Estado de mi nación lectora (VII): Lecturas de septiembre

Qué mes este de septiembre. El sétimo mes para los romanos, el noveno para nosotros. Dependiendo del momento, en este mes suelo ser o bien del September de Earth, Wind & Fire, o del Septembre en attendant, de Noir Désir. Este mes me he quedado a medio camino y he escogido el Septiembre de Los Enemigos. No ha sido un mes espectacular en cuanto a lecturas, en otras cosas ha sido mucho mejor que la mayoría del año. No se puede pedir más. Vamos con estos libros de septiembre, a los cuales no echaré de menos (miento, alguno sí):

“Orígenes secretos”, de David Galán Galindo
  • “Orígenes secretos”, de David Galán Galindo. El primer libro que terminé el mes pasado fue casi una imposición personal. La versión cinematográfica del libro estaba en Netflix desde hacía unos días y quería aprovechar que tenía el libro para leerlo antes de disfrutar de la película de la que todo el mundo hablaba. Sinceramente, me sorprendió para bien. David Galán tiene una introducción fantástica, no se queda solo en un homenaje a la cultura friki ni mucho menos. Partiendo de esta base, crea un universo oscuro, lleno de referencias, sí, pero con vida propia. La edición de Runas está muy bien, con un historia extra (Astro bus) que completa de forma magnífica el libro.
  • “Qualityland”, de Marc-Uwe Kling. Una de las tres recomendaciones que hice en la anterior entrada con el Páginas particulares. Una sátira futurista donde un país entero se ha convertido en una marca comercial y sus ciudadanos son clasificados según un ranking social en el que es muy difícil escalar. Muy divertida pero con grandes verdades sobre nuestra sociedad.
  • “Guía de escritura creativa”, de Lester Glavey. Sigo intentando aprender sobre cualquier forma de escritura creativa y este mes he leído dos libros recomendables. Quizás demasiado básico este manual de Glavey, pero perfecto para principiantes y con ejercicios interesantes.
  • “¡Salva al gato!: El libro definitivo para la creación de un guión”, de Blake Snyder. Me ha gustado en líneas generales, pero el carácter de Snyder se hacía difícil. Tiene ejercicios muy buenos para poder llevar a cabo un guion cinematográfico y, aunque no quieras escribirlo, te servirá para ver el cine de una manera distinta y más consciente.
  • “Imperium”, de Christian Kracht. Otra novela recomendada en el Páginas particulares. También hablé de ella en esta reseña. Curioso que una novela que no me gustaba nada terminase interesándome tanto.
  • “The Boys Omnibus: Vol. 2”, de Garth Ennis & Darick Robertson. Con el regreso de la serie de Amazon Prime me he puesto a leer los comics de Ennis. Este segundo volumen con los número del 13 al 24 se diferencia bastante de la trama en la serie, pero sigue siendo muy divertido y salvaje.
  • “Eternals”, de Neil Gaiman & John Romita Jr. Nunca me había interesado mucho esta parte del universo Marvel. Seres tan poderosos e intangibles me dicen poco. Más Punisher o Jessica Jones y menos Eternos.
  • “Jim Botón y los trece salvajes” de Michael Ende. Sigo leyendo los libros del maestro Ende. Sigue la historia de Jim Botón y Lucas el Maquinista en búsqueda del origen perdido de Jim, conociendo mundos extraños y con personajes aún más curiosos. Me ha gustado menos que el primero, desde luego.
  • “Haz lo que quieras: Michael Ende y Friedrich Nietzsche”, de Héctor Martínez Sanz. Un ensayo comparativo entre La Historia Interminable y Nietzsche. No tan extraño como pudiera parecer. Es más algo académico que para el público en general, aunque los fans de Ende (o de Nietzsche), lo disfrutarán.
  • “Ojos de muñeca”, de Ingrid Desjours. La gran decepción del mes. Un libro brutal, con personajes atormentados que se va torciendo de tal manera que pierde su sentido. Demasiado repetitivo. Final chocante, pero tampoco sorprendente.
  • “La dame pâle”, de Alexandre Dumas. Novelette de Dumas en torno al mito vampírico con todos los clichés del Romanticismo.
  • “Mind MGMT Omniubus Part 1: The Mind Management Comprehensive Report (1 of 3)”, de Matt Kindt. Este tipo de dibujo no me va especialmente, pero con dibujantes como Gipi me parece perfecto. Aquí no tanto, al menos para mi gusto. La historia de una organización secreta con superpoderes pero con cero moralidad resulta bastante interesante. Seguiré leyendo esta serie.

