta parte. No todos los relatos me han gustado, pero sí demuestran que Jon Bilbao es un escritor que iba a dar mucho que hablar. Mi favorito es el último y el que da el título a la recopilación.
  • “The illustrated Man”, de Ray Bradbury. Este mes se cumplía un siglo del nacimiento del gran Ray Bradbury. Nada mejor para celebrarlo que leer algunos de sus cuentos. Me he puesto con esta colección de cuentos con un hilo argumental tan extraño como un hombre repleto de tatuajes (que él no quiso hacerse) y cuentan historias del futuro. Hay de todo, como en cualquier colección de relatos, pero la mano de Bradbury siempre deja momentos brillantes. Zero hour es mi favorito de los 18 que forman esta colección.
  • “Diario del Viajero” y “Virus Z”, de Iván Gilabert. En cinco días me leí estos dos libros del autor barcelonés. Son de esos que te enganchan desde el principio, con personajes atractivos y giros de guión sin que creas que se están riendo de ti. Diario del viajero es más un thriller de ciencia-ficción que una novela de supervivencia zombie, como es el caso de Virus Z. Creo que se pueden leer de forma independiente, sobre todo porque esta segunda parte de la bilogía del viajero te pone en antecedentes rápidamente. Quizás prefiera la primera parte,me gustó más la parte de thriller que la de muertos vivientes que aparece como una amenaza en la primera y una presencia total en la segunda. He visto algunos errores en estos libros, errores gramaticales que se podrían subsanar en una futura edición.
  • “El jardín de bronce”, de Gustavo Malajovich. Este thriller fue el elegido para la tertulia del mes en el club de lectura Qwerty. Es la historia de la desaparición de una niña y la angustia que provoca. Además de mantener la tensión durante más de 500 páginas ( me lo leí en dos días), también plantea problemas morales y suscita debates. Recomendable.
  • “Momo”, de Michael Ende. Momo fue el libro que me sacó de mi letargo. Volver a leer esta obra cargada de simbolismo, pero tan sencilla, con los ojos de un adulto es una experiencia maravillosa. Me lo leí de un tirón, pero haciendo pausas para tomar notas que comentaré en una entrada posterior en el blog. Pero me lo leí como lo había hecho 30 años antes. Este 28 de agosto se cumplieron 25 años de la desaparición del gran Michael Ende y mi intención era la de dedicarle un podcast homenaje, además de volver a leer sus obras principales.

No ha estado mal este mes de agosto, quizás uno de los más raros que hemos vivido, como todo este año. En mi caso ha sido un periodo difícil, pero los libros me ayudaron a recordarlo con algo más de cariño. A ver qué tal se nos da este septiembre que pinta tan incierto como todos meses anteriores.

Estado de mi nación lectora (v): Lecturas de julio

Leer siempre ha sido para el verano. También para otras cosas, seguramente mucho más excitantes, pero aquí hablamos de libros. Los últimos meses no habían sido especialmente fructíferos en lo que se refiere a las lecturas. Había leído bastante menos de lo habitual y ninguno de estos libros había dejado una huella especial. Este mes de julio me he podido concentrar algo más y he podido sacar más tiempo. Sigo con el reto de Javier Miró y su Liga de las Lecturas Extraordinarias, pero he añadido otro reto para este mes de julio. He seguido el reto Black History Month de Trotalibros. Ha sido una buena ocasión para ponerme con esos eternos pendientes o descubrir nuevos autores. Tengo que confesar que de todos los libros que había previsto para este #blackhistoryjuly, solo he podido con uno. Esto de hacer listas de libros y luego hacerles caso no se me da muy bien. Para este reto de literatura negra haré una entrada especial, ya que han tenido bastantes ideas en común con ciertos matices que ya comentaré.