También he leído el décimo número de la revista de fantasía y ciencia-ficción, Windumanoth. Es una pequeña joya, con artículos interesantes y relatos de gran valor. Muy recomendable.

Hasta aquí lo leído en septiembre, volveremos en octubre donde me he puesto algunos retos:

  • Leer libros de autoras dentro de la propuesta #LeoAutoras.
  • Leer novelas y relatos de corte terrorífico y/o siniestro (que para eso estamos en el #spookyoctober
  • Bajar la pila de lecturas pendientes que crece como el demonio.
  • Escribir más creación propia, que la tengo un poco abandonada.

Espero que tengáis un gran mes por delante y que lo disfrutéis. Enhorabuena a los que el verano no os hace mucha gracia. Por aquí ya estamos a 6º. El invierno llega con fuerza.

Estado de mi nación lectora (VI): Lecturas de agosto

Me he encontrado a bastantes lectores que han dicho que no podían concentrarse durante el confinamiento de esta primavera. Estamos hablando de estrés, de ansiedad por la incertidumbre del confinamiento y de lo que podría pasar después. No es sencillo ponerse a leer cuando tu trabajo está en peligro o tu salud. O las dos cosas. Decía Italo Calvino que “la lectura es un acto necesariamente individual, mucho más que el escribir. Admitiendo que la escritura logre superar la limitación del autor, sólo seguirá teniendo un sentido cuando sea leída por una persona aislada y atraviese sus circuitos mentales”. Pues bien, en este tiempo tan extraño la soledad no era, quizás, algo que realmente nos hiciera mucho bien. Buscábamos la compañía de los que nos rodeaban, y si no, la de aquellos al otro lado del zoom o cualquier otro programa parecido. Leer exigía una dedicación y un ejercicio de concentración que no todo el mundo podía tener. A mí no me pasó, seguramente porque yo ya había tenido un entrenamiento previo. Como dicen en mi pueblo: “ca’uno es ca’uno y ca’ do’ una canoa”.

Este mes de agosto ha sido difícil para mí. He tenido una pérdida importante y al principio de mes mi cabeza estaba cualquier sitio, menos en el que tenía que estar. El caso es que para mí leer siempre ha sido un momento de paz, un refugio, un lugar feliz. El que la tele me acompañe es algo que no suelo hacer, soy más de radio, y los libros ocupan esa distracción. Sin embargo, me ha costado mucho seguir esa dinámica este mes. Supongo que como a cualquiera. Pero como he dicho, leer es mi forma de escaparme y de evadirme. Adoro el cine y también me dejo llevar por una película, pero el libro, el libro me lo llevo a cualquier parte. Ahí hago mi parada que pueden ser de cinco minutos mientras me tomo un café, o de dos horas mientras se hace de noche. Me costó volver a leer, pero encontré el libro adecuado en el momento oportuno y este me salvó. Como siempre.