Vamos a hacer la revision mensual pertinente con un pequeño comentario que ya desarrollaré en próximas entradas:

  • So you want to talk about race, de Ijeoma Oluo. Además del año de la Covid, también ha sido el año donde, de nuevo, estamos asistiendo a manifestaciones por la muerte de un negro a manos de la policía. Cuestiones sobre el racismo que está tan irraigado en nuestras sociedades se han puesto a la orden del día. Al leer este texto de Oluo, no puedo negar que en más de una ocasión me he sentido muy alejado de lo que la autora manifestaba, incluso ofendido. Me ha parecido bastante interesante en su mayor parte, una realidad paralela a la mía que solo parezco comprender a través de la ficción.
  • And Still I Rise, de Maya Angelou. Una recopilación de poemas de la gran autora estadounidense. Es una recopilacion irregular con algunos textos muy potentes.
  • Pequeños relatos tortuosos, de Arima Rodríguez Vega. Una recopilación de relatos de terror psicológico en su mayor parte con voz propia.
  • La canción de los vivos y los muertos, de Jesmyn Ward. Uno de los libros que más me han gustado este mes, gran descubrimiento gracias al reto de #blackhistoryjuly. Una historia con una prosa muy colorista y poética, pero que a veces te hace sentir muy mal. Costumbrismo puro en una sociedad injusta.
  • Afrofuturism: The World of Black Sci-fi and Fantasy Culture, de Ytasha L. Womack. Segundo ensayo del mes, también dentro del reto, pero esta vez enfocado a un tema que me interesa especilmente: el movimiento de la ciencia ficción que bebe de las raíces africanas con la esperanza de un futuro distinto.
  • Jim Botón y Lucas el Maquinista, de Michael Ende. Se cumplen este año del vigésimoquinto aniversario del fallecimiento del gran autor alemán. He querido volver a leer esta primera obra suya y que tanto disfruté cuando era pequeño. Ahora la he leído con mi hijo y sigue siendo una historia sorprendente donde Ende ya muestra de lo que iba a ser capaz. Hoy en día, hay aspectos que pueden chirriar, pero decir que es una obra racista me parece excesivo.
  • El demonio vestido de azul, de Walter Mosley. Pura novela negra sin aditivos ni conservantes. Estupenda la recreación de los personajes del maestro Mosley.
  • With the fire on high, de Elizabeth Acevedo. Novela juvenil ambientada en un barrio de Filadelfia, dentro de la cultura puertorriqueña y con la cocina como premisa principal. Me ha parecido demasiado ligera y superficial para los temas que trataba, pero no todo va a ser tratados sobre la crisis existencial.
  • Black, de Kwanza Osajyefo y Jamal Igle. Cómic que tiene la premisa de un mundo donde solo ciertos negros pueden tener superpoderes, lo que conlleva el recelo de las autoridades y que presenta conflictos raciales evidentes. El desarrollo no me ha convencido demasiado.
  • Una nueva historia del mundo clásico, de Tony Spawforth. Abarcar en un solo libro la historia de Grecia y Roma es, cuanto menos, pretencioso. Una vez que aceptamos que un libro así no puede ser muy detallista, Spawforth hace un manual para novatos y, no tanto, bastante riguroso y con un lenguaje muy ameno y fluido. Muy recomendable.
  • The uncommon reader, de Alan Bennett. Este ha sido la sorpresa y el ganador de este mes de julio. Un pequeño divertimento con la estructura de un monólogo teatral que profundiza en el conflicto de la persona pública y la privada. Todo ello a través de la literatura, lo que es una gozada. Humor muy sutil e inteligente.
  • En un lugar del Atlántico, de Fatou Diome. Último libro del reto #blackhistoryjuly y uno de mis favoritos también. La verdad es que he tenido una buena racha final porque me han gustado bastante. Este relato sobre la inmigración conectando la isla Niodior con Estrasburgo es una primera novela semiautobiográfica y con la que conecté desde el principio. Sin ser especialmente melodramática, tiene unos pasajes realmente preciosos. Quiero seguir leyendo libros de esta autora senegalesa. El próximo en versión original.
  • Botchan, de Natsume Soseki. Una novela japonesa publicada en 1906 que tiene mucho que ver con la novela picaresca española pasada por la batidora con La conjura de los necios. Un sentido del humor que aún funciona y una gran disección de la sociedad rural japonesa durante la guerra rusojaponesa. Es muy difícil traducir este tipo de textos, así que hay que alabar el trabajo del traductor José Pazó (algo que habría que alabar siempre).
  • To be taught, if fortunate, de Becky Chambers. Por fin he podido leer algo de Becky Chambers, y por una vez, sin que sirva de precedente, las recomendaciones eran buenas. Esta novela corta, cuyo título viene explicado al final, es una muy buena puerta de entrada al universo Chambers, una ciencia ficción muy humana cargada de reflexiones filosóficas. Es la ciencia-ficción que más me gusta. Vanessa , en su podcast Librorum, la ha recomendado en varias ocasiones y se lo agradezco.