Toda esta introducción parece que no tiene nada que ver con un resumen de lecturas mensuales, pero así son las cosas en este blog. El divagar es marca de la casa. Este agosto sigo, como todo el año, con el reto de Javier Miró en su Liga de las Lecturas Extraordinarias, leyendo cosas variadas y entretenidas (adelanto: este mes me he centrado en la evasión) y hemos vuelto a tener tertulia del club Qwerty, con una novela que dio mucho juego. Vamos con ese repaso:

  • “Sistemas críticos” (Diarios de Matabot 1), de Martha Wells. Una novela corta de ciencia ficción con un personaje principal (Matabot) lo suficientemente interesante como para que vuelva a leer más. Un robot como protagonista puede aportar puntos de vista muy curiosos. La autora tiene una larga obra detrás, pero es con esta serie con la que empieza a publicarse en España.
  • “L’empire des signes”, de Roland Barthes. Un precioso librito de la editorial Points Essais. No es tanto una guía del Japón, como una serie de textos en los que el filósofo y semiólogo francés habla sobre las sensaciones y la extrañeza que le provocaban la cultura nipona y, sobre todo, su lenguaje.
  • “Alejandro Magno”, de Mary Renault. La historiadora y novelista británica tiene una famosa trilogía de novela histórica dedicada a Alejandro Magno (Fuego en el paraíso, El muchacho persa y Juegos funerarios), pero este libro es una biografía más aséptica. Muchos datos condensados en un texto relativamente corto (256 páginas) pero que te abre el camino para nuevas lecturas. Es posible que se haya quedado algo anticuado (1975), pero sigue siendo una vida apasionante.
  • “The Boys. Omnibus. Vol.1”, de Garth Ennis. No estoy leyendo mucho cómic este año. Como todo, esto también va por rachas. Esta vez me he centrado en dos cómics de los que estoy siguiendo su adaptación televisiva. La serie de Amazon Prime es muy gamberra, pero la historia de Ennis lo es todavía más. Salvaje y divertida.
  • “The Umbrella Academy. Vol. 2: Dallas”, de Gerard Way y Gabriel Bá. Segundo cómic basado en otra serie. En este caso, The Umbrella Academy está en Netflix. Era (y soy) muy seguidor del grupo My Chemical Romance, por lo que no dudé en lanzarme a leer cualquier cosa que publicase su cantante, Gerard Way. A lo mejor esto no tiene mucho sentido, pero oye, es lo que hice. Leí su revisión de Doom Patrol (ahora también en HBO) y el primero de la Umbrella Academy. Este segundo volumen coincide en parte con la segunda temporada de la serie. El cómic tiene identidad propia para disfrutarlo gracias a los dibujos del brasileño Gabriel Bá, que le da una visión muy distinta a la de la serie.
  • “Como una historia de terror”, de Jon Bilbao. Recopilación de cuentos del autor asturiano, en el que ya me había fijado de un tiempo a esta parte. No todos los relatos me han gustado, pero sí demuestran que Jon Bilbao es un escritor que iba a dar mucho que hablar. Mi favorito es el último y el que da el título a la recopilación.
  • “The illustrated Man”, de Ray Bradbury. Este mes se cumplía un siglo del nacimiento del gran Ray Bradbury. Nada mejor para celebrarlo que leer algunos de sus cuentos. Me he puesto con esta colección de cuentos con un hilo argumental tan extraño como un hombre repleto de tatuajes (que él no quiso hacerse) y cuentan historias del futuro. Hay de todo, como en cualquier colección de relatos, pero la mano de Bradbury siempre deja momentos brillantes. Zero hour es mi favorito de los 18 que forman esta colección.
  • “Diario del Viajero” y “Virus Z”, de Iván Gilabert. En cinco días me leí estos dos libros del autor barcelonés. Son de esos que te enganchan desde el principio, con personajes atractivos y giros de guión sin que creas que se están riendo de ti. Diario del viajero es más un thriller de ciencia-ficción que una novela de supervivencia zombie, como es el caso de Virus Z. Creo que se pueden leer de forma independiente, sobre todo porque esta segunda parte de la bilogía del viajero te pone en antecedentes rápidamente. Quizás prefiera la primera parte,me gustó más la parte de thriller que la de muertos vivientes que aparece como una amenaza en la primera y una presencia total en la segunda. He visto algunos errores en estos libros, errores gramaticales que se podrían subsanar en una futura edición.
  • “El jardín de bronce”, de Gustavo Malajovich. Este thriller fue el elegido para la tertulia del mes en el club de lectura Qwerty. Es la historia de la desaparición de una niña y la angustia que provoca. Además de mantener la tensión durante más de 500 páginas ( me lo leí en dos días), también plantea problemas morales y suscita debates. Recomendable.
  • “Momo”, de Michael Ende. Momo fue el libro que me sacó de mi letargo. Volver a leer esta obra cargada de simbolismo, pero tan sencilla, con los ojos de un adulto es una experiencia maravillosa. Me lo leí de un tirón, pero haciendo pausas para tomar notas que comentaré en una entrada posterior en el blog. Pero me lo leí como lo había hecho 30 años antes. Este 28 de agosto se cumplieron 25 años de la desaparición del gran Michael Ende y mi intención era la de dedicarle un podcast homenaje, además de volver a leer sus obras principales.