Así que ha sido un buen mes con grandes lecturas, alguna inolvidable. El reto de Trotalibros ha sido un extra, pero las cuatro últimas novelas han sido de las que crean afición: ciencia-ficción, drama, comedia, terror, novela negra, ensayos … no le hago ascos a nada. La cuestión es seguir disfrutando de esta afición que tanto nos gusta

P.S. Esta entrada la he escrito con el móvil y será la última así, porque vaya lío.

Estado de mi nación lectora (IV): Junio

Este mes de junio ha sido un mes de buenas noticias para casi todo el país: la mayoría de los comercios han empezado a funcionar con cierta normalidad (esa nueva de la que todos hablan), los estudiantes han acabado el curso con mejores notas de las que muchos imaginaban (con honrosas excepciones), ha vuelto el fútbol y sé que esto no es una buena noticia para todo el mundo, llega el verano que es mi estación preferida a pesar del sudor y los mosquitos, en fin, ha sido un buen mes para la vida social. Para las lecturas, que es de lo que se ocupa este blog, no. En junio he leído poco y de ese poco, no ha habido nada que verdaderamente me entusiasmara. Así que procedemos al resumen de lecturas y espero tener más ganas, voluntad y constancia para este julio. Y si puede ser al lado del mar, mejor que mejor.

  • “Io e te”, Niccolò Ammaniti (Einaudi, 2010). El primer libro del mes fue también el que más me ha gustado. Es la segunda novela de Ammaniti que leo este año, la primera fue Anna, una fantasía distópica postapocalíptica que coincidió con el principio de la pandemia de la Covid-19. Es curioso como ambos libros comparten tándem protagonista, dos hermanos con problemas. Este Io e Te me ha parecido tierno y duro a la vez, con personajes y situaciones muy reconocibles.
  • “Mujeres que no perdonan”, Camila Läckberg (Planeta, 2020). Tres historias de tres mujeres distintas que cruzan sus trágicas vidas . Tiene mucho de Extraños en un tren, de Patricia Highsmith. Si la habéis leído o habéis visto la película de Hitchcock, no hace falta decir nada más. Quizás la decepción más grande de todo el mes.
  • Rojo“, de Carlos Sisí (Minoaturo, 2019). Una trilogía vampírica brutal y emocionante la que se ha marcado Carlos Sisí. Es posible que el estilo no sea siempre de mi agrado. Hay diálogos y personajes que me tiran para atrás más que otra cosa, pero si hay algo que Sisí sabe hacer es interesar al lector. A lo largo de estas 500 páginas, asistimos al ataque de unos vampiros que no parecen tener miedo a nada y, lo peor de todo, no tienen rival. Emocionante y muy cinematográfico, por si alguien se anima.
  • “Fundación”, de Carlos Sisí (Minoaturo, 2019). Pocas veces me pasa esto de querer leer la continuación de una trilogía de forma inmediata. Con Fundación, el autor nos amplia la visión de la situación mundial sin olvidarse de los personajes principales de la primera parte. Añade también nuevos protagonistas y nos sigue dando esos interludios con historias autoconclusivas que nos permiten hacernos una idea del conjunto. Me ha gustado todavía más esta segunda parte. Infierno será la tercera.