No ha estado mal este mes de agosto, quizás uno de los más raros que hemos vivido, como todo este año. En mi caso ha sido un periodo difícil, pero los libros me ayudaron a recordarlo con algo más de cariño. A ver qué tal se nos da este septiembre que pinta tan incierto como todos meses anteriores.

Estado de mi nación lectora (v): Lecturas de julio

Leer siempre ha sido para el verano. También para otras cosas, seguramente mucho más excitantes, pero aquí hablamos de libros. Los últimos meses no habían sido especialmente fructíferos en lo que se refiere a las lecturas. Había leído bastante menos de lo habitual y ninguno de estos libros había dejado una huella especial. Este mes de julio me he podido concentrar algo más y he podido sacar más tiempo. Sigo con el reto de Javier Miró y su Liga de las Lecturas Extraordinarias, pero he añadido otro reto para este mes de julio. He seguido el reto Black History Month de Trotalibros. Ha sido una buena ocasión para ponerme con esos eternos pendientes o descubrir nuevos autores. Tengo que confesar que de todos los libros que había previsto para este #blackhistoryjuly, solo he podido con uno. Esto de hacer listas de libros y luego hacerles caso no se me da muy bien. Para este reto de literatura negra haré una entrada especial, ya que han tenido bastantes ideas en común con ciertos matices que ya comentaré.

Vamos a hacer la revision mensual pertinente con un pequeño comentario que ya desarrollaré en próximas entradas:

  • So you want to talk about race, de Ijeoma Oluo. Además del año de la Covid, también ha sido el año donde, de nuevo, estamos asistiendo a manifestaciones por la muerte de un negro a manos de la policía. Cuestiones sobre el racismo que está tan irraigado en nuestras sociedades se han puesto a la orden del día. Al leer este texto de Oluo, no puedo negar que en más de una ocasión me he sentido muy alejado de lo que la autora manifestaba, incluso ofendido. Me ha parecido bastante interesante en su mayor parte, una realidad paralela a la mía que solo parezco comprender a través de la ficción.
  • And Still I Rise, de Maya Angelou. Una recopilación de poemas de la gran autora estadounidense. Es una recopilacion irregular con algunos textos muy potentes.
  • Pequeños relatos tortuosos, de Arima Rodríguez Vega. Una recopilación de relatos de terror psicológico en su mayor parte con voz propia.
  • La canción de los vivos y los muertos, de Jesmyn Ward. Uno de los libros que más me han gustado este mes, gran descubrimiento gracias al reto de #blackhistoryjuly. Una historia con una prosa muy colorista y poética, pero que a veces te hace sentir muy mal. Costumbrismo puro en una sociedad injusta.
  • Afrofuturism: The World of Black Sci-fi and Fantasy Culture, de Ytasha L. Womack. Segundo ensayo del mes, también dentro del reto, pero esta vez enfocado a un tema que me interesa especilmente: el movimiento de la ciencia ficción que bebe de las raíces africanas con la esperanza de un futuro distinto.
  • Jim Botón y Lucas el Maquinista, de Michael Ende. Se cumplen este año del vigésimoquinto aniversario del fallecimiento del gran autor alemán. He querido volver a leer esta primera obra suya y que tanto disfruté cuando era pequeño. Ahora la he leído con mi hijo y sigue siendo una historia sorprendente donde Ende ya muestra de lo que iba a ser capaz. Hoy en día, hay aspectos que pueden chirriar, pero decir que es una obra racista me parece excesivo.
  • El demonio vestido de azul, de Walter Mosley. Pura novela negra sin aditivos ni conservantes. Estupenda la recreación de los personajes del maestro Mosley.
  • With the fire on high, de Elizabeth Acevedo. Novela juvenil ambientada en un barrio de Filadelfia, dentro de la cultura puertorriqueña y con la cocina como premisa principal. Me ha parecido demasiado ligera y superficial para los temas que trataba, pero no todo va a ser tratados sobre la crisis existencial.
  • Black, de Kwanza Osajyefo y Jamal Igle. Cómic que tiene la premisa de un mundo donde solo ciertos negros pueden tener superpoderes, lo que conlleva el recelo de las autoridades y que presenta conflictos raciales evidentes. El desarrollo no me ha convencido demasiado.
  • Una nueva historia del mundo clásico, de Tony Spawforth. Abarcar en un solo libro la historia de Grecia y Roma es, cuanto menos, pretencioso. Una vez que aceptamos que un libro así no puede ser muy detallista, Spawforth hace un manual para novatos y, no tanto, bastante riguroso y con un lenguaje muy ameno y fluido. Muy recomendable.
  • The uncommon reader, de Alan Bennett. Este ha sido la sorpresa y el ganador de este mes de julio. Un pequeño divertimento con la estructura de un monólogo teatral que profundiza en el conflicto de la persona pública y la privada. Todo ello a través de la literatura, lo que es una gozada. Humor muy sutil e inteligente.
  • En un lugar del Atlántico, de Fatou Diome. Último libro del reto #blackhistoryjuly y uno de mis favoritos también. La verdad es que he tenido una buena racha final porque me han gustado bastante. Este relato sobre la inmigración conectando la isla Niodior con Estrasburgo es una primera novela semiautobiográfica y con la que conecté desde el principio. Sin ser especialmente melodramática, tiene unos pasajes realmente preciosos. Quiero seguir leyendo libros de esta autora senegalesa. El próximo en versión original.
  • Botchan, de Natsume Soseki. Una novela japonesa publicada en 1906 que tiene mucho que ver con la novela picaresca española pasada por la batidora con La conjura de los necios. Un sentido del humor que aún funciona y una gran disección de la sociedad rural japonesa durante la guerra rusojaponesa. Es muy difícil traducir este tipo de textos, así que hay que alabar el trabajo del traductor José Pazó (algo que habría que alabar siempre).
  • To be taught, if fortunate, de Becky Chambers. Por fin he podido leer algo de Becky Chambers, y por una vez, sin que sirva de precedente, las recomendaciones eran buenas. Esta novela corta, cuyo título viene explicado al final, es una muy buena puerta de entrada al universo Chambers, una ciencia ficción muy humana cargada de reflexiones filosóficas. Es la ciencia-ficción que más me gusta. Vanessa , en su podcast Librorum, la ha recomendado en varias ocasiones y se lo agradezco.

Así que ha sido un buen mes con grandes lecturas, alguna inolvidable. El reto de Trotalibros ha sido un extra, pero las cuatro últimas novelas han sido de las que crean afición: ciencia-ficción, drama, comedia, terror, novela negra, ensayos … no le hago ascos a nada. La cuestión es seguir disfrutando de esta afición que tanto nos gusta

P.S. Esta entrada la he escrito con el móvil y será la última así, porque vaya lío.