  • “Orange is the new black: Crónica de mi año en una prisión federal de mujeres”, de Piper Kerman (Ariel, 2010). Este ha sido el libro que hemos leído en junio para el Club Qwerty de lectura. Se trata de las memorias de Piper Kerman donde cuenta su estancia en la cárcel por haber transportado dinero de la droga 10 años atrás. Aunque no me ha gustado demasiado, sí creo que es texto muy importante para transmitir la idea de cómo es una cárcel de mujeres. Se queda muy en la superficie, pero sí da las pinceladas necesarias para entender la historia. La famosa serie de Netflix se encargó de rellenar esas lagunas y darle color a esa pléyade de personajes secundarios que en el libro apenas tienen trasfondo.
  • “Wonder woman: Tempest tossed”, de Laurie Halse Anderson y Leila del Duca (DC comics, 2020). Siempre me han gustado los cómics que tratan temas sociales a través de personajes ya míticos, como es este caso con Diana Prince a.k.a. Wonder Woman. En su 16º cumpleaños, Diana se ve obligada a dejar su isla y ser una más en una Nueva York donde conoce lo mejor y lo peor de la sociedad actual.
  • “Superman smashes the klan”, de Gene Luen Yang y Gurihiru (DC Zoom, 2020). Basándose en los años 50 pero con un toque manga, el autor de American Born Chinese nos habla del conficto racial con un Superman que también lucha por conocer su identidad.

Y esto es todo, amigos. La vida te lleva por otros derroteros y no siempre se tiene tiempo para lo que a uno le gusta. En este mes de julio ya he leído dos libros de los que pronto hablaré, y tengo otros dos en la recámara. Además de seguir en el reto de Javier Miró de La Liga de las Lecturas Extraordinarias, este mes de julio voy a seguir el reto propuesto por Trotalibros y su black history july. Al final de mes (o en agosto) haré un resumen de cómo ha ido. De momento puedo adelantar que está siendo bastante revelador en muchos sentidos.

Termino esta entrada recordando al gran Ennio Morricone que ha fallecido hoy 6 de julio a los 91 años. Siempre fue uno de mis compositores favoritos, sobre todo porque puso música a esa película tan especial como es Cinema Paradiso. Lo dejo con la música que compuso para La leggenda del pianista sull’oceano, la película de Giuseppe Tornatore basada en el monólogo teatra de Alessando Baricco, Novecento.

Estado de mi nación lectora (III): abril y mayo

Otra vez que he esperado dos meses para hacer el resumen de lecturas. Eso es porque no me han entusiasmado o porque, sencillamente, no he tenido ganas de pensar en nada. Sigo con el desafío lector de Javier Miró, lo que me está ayudando a buscar nuevas lecturas que se salen de mis gustos habituales. Estos dos meses, esta búsqueda de aventuras fuera de mi zona de confort no ha sido un éxito precisamente, pero ahí está parte del encanto. En cuanto al club de lectura Qwerty, hemos leído dos libros interesantes, los dos retratando una Barcelona anterior: de los 70 con la democracia en su primer año y de los 90, principios del 2000. Montalbán y Jordi Sierra i Fabra. Interesantes, pero no de las que dejan huella.

La mala noticia del mes de mayo fue la de la despedida de Invita la casa, un podcast que llevaba siete años aportando conocimiento y buenas maneras a esta podcastfera nacional. Esta temporada me había incorporado con mi sección literaria Páginas Particulares en lo que había sido mi estreno con el micrófono. Ha sido un verdadero placer compartir experiencias con Julián y Tesesa, los creadores del podcast, así como Gracia. Mi deseo es retomar Páginas Particulares en solitario y a ver qué tal va esta pequeña aventura. Y si no, siempre nos quedará El Tercer Miope. Vamos con esas lecturas mensuales:

  • Little tales of Misogyny, de Patricia Highsmith. Colección de cuentos amargos y duros como era la propia Highsmith.
  • Kallocaína, de Karin Boye. Una pequeña sorpresa distópica de la que había oído hablar pero que me gustó aún más de lo que imaginaba. La autora también tuvo una vida interesante y trágica. Aquí le dediqué una entrada.
  • Cómo escribir un microrrelato, de Ana María Shua. Pequeño manual pero lleno de información y ejemplos prácticos. Muy recomendable. Y la autora es una gran cuentista en el mejor sentido de la palabra
  • C’era due volte il barone Lamberto, de Gianni Rodari. Uno de los libros y extractos que leí para prepararme el Páginas Particulares dedicado Rodari. Un placer total.
  • La escritura transparente, de William Lyon. Otro manual, en este caso de escritura más periodística que saca las vergüenzas a muchos titulares tendenciosos actuales. Útil y reflexivo.
  • LaGuardia, de Nnedi Okorafor y Tana Ford. La reina del africanfuturism en un cómic mucho más actual de lo que ella quisiera. Ciencia-ficción y multiculturalidad frente al racismo y la xenofobia disfrazada de alienofobia. También tuvo su entrada.
  • Half a king, de Joe Abercrombie. Primer contacto con Lord Grimdark, aunque fuera con una novela Y/A. Me lo pasé muy bien, como ya comenté aquí.
  • Huesos en el jardín, de Henning Mankell. Aquí empecé la casa por el tejado, o por lo menos por el balcón del segundo piso. Mi primer contacto con Wallander fue con una de sus últimas obras. Pronto enmendaría mi error.
  • Escuela de fantasía, de Gianni Rodari. Compendio de artículos y reflexiones sobre la educación y la lectura. Aquí habla sobre todo maestro. Muy interesante.
  • Asesinos sin rostro, de Henning Mankell. Primer caso Wallander. Me ha llamado la atención lo actual que sigue siendo. Un asesinato terrible y un problema de inmigración al que culpar. Kurt Wallander es un detective lleno de defectos al que se le coge cariño.
  • Banda sonora, de Jordi Sierra i Fabra. Novela de iniciación a un mundo del rock que el autor conoce muy bien. El escritor más prolífico que conozco. En esta entrada escribí una pequeña reseña.
  • Carbono Modificado, de Richard K. Morgan. Buena novela de ciencia-ficción distópica, cargada de violencia y sexo, pero con ideas más que interesantes para iniciar un buen debate filosófico. Aquí hablé del libro.
  • Bartleby, el escribiente, de Herman Melville. Relectura de un clásico absoluto para mí. Aún recuerdo lo que me marcó la primera vez que lo leí.
  • Poética, de Aristóteles. Lectura obligatoria para cualquiera que quiera saber de qué va escribir.
  • Une sirène à Paris, de Mathieu Malzieu. Nuevo libro del autor de La mecánica del corazón. Realismo mágico a las orillas del Sena. Azucarado.
  • Ora dimmi di te. Lettera a Matilda, de Andrea Camilleri. Último escrito del maestro siciliano a su nieta Matilda explicándole su vida, el país que la acoge y su visión del futuro.
  • New Avengers, vol. 1, de Jonathan Hickman. Un poco de Marvel que lo tenía olvidado. Me ha gustado la historia y como Hickman da nuevos matices a personajes que todos conocemos.
  • Feliz Feroz, de El Hematocrítico. Una de esas lecturas nocturnas que hago con mis hijos. Este les ha gustado mucho y lo he tenido que leer bastantes noches. Es muy divertido.
  • Medicina sin engaños, de J. M. Mullet. En los últimos tiempos estamos asistiendo a una proliferación de las magufadas y los curanderos, al menos esa es mi impresión. Estoy intentando leer todo lo que puedo sobre ciencia y medicina para no caer en trampas pseudocientíficas. Este libro de Mullet habla sobre cosas bastante conocidas y, en general, transmite muy bien, pero no me gusta la forma con la que da su opinión.
  • Storia dei Greci, de Indo Montanelli. Clásico de la divulgación histórica italiana. Muy entretenido aunque el lenguaje es hijo de su tiempo.
  • Las horas perdidas, de Lorena Franco. Buena premisa inicial, incluso buen final, pero no me ha convencido nada todo el nudo.
  • Elling. Hermanos de sangre, de Ingvar Ambjørnsen. Otra casa por el tejado. Tercera parte de Elling, un sociópata que vive con su amigo Kjell en una casa vigilada de Estocolmo. Humor, buen corazón y crítica social.
  • Extremity, vol. 1 & 2, de Daniel Warren Johnson. Cómic de ciencia-ficción fantástica en la línea de Saga, pero mucho más gore.
  • Voz, de Christina Dalcher. La gran decepción de lo que va de año. En un futuro cercano, las mujeres de Estados Unidos son víctimas de las ideas de una secta cristiana. Solo tienen 100 palabras al día además de convertirse en prácticamente esclavas de su familia. No, no es El cuento de la criada. Buena idea, pero muy repetitivo y con personajes poco atractivos.
  • This is how you lose the time war, de Amal El-Mohtar & Max Gladstone. El libro que más me ha gustado de estos dos meses. Una fantasía distópica que mezcla el romance, la guerra y los viajes en el tiempo. Todo ello a través de la literatura epistolar. Muy imaginativo. Le dediqué una resela en este post. Acaba de ganar el premio Nebula a la mejor novela corta del año.

Y esto es todo. Como siempre, hay periodos en los que disfruto leyendo y otros en los que no es lo que más me apetece. Este tiempo es uno de ellos, seguro que la pandemia y toda esta situación absurda no ayudan. Pero ahora viene el verano, momento de recuperar lecturas pendientes, de volver a perderse entre las hojas de un buen libro. Que tengáis buenas lecturas.

Estado de mi nación literaria (II) – Marzo

Marzo ha sido un buen mes desde el punto de vista lector. Desde otro puntos de vista, ha sido el mes más raro de nuestras vidas. Cada uno lo pondrá en su top de meses desastrosos, eso sí. En mi top no está el uno, ya os lo digo. En cuanto a mí, lo mejor es haber podido empezar a colaborar con Invita la Casa en la sección Páginas Particulares. También sigo el reto de Goodreads de intentar leerme 100 libros (y cómics), llevando 40 una vez acabado marzo, así que vamos bien. Además, sigo con el reto de Javier Miró, que me está obligando a buscar lecturas más allá de lo que suelo leer. Mi zona de confort literaria está muy poco definida, no sé si en parte gracias a estos retos o a que soy de ojo inquieto.

Este mes de marzo he estado preparando un pequeño monográfico sobre libros del Holocausto para Páginas Particulares, así que me he centrado mucho en leer o revisar material del tema. El diario de Anne Frank, Treblinka o Maus, son algunos de los títulos que he estado revisando. Lecturas dispares y pocas veces placenteras, pero muy necesarias. Diré que el libro más recomendado de todos ellos, por su valor artístico además de documento histórico, es el cómic Maus. Hablamos de muchas cosas en este trabajo de Art Spiegelman, entre otras coas, aprendemos a ver a estos supervivientes no como héroes, sino como seres humanos que fueron con sus defectos y virtudes, y a los que se les privó de ese derecho.

Del resto de lecturas, 2 de ellas ya las había hecho en distintas etapas de mi vida. Locke and Key es un cómic espectacular, del que Netflix ha hecho una serie que aún no he visto. Es tan complicado llevar a cabo ese mundo tan complejo, mezcla de fantasía, bullying, abuso sexual a la pantalla, con niños. Antes de ponerme con ella he creído conveniente revisar toda la colección. El otro libro releído es el clásico Frankenestein, del que ya he hablado en otra entrada anterior. Pero si tengo que elegir un libro que me llamó la atención, que me dejó absolutamente descolocado, tanto que aunque he querido, no he podido escribir todavía sobre él, es Arañas de Marte, de Guillem López. Es difícil de clasificar, en el buen sentido de la palabra. Es ciencia-ficción, es thriller, terror psicológcio. Es una historia dura sobre una pareja que intenta sobreponerse a la muerte de su hijo y que poco a poco, va tomando tintes de pesadilla. Con Arañas tuve esa magnífica sensación de descubrir un libro del que sabías nada y no poder dejar de pensar en él. Que sea así todos los meses.

Espero que la cuarentena os sea leve. Que por supuesto no os suponga un problema estas semanas, ni físico, ni económico, ni mental. Los libros siempre están ahí, si no ahora, dentro de un tiempo cuando haga bueno y podamos leer en un parque al sol. Eso sí que lo echo de menos.